Julio Gavín

Imagen de Fernando Alvira

Publicado en Heraldo de Aragón el jueves 28 de diciembre de 2006

En el frontal del edificio de la biblioteca del Museo Nacional de Dibujo del Castillo de Larrés, cedido al museo durante medio siglo por el propietario del inmueble, Multicaja, se colocó no hace mucho una placa por parte del Ateneo de Zaragoza. Recuerda a quien fue promotor y realizador material en buena parte de ese proyecto museístico que admira a propios y extraños, Julio Gavín Moya y termina indicando al posible lector: "Útil para Aragón". Lo fue sin duda hasta mayo del año que termina y su ayuntamiento, como podíamos leer en la prensa de ayer, se lo ha reconocido unánimemente para que el recuerdo de lo que hizo siga siendo de utilidad para los aragoneses. Julio no solía prodigar palabras. Prefería prodigar acciones. Algo que, en esta tierra nuestra, que nos hace tan secos y escarpados como ella misma, suele producir muchas más palabras que realidades. Admiramos con frecuencia más a los que utilizan el ingenio para componer opiniones mordaces que a quienes lo usan para resolver los problemas del día a día.

No reniego de la polémica como forma de vida: algunos de mis mejores amigos han adoptado ese sistema y nos les ha ido del todo mal en la vida. Conozco la importancia de las palabras. Pero puestos a elegir me quedo con los que prefieren la actividad en beneficio de quienes son sus vecinos, aún a costa de perder una parte de esa vecindad. Algo que, creo, hizo Julio Gavín a lo largo de toda la vida. La última comida con Magda y Julio en casa Ruba, pocas semanas antes de su marcha, seguía planificando la actividad del Museo para los próximos años. No podía vivir de otra forma. Útil para Aragón sin excesos verbales pero con su trabajo.