Cartulario de San Juan de la Peña. San Martín de Cercito

(Hacia 850) Julio 5 (860-867) Jimeno, Fesema y Bellísima donan a San Martín de Cercito diversos bienes situados en Arrés (Larrés). De San Vicente de Larrés.

Después de Dios Nuestro Señor y nuestro Patrono el Beato San Martín, obispo y confesor, cuya iglesia fué erigida en un lugar de la villa de Cercito, situada a orillas del Aurín. Nosotros, siervos de Dios, Jimeno y Fesema, hacemos sumario de obediencia a Dios y de reparación a San Martín, y para que permanezca como renta durante varios años, donamos, ante todo, una porción de tierra en Larrés, en la parte del solano, para plantar una viña.

Después, yo, la antes dicha Fesema, con mi hermana Bellísima, ponemos, en el antes dicho monasterio (cenobio), la tercera parte del término de Larrés, tanto de los montes, charcas, como de las aguas y pastos; toda la tercera parte que a nosotros pertenece se lo damos integrámente, para que nosotros y nuestros parientes podamos también ir allí en el futuro y tengamos la vida eterna. Así sea.

Desde este día, verdaderamente, los agricultores vayan a la santa iglesia tengan, posean, ocupen y con derecho después pidan o quieran hacer algo para utilidad de la Santa iglesia, tengan libre potestad en el nombre de Dios.
Tened por cierto, que esto que hacemos por propia voluntad, ha de permanecer firmemente, y ni nosotros, ni nuestros herederos y proherederos ni por persona extraña que esté dotada de buena voluntad pueda, hasta cierto punto, disolver.

Más si alguno, maliciosamente, no cree que esto pueda hacerse, y contra la oblación de nuestra carta se atreva a ir, se mantenga en pié el fermento de esta carta. Sea extraño a la iglesia católica y condenado en el juicio del señor, donde se oirá decir a los impíos: “Apartaos de Mí malditos, id al fuego eterno” (Mateo, 25, 41). En cuya carta estipulamos, prometemos y rogamos al hermano Galindon que el escritor de esta carta se acerque a nosotros. Nosotros con nuestras propias manos trazamos esta señal (signo), y los testigos, hombres de buena voluntad, preguntados, se entregan, corroborando con firmeza.

Esta carta de la donación de la iglesia fué escrita el día 5 de Julio, siendo regente el Conde Galidon Aaron y García Iñiguez en Pamplona.

Estuvieron presentes los testigos siguientes: Julián, Gallito, Samuel, Donolo, Bosos, Aznárez, Oriol, Botaya, el hermano Centolo, hermano Fortún, Dato, Centolo, Elebono, Embolo, Agila, Galindo, Salomón, Iñigo y Atilano.