Torres en Serrablo

LERÉS DE GUARGA
También conocido como castillo de Lerés, se alza esta gran casa de labor a 740 m de altitud, sobre un altozano cerca de la orilla derecha del río Guarga. Forma parte del Ayuntamiento de Sabiñánigo y se llega hasta el caserón por desvío que despega de la carretera de Lasieso.

El conjunto edificado fue incendiado en la última guerra civil, quedando solamente esqueletos de bloques que fueron reparados con materiales modernos. La vivienda y construcciones auxiliares que caracterizan una tras otra delimitando formación cerrada con patio abierto en el centro. Situarse en el patio implica traspasar un sugerente portal tocado con arco de medio punto y ornamentado con escudito nobiliar de los Garasas.

En el ala septentrional gana al resto de inmuebles una torre bastante maltratada, asediada por aposentos del hogar y culminada en terraza plana. La poca superficie mural. libre deja ver fábrica de mampostería menuda y esquinazos un poco mayores, creando un elemento robusto y tosco. Contiene cuatro plantas, en la práctica cuadradas, con medidas en el piso segundo de 4,18 x 4,29 m. Los muros son endebles, 0,63 m de espesor, encerrando 17 m2 de hueco útil, soportado por vigas de madera.

En sus paños hay alguna aspillera, siempre con salida vertical y el único vano inspirado asoma al patio interior; es geminado, con arcos de medio punto y parteluz rectangular.

Aunque por el resultado está distante de otras torres serrablesas, es prototipo vigente en el s. XVI y es posible tenga algo que ver en su ejecución Pedro Garasa, cuyo escudo familiar campea en la entrada de la plazuela-patio, escudo gestado en el s. XVIII. Por comunicación del portugués Labaña sabemos que en 1610 Pedro Garasa era señor propietario del castillo y seis casas construidas a su alrededor.

El primer piso tiene la puerta inicial de entrada, dirigiendo una aspillera al oeste y tres al norte en las coordenadas de los bajos. En el paramento septentrional se aloja un nicho de alzada rectangular -dibujo f- con repisa saliente a dos niveles apoyada en ménsulas; sobre la repisa central abre la boca de una aspillera. No hemos visto nada semejante y desconocemos su función.

La segunda planta, como la anterior, dispone de piso plano y su espacio útil sube hasta los 30 m2, incrementando el número de huecos defensivos: dos aspilleras al norte, este y oeste; poseen derrame en jambas, dintel y ante­pecho, y algunas son tan elaboradas que recuer­dan a las del Palacio de Ligüerre de Cinca.

Una ventana con asientos laterales para mirar al sur era geminada con dos arcos de tracería gótica labrados en pieza entera; las aristas son biseladas y la columna parteluz de fuste poligonal, decorando la basa esferas de tradición románica. Fue desmontada en los años 1960 y trasladada a la fachada occidental de la iglesia parroquial.

Entra de lleno en la línea de torres defensivas planeadas en el S. XVI.