Barbenuta y Espierre, en el Serrablo

Cercanos a la villa de Biescas, al oriente de la misma y formando parte de su municipio, Barbenuta y Espierre, a un kilómetro de distancia uno de otro, ocupan lo que geográficamerite se denomina Valmenuta, Vallemenuta o Val de minuta, nombres antiguos del primero de ellos, mientras el segundo ha conocido, además de su actual topónimo; los de Spierr y Spier.

La historia documentada de Barbenuta se inicia con su primera cita en el año 1061, reinando en Aragón Ramiro I; y desde aquella fecha sus gentes han participado, especialmente en los años medievales, en todas las hazañas que los guerreros aragoneses realizaron para la conquista de los territorios que luego formaron el Reino.
Para visitarlos se accede a estos dos lugares por pista que, entre Biescas y Gavín, a la margen izquierda del Gállego, asciende con repetidas curvas para alcanzar la plaza de Barbenuta, a 1.185 metros de altitud, y terminar luego en la de Espierre a una altura de 1.242 metros, ambos a la orilla diestra del Barranco dos Lucas que toma sus aguas de las laderas de la montaña Erata, cuya punta se divisa en lo alto, con sus 2005 m., presidiendo el bello paisaje de sierras, bosques y praderíos que conforman estos hermosos parajes.

En lo religioso, ambos pueblos, de tradicional señorío eclesiástico, pertenecieron al Obispado de Huesca hasta 1571, en que se integraron en el de Jaca, formando parte del Arcedianato de la Cámara. Barbenuta posee una espaciosa iglesia parroquial, dedicada a San Martín, de origen románico, de tres naves, delimitadas por arquería y ábside rectangular, cubierto de bóveda de medio cañón, toda aquella reconstruida en el siglo XVI, con otras reformas posteriores, y con la torre, muy recrecida, a los pies, en cuyo arranque, por encima del tejado del atrio, figura un antiguo crismón. Cuenta en su término con tres ermitas bajo la advocación de Nuestra Señora de Pallariecho, San Juan Bautista y San Miguel, que representan, a juicio de Durán, "el modelo más característico y primitivo de las iglesias serrablesas". Espierre tiene, a su entrada, su templo románico tardío, bajo el patronazgo de San Esteban, muy modificado y cuya planta rectangular está dotada con ábside semicircular, portada de tres arquivoltas y torre de un cuerpo; en sus cercanías se halla la ermita de Santa María con varios elementos del siglo X.

En lo administrativo, Barbenuta y Espierre se constituyeron como Ayuntamientos en 1834, para unirse al de Yésero en 1845 y pasar al de Berbusa en 1873, adquiriendo Barbenuta la capitalidad de éste en 1910, para finalmente incorporarse al municipio de Biescas, en 1960. En cuanto a su población, ha sido siempre reducida, salvo a mediados del siglo XVIII, que alcanzaron, ambos lugares, una treintena de vecinos, quedando en la actualidad en límites de extinción. Sus núcleos urbanos se configuran en tomo a una plaza de la que parten el resto de las vías públicas; siguiendo los declives de la ladera serrana.

Dando cumplimiento a las órdenes del Real Acuerdo, el Concejo dio cuenta, en 10 de diciembre de 1788, al Caballero Corregidor de Jaca, del empadronamiento separado de los Infanzones allí residentes, de esta forma: En Barbenuta no había presentado nadie instrumento que acreditara poseer tal condición y en Espierre se hallaban registrados en el Libro municipal y eran así tenidos y respetados Antonio y Gregorio Ramón. En otras épocas han residido allí las familias hidalgas de los Lacasa y Pardo, cuyas genealogías son:


LACASA.- Distintos tratadistas sitúan el origen de los Lacasa en la localidad de Tramacastilla de Tena, en la que tuvieron casa solar y figuraron como señores del Puerto de Izas, destacando su actuación contra la invasión luterana de este Valle en 1591.

También los de este linaje residieron, al menos desde 1540, en el Villa de Biescas figurando sus miembros como cofrades de la de Nobles e Infanzones de San Jorge, denominándose su solar como de Sancho de Lacasa, ostentando su escudo de Armas, en piedra, en la fachada. En el lugar cercano de Espierre también existe otro casal antiquísimo de los de este apellido -que posteriormente pasó a poder de los Usieto -que estaba habitado en 1558 por los Infanzones Juan de Lacasa -casado con Alvira Grasa - y sus hijos Juan, Pedro y Gracía, sus nietos Domingo y Miguel y sus sobrinos Lorenzo, Juan y Sancho de Lacasa. Un tiempo después lo ocupaban Felipe de Lacasa y su hijo José, quienes fundaron en 16 de febrero de 1697 una capilla en la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, en Jaca bajo la advocación de los Santos Fabián y Sebastián. El último prpietario es Andrés Orós Usieto.
Las ramas de este apellido de las que se tiene constancia que ganaron Ejecutorias de Infanzonía fueron las residentes en Torre de Obato (Graus), en 1668 y 1721; de Sesa, en 1803; y de La Puebla de Castro en 1806 y 1807, y de ellas dimanaron los fundadores de las que se instalaron en Alcalá del Obispo, Escartín (Broto); Ayerbe, Sallent de Gállego, Lalueza y Azanuy.


PARDO.- De origen aragonés, se menciona a Aznar Pardo como uno de los cuatro caballeros de este Reino que, en unión de otros cuatro navarros, recibieron la encomienda de hacer cumplir el pacto establecido en Borja entre los monarcas Alfonso II de Aragón y Sancho de Navarra, en 1195. Otro del mismo nombre - Aznar Pardo- participó en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 y fue uno de los que prendió fuego al palenque de Almanzor, a cuyo hecho alude el escudo de Armas de este linaje, recibiendo además del Rey Pedro II a merced de la villa y castillo de Lacasta, en las montañas de Jaca -de donde les viene el nombre de Pardo de Lacasta, que llevaron sus descendientes-; así como le designó como su Mayordomo, muriendo juntos ambos en la batalla de Murel de 1213.

Uno de sus sucesores, sirvió de copero a Jaime I en la campaña de Valencia, y otro de su linaje, Pedro Pardo de Lacasta, tomó parte en la expedición de Pedro IV para la conquista de Mallorca, así como Áznar Pardo de Lacasta recibió el nombramiento de Gobemador y Bayle General del Reino valenciano. Otros descendientes prestaron servicios a Juan I, Martín el Humano, Femando I y Alfonso V de Aragón.

Este apellido está muy extendido por el Alto Aragón y tuvo casales en las localidades de Barbenuta y Espierre, figurando, al frente del primero de ellos José y Francisco Pardo, en 1788, que estaban reconocidos como Infanzones y por tanto, pertenecían como cofrades a la de hidalgos del Señor San Jorge, de la villa de Biescas. En Espierre se ha conservado casa y apellido hasta la actualidad, siendo sus últimos poseedores Pedro Pardo, marido de Francisca Usieto, y sus hijos Rufinos, Pedro y Antonio.


RAMÓN.- Linaje originario de las montañas pirenaicas aragonesas, radicado de antiguo en los lugares de Linás y Otal (Valle de Broto), Cortillas y Cillas (Yebra de Basa), y Espierre (Biescas), desde las que, en el transcurso de los tiempos se derivaron diversas ramas que se establecieron en Isín y Larrés (Serrablo), Guaso (Sobrarbe) y Eripol (Bárcabo), Liesa, Tires, Alcubierre, Abiego y la ciudad de Huesca, así como en otras poblaciones altoaragonesas. Entre los asistentes a las Cortes aragonesas celebradas en 1585 en Monzón-Binéfar, figuraba el infanzón Martín Ramón, natural de Paracuellos de la Ribera, y a las convocadas en 6 de abril de 1702, que fueron presididas por la Reina María Luisa de Saboya, primera mujer de Felipe V, concurrió, como perteneciente al Brazo de los Hidalgos, el vecino de AIcubierre Cristóbal Ramón, cuyos descendientes Jorge, Antonio y José Ramón, en los años 1718 y 1721 incoaron demanda, ante la Corte del Justicia de Aragón, de reconocimiento de su Infanzonía; así como en 1729 fue expedida Ejecutoria de hidalguía a favor de Francisco Ramón y Azara, residente en Villafranca de Ebro (Zaragoza), y la misma también alcanzó, en 1782, el vecino de la ciudad de Huesca Marco Ramón.

En Espierre el escribano y Fiel de Fechos Antonio Ramón expedía, de orden del respectivo Ayuntamiento, en 10 de diciembre de 1788, una certificación en la que manifestaba que en este pueblo eran respetados como Infanzones e Hijosdalgo, hallándose así anotados en el Libro correspondiente, los llamados Antonio y Gregorío Ramón, vecinos del lugar. Posteriormente se extinguió el apellido en esta localidad.

DOCUMENTACIÓN:
Archivo Histórico Provincial de Zaragoza.
Padrones de Infanzones.