Es un barrio del Sabiñánigo moderno, pero hasta el primer cuarto del s. XX Sabiñánigo era un pequeño núcleo rural en la punta oriental de la Val Estrecha. Su parroquial dedicada a San Hipólito es de estilo barroco -s. XVII-, pero reaprovecha el campanario del templo anterior, una interesante torre del s. XVI, centuria en que igualmente se construyó a su lado la casa abadía cuya puerta sobrevive en soledad, fechada en 1589. Es uno más de los numerosos campanarios de nueva planta o reformados que en el s. XVI apañaron las pequeñas comunidades locales pirenaicas para defenderse de las incursiones francesas que afectaron en mayor medida a los valles de Tena y Ara.
Su fábrica es de sillería regular arreglada por hiladas, con paramento de buena presencia aunque algo tocado por los agentes erosivos. Los muros engordan hasta 1 m. en la parte baja, grosor que prácticamente persiste en los tres pisos superiores, 0,93 m. en el último. Su configuración es rectangular, con medidas exteriores de 5,80 x 5,55 m. cercando un espacio útil de 13,6 m2. Todos los paramentos apoyan en vigas de madera.
Las plantas baja y primera estaban plenamente abiertas a la nave del templo. La inferior cierra ahora con pared sobrepuesta y el gran arco de la primera, de arista biselada, se vistió con mampostería. El piso bajo estuvo comunicado con la abadía y su único contacto con el exterior es una aspillera derramada en dintel y jamba izquierda que aflora con grieta vertical en doble gota. En el primer piso abren dos amplias ventanas similares, una al sur y otra al oeste, con las aristas molduradas.
A la segunda planta se accede desde la anterior por escalera de madera. Netamente defensiva dirige una ventana a occidente, una aspillera al norte y dos al sur, todas con dinteles escalonados como fue preceptivo en su tiempo, brotando en los paramentos con doble ensanchamiento circular. A la superior se sube también por escalera de madera. Es el cuerpo de campanas, alojando dos al sur bajo arco de medio punto. Se dispuso ventanas de observación al oeste y este, la última agrandada para ubicar una puerta de enlace destinada a controlar las cimbras de las bóvedas del templo anejo y el tejado.