La rabosa y el lobo

Contado por Fernando OTAL
Recogido por Santiago BORRA


Un día se juntaron, en el Ordial de Ramón de Espierre, una rabosa (1) Yun lobo llegando hasta una balsa que había en el monte. Era ya de noche y le dice la rabosa al lobo: ¡Mira que queso nos vamos a zampar, primero nos beberemos el agua y después el queso!. Empezaron a beber agua, pero la rabosa hacía como que bebía aunque no tragaba ni una gota. Mientras, el lobo no paraba de beber hasta que le dijo a la rabosa: ¡Chiqueta, ya no puedo más! La rabosa le contesta: "Espera que te pongo un torrullo (2) en el culo para que no se te salga el agua". Al rato, cuando ya acabaron de beberse el agua desapareció el queso. La rabosa le dice al bobo: "!Ves, era la luna!".

Después bajaron hasta Barbenuta, por el camino de la Retona, y cuando iban a saltar la pared de la era de Ferrero, se le soltó el torrullo al lobo desparramando el agua por la pallada de trillar que habían tendido los de la casa. A continuación, la rabosa fue a la puerta de casa Ferrero diciendo: "Los de Ferrero, ni paja en el pajar, ni grano en el granero". Se asoma un zagal por la ventana asombrado: "Abuelo, que se va la pallada por Aventodos". Rápidamente, tres hombres de la casa fueron a perseguir al lobo, uno con un foricón (3) de masar, otro con un esgarrabarzas (4) y otro con una horca de hierrro, propinándole al lobo una buena somanta.

Mientras sucedía esto, la rabosa se subió a la cocina de casa Ferrero donde se les comió la tortilla que tenían preparada para almorzar, salvo un trozo que se colocó en la frente. Rápidamente, se fue por el campo y la era de Basilio a esperar al lobo en las Fondanellas. Enseguida vio la rabosa que venía el lobo por Trasnuquera de Gaitero, medio estricallau (5), manteniendo ambos este diálogo: "¿qué te ha pasado?,... Mira, que me han dado una gran panadera (6)... ¿Y de eso te quejas? A mí me han sacado los sesos (señalándose el trozo de trotilla que llevaba en la frente)".

Después de estas aventuras, se subieron por el camino de las Lungueras y llegaron hasta Sanchús, se sentaron a descansar un poco en un margüeño (7) y se encontraron una olla de miel. Le dice la rabosa al lobo: "Vamos a descansar un rato, nos echaremos un sueño y después nos comeremos la miel". El lobo se durmió enseguida, roncando que parecía que tronaba. Entretanto, la rabosa se comió la miel y le untó al lobo el culo con un ajo. Al despertarse el lobo se disponen a comerse la miel... pero había desaparecido. Se establece una discusión entre ambos, hasta que la rabosa sentencia: "Al que le huela el culo a ajo, aquel se la ha comido". Ni que decir tiene que, a pesar de la extrañeza del lobo, la prueba era contundente: a él le olía el culo a ajo, luego él se la había comido.

Prosiguiendo su caminata bajaron por el pinar de Orós y llegaron a casa Puértolas. Empezaba a anochecer y todavía no habían encerrado las gallinas. Le dice la rabosa al lobo: "Espérame, que voy a ver si puedo coger una gallina para cenar". Aquellas gallinas armaron un gran estrapalucio (8), saliendo un criado a cerrar la gatera del gallinero y quedándose la rabosa con las gallinas dentro. El criado la emprendió con la rabosa pegándole con una tranca, y sus gritos los oía el lobo aunque conforme pasaba el tiempo esos gritos iban a menos... Cansado de esperar y como la rabosa no salía se dijo: "A esta ya la han estozolau (9)". Así, se fue de Orós hacia el pinar de Gavín y ya nunca más se supo de aquel lobo.

(1) Zorra
(2) Un torrullo es un pequeño tarugo de madera
(3) Palo largo al que se ponía la escopallera y que se empleaba para limpiar el horno en el que se hacía el pan
(4) Pértiga con un gancho de hierro para romper o cortar zarzas
(5) Destrozado, reventado
(6) Paliza, tunda
(7) A modo de grandes paretones o amontonamientos de piedras que separan los campos
(8) Jaleo, desorden, bullicio
(9) Matado

(*) Este relato es el primero de una selección de cuentos y dichos que irán apareciendo en nuestra revista y que se centran en la zona de Barbenuta y alrededores. Han sido contados por Fernando Otal de casa Pascual de Barbenuta y recogidos por Santiago Borra, natural de Esposa pero residente en Sabiñánigo hace muchos años. Los dos son grandes amantes de la tradición oral y han tenido la amabilidad de ofrecerlos para su publicación en esta revista. Hemos de advertir, eso sí, que no se ha realizado la transcripción del lenguaje coloquial. Podíamos haber optado por ello pero creemos que el resultado no hubiera sido acertado porque muchos de nuestros asociados, de fuera de la comarca, no lo hubieran entendido. Además, en cualquier caso, siempre está a su disposición la versión original para las personas que así lo manifestasen.