Desde la restauración y acondicionamiento -hace ahora 17 años- como Museo de Dibujo, el Castillo de Larrés viene desarrollando periódicamente diversas propuestas y actividades culturales dentro de las que se inscriben las exposiciones temporales celebradas durante el periodo estival. De carácter monográfico, estas muestras, tienen como finalidad dar a conocer la faceta dibujística de artistas vinculados con el museo además de acercar, a una zona alejada de los circuitos artísticos y expositivos del país, el panorama del arte español contemporáneo, en un deseo de implicar tanto a las gentes del territorio como a los visitantes foráneos.
Esta nueva temporada expositiva nos ha ofrecido la posibilidad de contemplar cuatro formas distintas de abordar el proceso creativo a través del dibujo en las propuestas de Julián Pacheco, Víctor Chacón, Julia Hidalgo y Miguel Ángel Oyarbide, cuatro artistas de reconocido prestigio en el ámbito nacional e internacional, con obra en los principales museos y colecciones de Arte Contemporáneo y que han exhibido sus creaciones en galerías españolas, europeas y norteamericanas.
Durante los meses de junio y julio nos presentaron su trabajos Julián Pacheco y Víctor Chacón.
Julián Pacheco es un artista cónquense nacido en 1937, que tras permanecer en el exilio, primero en París y luego en Italia, a finales de los 70 regresa a su Cuenca natal donde murió la primavera del 2000.
Artista comprometido, fundador del grupo Denuncia y padre del Arte Provo, su obra está marcada por una intencionalidad narrativa y testimonial a través de la cuál ejerce una dura crítica de la sociedad.
Quizá lo más conocido de su producción sean sus "muros", grandes murales matéricos, que recogen el sentir popular y el "paisaje urbano" del graffiti y que en esta exposición se presentan en forma de grabados junto con una selección de dibujos realizados en distintas épocas. Dibujos y Grabados cargados de ironía y fuerte expresividad, constituyen una crónica ácida, pero a la vez jocosa, de lo cotidiano y permiten apreciar los distintos lenguajes formales que Pacheco utiliza en función del mensaje que quiere comunicar. Multiplicidad formal que va desde el informalismo expresivo de sus primeros "muros" al expresionismo de su figuración, o la abstracción lírica de su última época.
El dibujó como medio de expresión del universo personal del artista es la propuesta de Víctor Chacón, argentino de nacimiento pero español de adopción, que compagina la docencia como profesor de dibujo en la Facultad de Bellas Artes de Madrid con la creación y la crítica artística.
En esta ocasión mostró una serie de dibujos realizados sobre cartón que técnicamente nos recuerda la pintura mural, procedimiento que aprendió en el taller de Manuel Villaseñor y de Antonio Saura. Figuras fantasmagóricas afloran de la pared evolucionando en un fondo inestable definido por breves referencias espaciales.
Dibujo gestual, a partir de blancos, óxidos de hierro, grises y arenillas, excavado en una superficie texturada que parece acentuar la deformación expresionista y la presencia espectral de las enigmáticas figuras. Tal vez "Retratos de la memoria", desdibujados, que luchan contra el olvido en su intento de recordar lo que en un pasado lejano han sido.
Los meses de Agosto y Septiembre las salas del museo acogieron la obra de Julia Hidalgo y de Miguel Ángel Oyarbide.
Julia Hidalgo es una cordobesa que recibe sus primeras clases de dibujo de la mano de José Duarte, miembro del Equipo 57, entonces profesor en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios de Córdoba. En 1991 es becada por la Fundación Ratti para realizar un Curso Superior de Dibujo en Como bajo la dirección de los artistas alemanes Emil Schumacher y Gerhard Richter. Es precisamente una selección de estos dibujos realizados en Italia los que ahora nos presenta en Larrés y que bajo el título Reencuentro con el Dibujo ya fueron expuestos en 1992 en el Palacio de Viana de Córdoba.
Sugerentes y evocadores, los dibujos de Julia Hidalgo revelan una técnica muy depurada de gran rigor constructivo y factura rápida. Mediante escasos pero firmes trazos reforzados por profundas y precisas sombras, lo que en principio aparecía como una aparente vaguedad adquiere consistencia transformándose en apacibles caballos, insinuantes desnudos o majestuosas montañas de tremenda fuerza expresiva.
Dentro de una concepción más clásica del Dibujo, que enlaza temática y técnicamente con el realismo clásico, se puede situar la propuesta de Miguel Ángel Oyarbide.
Paisajes, retratos e interiores con escenas íntimas y cotidianas conforman una muestra capaz de envolvemos en la atmósfera creada por este madrileño, nacido en 1954, que compagina la creación artística con una intensa labor de divulgación del Arte a través de publicaciones, programas de televisión, conferencias, seminarios e ilustraciones de libros.
Con Antonio López descubre su pasión por el Paisaje que refleja en su obra a través de una sensibilidad exquisita y un dominio del color y de todos los recursos y técnicas.
Interesado por todos los procesos artísticos, desarrolla una nueva técnica de reproducción gráfica que permite individualizar cada estampa e iluminarla con acuarela, "ferrografías" que también podremos descubrir en la presente muestra.