Y el recuerdo de Javier Arnal

Un mes después de conocer oficiosamente la noticia de la concesión del Premio Europa Nostra, fallecía Javier. A pesar de su grave enfermedad que le ocasionó enormes dolores e inconveniencias, ese tiempo lo vivió en positivo como si la cosa no tuviera la más mínima importancia. Ya sabedor de que su vida tocaba a su fin afrontó tal circunstancia con gran entereza y dignidad.

Javier nació en Sabiñánigo en marzo de 1955. Su vida familiar estuvo ligada a sus padres y hermanas, sobre a todo a Marité, así como a su prima-hermana Ramona Arnal y su esposo Julio Gavín. Tras los estudios básicos en la escuela pasó al Instituto donde cursó el bachillerato elemental. A los catorce años ingresa a trabajar como administrativo en la empresa Aragonesas, donde permanece hasta que contrae la enfermedad, siendo muy apreciado por todos.

Al margen de su familia y su vida laboral, Javier centró sus inquietudes culturales con "Amigos de Serrablo" desde que se fundó, conformando con Julio Gavín un tándem perfecto. Hombre de profundas creencias religiosas, fue un ejemplo de cristiano, no sólo de palabra sino de obra, y todo sin hacer ostentación de nada, discreto y dando ejemplo de humildad y amor al prójimo.

Junto a su parroquia de Cristo Rey, la Casa Consistorial fue el lugar donde, en las dos últimas corporaciones y como independiente en el PSOE, se volcó de lleno por su pueblo como Concejal de cultura.

En cuanto a "Amigos de Serrablo" todos sabemos la gran labor que desarrolló, una labor callada y en segundo plano pero de gran eficacia. Perteneció a ella desde su fundación y desde hace bastantes años era su secretario. En los primeros años participó activamente en aquellas expediciones de los fines de semana cuando se comenzaron a restaurar las iglesias mozárabes o románicas (Ordovés, Lasieso, Orús, Allué, Busa,... ).

Buena parte de las encuestas etnológicas que se conservan en el archivo de la Asociación fueron realizadas por él, conformando un fondo documental de gran interés. Esta misma revista salía puntualmente gracias a sus desvelos. Cualquier actividad como conferencias, con­ciertos, las Misas Mozárabes, el Salón Interna­cional de Fotografía,. .. contaron con su colabo­ración entusiasta. En fin, gran parte de la labor burocrática (solicitud de ayudas, informes, correspondencia ordinaria, etc.) cayó siempre a sus espaldas. E insisto, siempre de forma callada y sin sacar pecho.

Javier era así.

Pero, sin duda, donde su labor mayor relevancia fue en la puesta en marcha y posterior funcionamiento de los dos museos creados por "Amigos de Serrablo": el de Artes Populares de Serrablo y el de Dibujo de Larrés. En ambos se volcó al cien por cien. No escatimó ni un segundo. Ambos museos estarán siempre en deuda con él.

Para todos ha sido una gran pérdida, familiares y amigos, y para "Amigos de Serrablo" también. Acostumbrarse a vivir sin él resulta muy duro, pero precisamente para honrar su memoria haremos todo lo posible por seguir su huella.

Tus amigos de Serrablo siempre te recordaremos.