El pasado día 22 de noviembre, en reunión pública y solemne, se celebró en la iglesia de Santa Isabel de Zaragoza la recepción como Académica de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Luís de Sor Isabel Guerra, por su aportación en el campo de la pintura de nuestro país. En este acto estuvo arropada por mucho público y, por supuesto, por la Junta de Gobierno de la Academia y un buen número de académicos de honor. Nada más comenzar la sesión se leyó un telegrama de felicitación remitido por don Marcelino Iglesias, Presidente del Gobierno de Aragón.

Isabel Guerra, una de las figuras del hiperrealismo en España, pronunció un emotivo discurso en el que.puso de manifiesto el significado que para ella tiene el arte y la pintura. El silencio, la verdad, la belleza, el amor, el espíritu,... fueron los valores que más se repitieron en su discurso. Los aplausos, al finalizar, fueron sentidos e intensos. El Vicepresidente de la Academia, don Domingo Buesa, fue el encargado del discurso de contestación en el que felicitó a Isabel Guerra y resaltó las virtudes, muchas, que posee, haciendo hincapié en las características de su obra pictórica.
"Amigos de Serrablo" no podía faltar a este acto y allí estuvo con una representación encabezada por su Presidente Julio Gavín. Esta presencia fue muy agradecida por Isabel Guerra, persona ligada desde hace años con nosotros: En efecto, cuando se inauguró el Museo de Dibujo en septiembre de 1986 ya pudimos contar con obra suya. Desde entonces siempre se ha mantenido una relación muy fluida y siempre se le ha arropado y valorado (en sus exposiciones en Madrid y en la que tuvo hace unos años en La Lonja de Zaragoza, por ejemplo). Y prueba de esa buena sintonía es que en la primavera próxima podremos disfrutar de su obra con una extraordinaria exposición en el Museo de Dibujo de Larrés, exposición a la que le está dedicando en estos momentos todo su buen hacer Isabel Guerra.
Desde estas líneas queremos manifestar nuestra más sincera felicitación a Isabel Guerra. Esta distinción se la merecía y siendo en Aragón mejor que mejor, ya que lleva residiendo en el convento de Santa Lucía de Zaragoza desde 1970. Su persona y su obra son dignas de admiración. Enhorabuena.