Desde que Amigos de Serrablo me encargó que preparara un artículo para la revista que especialmente iba a ir dedicada a Julio Gavín, no he dejado de pensar sobre como podría abordar ese escrito. Miles de ideas han llegado a mi cabeza siempre presididas por el enorme agradecimiento que desde Sabiñánigo debemos tener con Julio pues fue él quien nos rescató una historia, existente pero desconocida y con ella recuperamos un pasado y sobre todo una identidad.
Pero partiendo de esa premisa hay cientos de modos de plasmarlo en un escrito que desde la responsabilidad de alcalde de la Ciudad, debe sintetizar lo que los vecinos pensamos sobre la obra dejada en nuestro municipio por este insigne ciudadano y próximamente hijo predilecto de Sabiñánigo. En estas cavilaciones estaba cuando en el periódico “El País”, me encuentro con un interesante artículo de Julio Llamazares en el que nombrando a Julio Gavín y a Enrique Satue, se basa en el libro de este último “Pirineos de boj” para hacer un recorrido por toda la emblemática cordillera. Y efectivamente ese hilo conductor también me inspira a mí para hablar de Julio comparándolo con el boj, arbusto siempre verde, tan común y representativo de nuestra tierra.
El humilde boj, caracterizado por su fortaleza y resistencia capaz de sobrevivir ante las circunstancias mas duras nos hace pensar en esa constancia y fe inquebrantable que tenía Julio cuando iniciaba uno de sus múltiples proyectos. Entre las muchas virtudes que adornaban a Julio quizás sea precisamente la constancia la que mayores frutos le ha dado ya que sólo desde un convencimiento interior inmenso y adornado de una fe y constancia fuera de lo común, se puede uno aventurar a reconstruir un Castillo o crear un Museo o rehabilitar 34 iglesias cuando en un principio pocos creían que esa aventura tuviera ningún sentido ni futuro. Ahora próximos a cumplirse los 35 años desde la creación de “Amigos de Serrablo” todo puede parecer mas fácil e incluso alguien estará tentado de pensar que esos principios eran meros paseos románticos de cuatro entusiastas que los domingos por la mañana iban a recuperar cacharros por los pueblos ya casi abandonados. Es cierto que había mucho de entusiasmo y algo de romanticismo o mejor cariño a la tierra, pero la realidad es que el esfuerzo, trabajo y dedicación eran inmensos y sólo la sólida base de una constancia dura e inquebrantable, como el boj, ha hecho posible que hoy mas de 30 años después el Serrablo sea una espléndida realidad y los dos museos y la ruta de las iglesias de Serrablo representen una identidad cultural, histórica y social de nuestro municipio que sólo esa labor continua , constante y plagada de esfuerzo y trabajo de la Asociación de Amigos de Serrablo en general y de Julio Gavín en particular ha hecho posible.
Uno de los últimos momentos que compartí con él, fue el acto de Clausura del Curso Académico 2005/2006 de la real Academia de Bellas Artes de San Luis. Este acontecimiento celebrado en el Castillo de Larrés por expreso deseo de la academia para dar un merecido homenaje a Julio Gavín, quedará para siempre grabado en la memoria de los que allí tuvimos la enorme satisfacción de asistir, tanto por la extraordinaria glosa que el profesor D. Juan Antonio Cremades, encargado del Laudatio del acto, hizo de Julio y de Amigos de Serrablo como por las propias palabras de Julio, últimas en público, en las que casi a modo de despedida continuó con su inquebrantable voluntad de seguir siempre adelante, recabando apoyos y colaboración de las instituciones. Conociendo a Julio y recordando estas últimas palabras, no puedo quedarme en este escrito simplemente mirando al pasado y recordando la extraordinaria trayectoria de Julio, que no es poca cosa por otra parte. El no me lo perdonaría nunca.
Debemos mirar al futuro y el mejor homenaje que le podemos hacer a Julio de tantos como merece, es que su obra perdure, y crezca. Debemos comprometernos a continuar mejorando el Museo del Castillo de Larrés, dotándole de nuevos fondos y de seguridad en todos los órdenes para que su desarrollo no dependa de vaivenes políticos o económicos. Debemos comprometernos a continuar la labor de difusión cultural que desde el Museo de Artes de Serrablo se irradia. (Desde lo local a lo universal como le gusta decir a su director Enrique Satué). Debemos continuar con el mantenimiento de las iglesias felizmente restauradas, seguir cuidando y tutelando nuestro patrimonio y nuestra rica arquitectura popular y deberemos emprender nuevas acciones principalmente una de las obsesiones de Julio y que desgraciadamente no ha podido ver culminadas y que no es otra que el descubrimiento total de la Villa Romana de Sardas para la que ya tenía previstos campos de trabajo para este mismo verano.
Ese futuro es el que Julio esté donde esté, esperará de nosotros. La continuidad en la Asociación y en el apoyo municipal es el regalo que seguramente le gustaría recibir a Julio cuando el próximo 4 de Julio de 2007, hubiera cumplido 80 años.
Como dice Julio Llamazares, aplicado al mundo pirenaico, pero que también se puede trasladar a Julio Gavín “como el pobre boj, en su humildad radica su fuerza y en su dureza la garantía de perennidad”.
Construyamos ese futuro y con él la perennidad de Julio Gavín.