Fuera de la habitual programación de exposiciones temporales, pero en la línea ya consolidada de divulgar la obra de los artistas vinculados con el Museo de Dibujo, Amigos de Serrablo nos ha ofrecido durante estos meses de invierno la oportunidad de conocer la obra reciente de Antonio Villa Toro, figura internacional del panorama artístico actual, que por primera vez realiza una exposición individual en Aragón desde que a mediados de los 80 lo hiciera colectivamente en una Galería Zaragozana.
La trayectoria artística de este Cordobés de Castro del Río (1947) se inicia en el taller de Cristóbal Toledo, pasando después a estudiar Bellas Artes en Santa Isabel de Hungría en Sevilla y San Fernando de Madrid. En 1970 realiza su primera exposición individual en la galería Doñalda de Madrid pero no será hasta 1978, con la exposición celebrada en Venezuela, cuando la proyección internacional y nacional de Antonio Villa-Toro tenga su punto de partida. Desde este momento se suceden exposiciones en distintas ciudades españolas y en Milán, Londres, Lisboa, Sttutgar, México D.F, Berlín, Munich, Tokio, Nueva York, La Habana..., además de estar presente en diversas ediciones de Arco y en las ferias internacionales de Frankfurt, Colonia y Basilea. En 1985 expone por primera vez su obra escultórica combinando, desde entonces, esta faceta artística con la pintura, el dibujo y el grabado creativo.
La obra de Antonio Villa-Toro es el fruto de un proceso de investigación con la materia y con las formas que nos lleva desde el incipiente hiperrealismo cargado de evocaciones surreales de la década de los 70, a un expresionismo gestual de carácter simbólico que roza la abstracción, en su obra reciente; si bien mantiene siempre como referentes cierto primitivismo ancestral tamizado por la tradición cultural mediterránea.
El discurso teórico en tomo a su creación lo articula como un proceso incansable y explorador de múltiples universos creativos, el conjunto de su obra lo organiza en largas series -Babel, Tatuaje, Habana, Omeyas, Córdoba, Laberinto, Péndulos, Sepia, Vulcano, Domus Aurea,... -que le permiten desarrollar sus propuestas creativas e incorporar a su peculiar lenguaje nuevos valores plásticos de la experiencia asimilada en sus viajes.
Los dibujos expuestos en el "Castillo de Larrés" pertenecen a una de las últimas series realizada en el año 2002. En ella retorna una línea de experimentación planteada en trabajos anteriores. Un motivo decorativo extraído de una matriz para estampar telas, adquirida en uno de sus viajes a Cachemira, sirve de excusa para explorar las distintas posibilidades expresivas del papel como soporte y hacer presente la dualidad fondo-figura. Los 24 dibujos en tinta china sobre papiro y papel artesano que componen la serie repiten los mismos motivos florales de forma pseudo-caledoscópica, creando figuras que evolucionan en el soporte/espacio con una pulsión rítmica dinamizada por sinuosos trazos gestuales.
La muestra incluye 5 obras propiedad del museo pertenecientes a series de épocas anteriores que, sin ilustrar toda su producción, nos dan una idea de la trayectoria seguida desde sus inicios. A esta etapa corresponden "La danza" de 1971 y "Desde la ventana" dibujo a lápiz de plata fechado en 1974. La "Cabeza" de 1986 pertenece a una temática que VillaToro inicia a principios de los 70 y que mantiene a lo largo de su recorrido siendo, por tanto, la serie más representativa de su evolución artística, mientras que "Habana III" y "Sepia", realizadas en 1992 y 2001 respectivamente, comparten planteamientos que Villa-Toro desarrolla en los dibujos que ahora nos presenta.