-Siempre lo llevé en el corazón, pero, según van pasando los años, los recuerdos, las vivencias del tiempo que allí pasé afloran con más frecuencia -nos decía hace poco-, es como si se hubiese producido mi retorno a Basarán…

Nos decía…, porque el pasado 13 de octubre falleció en Madrid, cerrando la última página de la historia de su vida, iniciada una mañana del 6 de mayo de 1917 en Biescas (en la antigua casa de Teléfonos), una vida plagada de dificultades y sacrificios en la juventud, como todos sus contemporáneos, al coincidir con las complicadas circunstancias políticas y sociales de nuestro país en aquella época, que superó con tenacidad, fuerza de voluntad y afán de superación.
Su primer contacto con Sobrepuerto fue un 20 de septiembre de 1940 al ser nombrado maestro de Bergua, trasladándose a Basarán el 1 de diciembre de 1941, donde permaneció hasta el 30 de septiembre de 1945. Fueron 5 años vividos con intensidad, integrado plenamente en los avatares de sus gentes, recorriendo los caminos, explorando los barrancos…, aunque con la perspectiva de los años, se lamentaba:
-No disfruté todo lo que cabía en Sobrepuerto, estaba demasiado preocupado por la escuela, por estudiar y hacer oposiciones…
A la luz de velas y teas (los medios de entonces) estudiaba en casa Tapia, examinándose por libre en Zaragoza donde obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras (Historia). Posteriormente se doctoró en Arqueología, ya en Madrid, habiendo sido colaborador del C.S.I.C., profesor de Arte y funcionario de la Subsecretaría de Turismo (llegó a ser Jefe de Planificación). Desempeñando este último cargo, fue uno de los promotores del traslado de la iglesia de Basarán a Formigal, cuya primera piedra se colocó el 7-06-1972 (crónica recogida por el "Heraldo de Aragón" al día siguiente y artículo del "Pirineo Aragonés" de Jaca el 19-08 del mismo año).
-Fue recuperar para la vida una obra de arte que iba a desaparecer...
En todas las conversaciones que mantuvimos con D. Luis el tema central siempre giraba en torno a Sobrepuerto: Bergua, Escartín, Basarán… Los nombres de los alumnos que tuvo, los amos de las casas donde se hospedó (Aguau, Tapia), los vecinos, las casas, las costumbres y trabajos que hacían…Sabemos que ha recogido por escrito muchas experiencias y vivencias personales de aquellos años, algunas publicadas en los últimos números de este Boletín, esperando poder seguir ofreciéndolas si la familia lo considera oportuno.
Desde estas páginas queremos transmitir nuestra condolencia a su esposa Mª Luisa, a sus hijos, nieta y demás familia, terminando con otro de los pensamientos que nos manifestó D. Luis (d.e.p.):
-Reconozco que es una tierra que cautiva, como si tuviese un talismán…