Una vez

"Salvo la iglesia de San Pedro de Lárrede, al parecer intacta si se exceptúa la bóveda de la nave, probablemente posterior al resto del edificio, los demás monumentos están incompletos o alterados.
Pero esto no es obstáculo para estudiar las distintas modalidades de cada uno de los elementos primitivos que aún conservan y las relaciones de semejanza entre sus similares, para llegar con algún fundamento a la reconstrucción ideal del tipo".

José Galan, 1932

Los autores del "Círculo Larredense" han descuidado desgraciadamente el informarse sobre las verdaderas condiciones del desarrollo artístico en el resto de Europa. Para ellos, las relaciones con el exterior se limitan a la venida de artistas extranjeros, fuente de bruscas mutaciones. Una primera renovación se habría producido al principio del siglo XI, y se otorga a favor de los albañiles italianos.
Se da crédito a la apertura de varias obras de iglesias y de la construcción del gran conjunto militar de Loarre, que se habría realizado sobre 1015-1023, aprovechando una debilidad pasajera de la potencia musulmana.

Marcel Durliat

Referente a investigadores españoles en El Nacimiento del Arte Románico en Aragón.

Restauración de la iglesia de San Pedro de Lárrede. Bellas Artes. Arquitecto Sr. Iñiguez.

Las obras comenzaron en mayo de 1932 y duraron aproximadamente un año.

El encargado de la obra era albañil, llamado Nicasio, que poco después sería fusilado durante la guerra civil española. Este personaje era primo hermano de Mariano de Pedro Aso de Biescas

El carpintero de la obra era de casa Bertolo de Biescas llamado Lorenzo y su mujer Encarnación era de casa Espúñez, también de Biescas. Casa Espúñez tema vieja tradición de carpinteros.

También había cuatro canteros gallegos de los que por el momento se desconoce su nombre.

Todos los trabajadores se quedaban en casa Barrio de Lárrede pagando su correspondiente pensión y también se encargaban de acarrear toda la piedra para la restauración de la iglesia que extraían de la cantera Peña Ralla porque era la única casa que en aquellos tiempos poseía carro o volquete.

Las etapas de la restauración fueron las siguientes:

  1. Picaron todos los revoques de cal y pinturas que al parecer no tenían demasiado valor. Se quitó la tarima del suelo y aparecieron las bases de las cuatro columnas delanteras.
  2. Quitar la solana de cristaleras (orientada al sur, a la plaza) y el coro que tenía acceso tanto por la cocina de la abadía como por la subida actual a la torre. Se deshicieron dos "zolles" que había debajo del coro y que eran del cura.
  3. Se rehicieron las columnas, la bóveda de piedra y el tejado.
  4. Se abrió la puerta que da a la pila bautismal que estaba tapiada donde entonces estaba la sacristía. En el lado izquierdo, debajo de la torre, había un altar que pertenecía a casa Ysabal, cubierto con un mantel con el escudo de esta casa grabado en oro.

Información trasmitida por Julia Grasa Lafuente (Casa Bernardo), y notas dejadas por Luis López Orús (Casa Ysabal), recopiladas por Eduardo López Abarca (Casa Ysabal), todos de Lárrede, para D. Julio Gavín Moya. Marzo de 2001.

Reconstitución de un monumento del "circulo larredense" según Sánchez Ventura e Iñiguez Almech.

Por el exterior sencilla por los ejemplos de Lárrede y Busa que se encuentran en buen estado de conservación para rehacerlos sin titubeos. La única duda que pudiera existir es en amalgamar el friso de rollos con el ábside correspondiente, y el arco de herradura; pero la torre de San Bartolomé y la iglesia de Susin los unen de modo indubitable, de modo que no es posible pensar en el ábside agregado a una iglesia con arcos de herradura; son elementos simultáneos. Por ello se han ensayado, sin más valor que este de ensayo, las reconstituciones de San Bartolomé y Oliván.

El interior ya no es tan sencillo. Que existieron bóvedas, es seguro, puesto que las hay en Lárrede, aun suponiendo dudosas las de San Juan de Busa. Pero hay otra consideración que afirma de modo rotundo el abovedamiento general, y es la siguiente: de 18 iglesias conocidas, sólo 5 conservan los muros laterales, señal cierta de que murieron por el empuje de la bóveda, pues si no la hubieran tenido, serían los únicos muros conservados. Más aún: de estas cinco, cuatro tienen bóveda o señales ciertas de haberla tenido. Por tanto, el hecho de haber estado abovedadas es indudable. Sus tipos fueron de cañón de directriz, al parecer en herradura sobre fajones y sin ellos, en Lárrede; cañón sobre fajones en Busa y Barós, y la de aristas sobre fajones en San Caprasio, así como existe en la parte oriental de la provincia oscense.

Muy dudosa, o de aplicación a ciertos lugares, la cubierta de madera sobre arcos, en el departamento de Lárrede, y por fin, la de madera que parece haber sido única, en Binacua.

Por labra y forma de sillares, aparte el aparejo, se pueden ordenar los monumentos desde una tosquísima hasta otras muy cuidadas, y desde labrar la piedra simplemente encuadrándola a golpes, hasta reposar, aunque siempre sin gradina, ni aun por la cara vista. La evolución que corresponde a las formas así ordenadas, consiste en labrar los arquillos de los ábsides más menudos, perder las pilastrillas primero su forma alterna y luego del todo, y disminuir la altura del friso de rollos hasta hacerlo desaparecer.

Por fin, aparecen las esquinillas y los billetes. El ábside final no se diferencia del de San Pedro de Roda, por ejemplo, más que en el tamaño y ser de proporción más achatada.

Tampoco en estructura existe diferencia. Perdida la tendencia al aparejo a soga y hasta, se colocan los sillarejos a ley, excepto los de las pilastras del ábside, en las cuales alternadamente...

Y continuará, por el momento no en esta revista, sino que toda esta obra de estudio y acción siga manteniéndose, con la misma ilusión del primer día y sea impensable el desaliento. Todos sabemos que las cosas no siempre son fáciles de hacer, pero ya vendrán mejores tiempos.

Cuando lo de fuera falla, es mejor mirar hacia nosotros mismos, a nuestros recursos y posibilidades.

Si no es por un camino, ya se verá la luz por otro. Que los homenajes sean para mirar atrás tomar fuerzas y volver con ansias renovadas.