El pasado tres de enero todos los asociados estaban convocados a una asamblea extraordinaria en la que se iban a tratar asuntos de singular trascendencia como eran la actualización de estatutos, la posibilidad de crear una Fundación para el Museo de Dibujo y la elección de Presidente, tras la vacante producida por el fallecimiento de Julio. La respuesta a dicha convocatoria fue bastante limitada, algo que no nos sorprende pues es la tónica general en todo tipo de asociaciones. Los presentes, una treintena, más la veintena de representados, dieron por buena la actualización de estatutos y que la Junta Directiva, si llegara el caso, pudiese formalizar la creación de una Fundación para el Museo de Dibujo "Julio Gavín-Castillo de Larrés". En cuanto a la elección de nuevo Presidente no hubo lugar a ninguna votación ni respaldo ya que nadie se presentó. Ante esta coyuntura, el que suscribe manifestó que continuaría haciendo las veces de Presidente hasta la próxima asamblea del tres de abril pero dejando claro a los asociados sus circunstancias y animando a los presentes para que alguien que resida en Sabiñánigo se decida a asumir la Presidencia.
En la primera reunión que tuvimos los que formamos parte de la Junta Directiva, al mes de fallecer Julio, fui extremadamente sincero con mis compañeros: les pedí unos meses para concluir trabajos y proyectos que estaban pendientes, a la vez que tranquilidad, paciencia y sosiego para que no se dieran pasos alocados, en falso, en unos momentos de orfandad tras tantos años en los que Julio había dejado el listón tan alto.
Ha sido un tiempo en el que todos hemos arrimado el hombro. La vida de la Asociación ha continuado y las gestiones llevadas a efecto han dado sus frutos. Así pues, que nadie piense que el pulso de "Amigos de Serrablo" se ha debilitado. Eso, no nos lo perdonaría Julio. Y es, precisamente, su memoria la que nos empuja a no desfallecer.
Ahora bien, a tiempos nuevos deben surgir nuevas personas que tomen el relevo. Es necesaria e higiénica una renovación, aire fresco que aporte oxígeno para emprender nuevos retos, sobre las bases sólidas que nos ha dejado Julio y los que con él hemos colaborado tantos años. Estos últimos meses ha sido nuestro objetivo fundamental tratar de hacer una transición lo más suave posible hasta que se formalice un nuevo equipo directivo. Parte de los que estamos queremos dejar paso a otras personas.
Por lo que respecta a mi situación personal no puedo ser más claro. Espero que en la asamblea del tres de abril alguien me releve en esta responsabilidad. No es una huída, no se interprete así. Han sido muchos años colaborando con Julio en mi papel de vicepresidente, algo de lo que jamás he hecho gala, teniéndome siempre a su lado para lo que hizo falta. Cuando llegó el momento de asumir la responsabilidad, ya con su enfermedad, no escurrí el bulto. Pero esta situación de interinidad debe concluir por el bien de todos. No resido en Sabiñánigo y, debido a mi trabajo y responsabilidades familiares, sólo acudo en periodos vacacionales y citas muy puntuales. Y así no se puede, ni debe, presidirse una Asociación como la nuestra. Al menos con seriedad.
Dentro de la masa social que reside en Sabiñánigo hay personas muy válidas para asumir la Presidencia. Y como estoy convencido de ello hago un llamamiento para que alguien se decida a asumirla. No estará sólo. Nadie saldrá de estampida. Al contrario, hay un espíritu de colaboración y de puertas abiertas. Espero que en la próxima asamblea pueda formalizarse una nueva Junta Directiva. Y espero, también, una notable afluencia de asociados. Allí nos veremos.