En 1605 se publicó la primera parte de El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Actividades, eventos e iniciativas relacionadas con la conmemoración del IV centenario de la obra más universal de la literatura española se han ido sucediendo a lo largo de todo el año. La Asociación "Amigos de Serrablo" ha querido sumarse a esta celebración inaugurando su ciclo de exposiciones temporales con las ilustraciones de la obra de Cervantes realizadas por un dibujante vinculado estrechamente al Museo, Celedonio Perellón.
Como él mismo comenta en el catálogo de la exposición, "ilustrar el Quijote supone un hito en la carrera profesional de cualquier dibujante e ilustrador", y él tuvo la oportunidad de poner imágenes al texto cervantino en 1970 por encargo de la editorial EDAF.
Aventuras de Don Quijote de la Mancha es una obra, en dos tomos, pensada para niños y concebida como algo lúdico y directo. La técnica utilizada, plumilla con tinta china coloreada, al permitir la superposición de los tonos contribuye a dar un aire de frescura a las casi doscientas ilustraciones que conforman la obra.
La exposición, compuesta por una selección de 80 dibujos, se presentó al público en dos espacios conjuntamente, de manera que los dibujos que ilustran el primer tomo se mostraron en el Museo de Larrés desde mediados de marzo hasta finales de julio y la selección de ilustraciones del segundo tomo en la sala de Arte de Sabiñánigo, desde el siete de abril al uno de mayo. Posteriormente se han expuesto en la biblioteca de Jaca y en Sallent de Gállego.
En la clausura de esta muestra estuvo presente el propio artista participando en un encuentro con escolares dentro del programa "Animación a la lectura" del Ayuntamiento de Sabiñánigo, invitación a la lectura de la genial obra cervantina a través de las ilustraciones de un excepcional y polifacético artista.
Si las ilustraciones de Perellón nos acercaron a las andanzas del ingenioso hidalgo y su escudero, las historietas de Tomás Porto, expuestas durante los meses de agosto, septiembre y octubre, evocan la infancia y juventud de muchos de nosotros cuando todavía nos emocionábamos con las aventuras de héroes de papel como Jabato o el Capitán Trueno.
Tomás Porto es uno de los autores fundamentales del boom del tebeo español de mediados de los 50 y durante más de 60 años ha realizado cientos de ilustraciones e historie tas para publicaciones españolas y extranjeras. Series como "Un drama en Livonia", "Lo tres mosqueteros", "Mujercitas" o "Taras Bulba", por citar unas pocas, se publicaron en revistas emblemáticas de la época como Chicos, Mis Chicas, El Coyote, Lupita, Mortadela o Tío Vivo.
Su dibujo, minucioso, detallista, de línea y concepción clásica, realizado a tinta china y pincel con gran soltura y fluidez, lo convierte en uno de los dibujantes más destacados de la historieta realista española.
Los originales de las historietas e ilustraciones expuestos, sin ser una retrospectiva, nos permiten hacer un recorrido por su larga trayectoria profesional, mostrando desde trabajos publicados a mediados de los años 40 hasta alguna de las últimas adaptaciones de clásicos de la literatura para la colección Joyas Literarias Juveniles de Bruguera, realizadas en la década de los 70 y 80 y considerada su mejor etapa como historietista. Series como "El Hundimiento del Andrea Doria", "Los Piratas del Estrecho" o "El Capitán Tormenta" han sido donadas por su esposa, Isabel Riaño, tras su muerte hace ahora dos años. Un buen motivo para rendirle un merecido homenaje y contribuir al conocimiento de la obra de todo un clásico de la historieta española.
Junto a las Historietas de Porto, en la sala contigua y durante los mismos meses, podemos contemplar la obra gráfica del escultor aragonés Javier Sauras.
Conocido de todos por los dos grupos escultóricos expuestos en el exterior del Castillo, en esta ocasión muestra por primera vez al público, sus dibujos. En el texto del catálogo él mismo comenta que son los dibujos que recorren su vida como escultor, aunque en realidad el dibujo le ha acompañado desde la infancia hasta el punto que para él es "casi una necesidad fisiológica, un fluir continuo".
La muestra abarca un conjunto de 41 obras realizadas desde mediados de los años 60 hasta la actualidad y sintetizan la trayectoria artística de un creador que no se limita a cultivar una sola disciplina con un único lenguaje y una única técnica. A su faceta como escultor hay que añadir la de pintor y dibujante, al tiempo que desarrolla una intensa actividad poética y literaria.
En las obras expuestas podemos apreciar la variedad de estilos y tendencias que ha conocido y han influido en su creación. Si la corriente abstracto-formalista es más acusada en su escultura, en sus dibujos la vertiente figurativa coexiste con la no figurativa sin renunciar, por ello, a un mismo lenguaje. Junto a la figuración naturalista encontramos la geometría del op art, pasando por el pop para adentrarnos en formas abstractas y geométricas que conviven con otras más sinuosas y orgánicas plagadas de símbolos soterrados que evidencian su escultura; y como denominador común: el dominio del Dibujo, el buen oficio.