Acerca del turismo en el valle de Tena y ribera de Biescas

3. Evolución y distribución territorial de la población en el Valle de Tena y ribera de Biescas.

Antes de analizar el fenómeno demográfico en los cinco municipios de nuestra área de estudio debemos destacar que se encuentran en un espacio (el comarcal y el pirenaico) que se ha caracterizado en las últimas décadas, como es sabido, por la casi continua pérdida de población, lo cual ha provocado una evolución demográfica negativa en la mayoría de ellos (más en la vertiente española que en la francesa).

Salvando las diferencias de población existentes entre las vertientes de ambos países, el Alto Gállego y la Jacetania son quizás las zonas con mayor dinamicidad demográfica, si las comparamos con las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza. En buena medida, tal revitalización ha sido posible gracias al turismo y a sus beneficios: rejuvenecimiento de la población, menores tasas de masculinidad, composición de la población activa con la diversificación de las actividades y la pluriactividad, o la modificación de la composición socioprofesional, etc. Por tanto, podemos incluso afirmar en términos comparativos que el desarrollo del turismo ha convertido al valle de Tena en un espacio privilegiado, puesto que tras la fuerte emigración de los años 60 y 70 causada por la construcción de presas, la crisis agrícola y la industrialización del país, el turismo ha venido a frenar el veloz éxodo emprendido en otros valles y comarcas de su entorno.

3.1. La evolución y transformaciones de la población.

A grandes rasgos, podemos diferenciar dos etapas demográficas en el Altoaragón, y de claro reflejo en nuestra zona de estudio. Una anterior a 1940-50, y una segunda, desde esa fecha. Si hacia 1857 se puede, fijar el máximo demográfico conocido (GARCíA RUÍZ, 1980) la población se mantuvo hasta mediados del siglo XX bastante inmóvil y con escasas variaciones, para comenzar luego el descenso. Así, a partir de 1950, las condiciones van a cambiar considerablemente, de forma que la emigración va a vaciar demográficamente el campo altoaragonés. Si hasta entonces la emigración había representado un ligerísimo movimiento hacia las ciudades, ahora se convertirá en un desplazamiento masivo a raíz del proceso de industrialización español.

En relación a esa industrialización, la evolución de la población en el valle de Tena ha estado muy condicionada por la proximidad del núcleo de Sabiñánigo, y por eso su población ha evolucionado de forma parecida a como lo ha hecho la de todo el Serrablo. Sin embargo, aunque muchas zonas del Serrablo se han ido despoblando durante el presente siglo, atendiendo a las cifras globales aportadas por los censos, esta afirmación queda enmascarada ante la constatación del aumento global de población que ha tenido desde 1900 a 1991; lo singular de esta zona es que ha sido el abandono e incluso desaparición de un porcentaje elevado de población , y de núcleos de poblamiento (CASTELLÓ, 1990). Los incrementos positivos corresponden a Sabiñánigo (núcleo rector de la zona y el único que registra un crecimiento continuado) que, debido a su industrialización, ha registrado un aumento constante de población en detrimento de su periferia agropecuaria; los demás, a excepción de las dos primeras décadas en que todos engrosan sus efectivos, son regresivos desde 1930.

Al igual que lo que ocurrió en todo el Serrablo, la construcción del ferrocarril del Canfranc, y posteriormente de las centrales hidroeléctricas, pero fundamentalmente la consolidación de Sabiñánigo como núcleo industrial, fueron las principales causas que hicieron que mucha población del valle de Tena y de la ribera de Biescas instalara su residencia en el nuevo núcleo industrial. De ahí que Sabiñánigo se haya convertido en la década de los años 80 en uno de los pocos enclaves de todo el Pirineo donde la población de menos de 20 años suponía más del 30% de la población total (MOPU 1 DATAR, 1989).

Pero si bien mucha población de alrededor de Sabiñánigo emigró a este nuevo núcleo industrial, la cercanía del valle de Tena también hizo posible que mucha población siguiera compatibilizando su actividad ganadera (y la agrícola en menor medida) con el trabajo más seguro en las fábricas; eso ha hecho posible que los principales núcleos de población del valle no se hayan despoblado como otros muchos del Pirineo aragonés.

Con todo ello podemos comprender la evolución poco regresiva e incluso con ganancias demográficas hasta 1920-1930 que tuvo la zona (dependiendo de qué municipios y núcleos) durante la primera mitad de siglo, y la tendencia a la baja a partir de 1950 (Gráfico 1, Tabla 1). No obstante, a esa tendencia general hay que añadir particularidades como que la población creció un 43,2% de 1940 a 1950, debido a las obras hidroeléctricas que se realizaron por entonces en todo el valle de Tena (población que emigró, una vez terminadas las obras). Alrededor de 1950 comienza ya el descenso generalizado de población (de 1950 a, 1970, la población descendió en el valle de 6.404 a 3.489 personas) (Tabla 1).

Tabla 1. Evolución de la población por municipios, 1910-91
Municipios 1910 1930 1950 1970 1991
Biescas 3.258 2.964 3.047 1.537 1.142
Hoz de Jaca 116 131 133 105 82
Panticosa 684 876 896 529 1.005
Sallent de Gállego 1.198 1.174 2.138 1.204 1.823
Yésero 227 193 190 114 53
TOTAL 5.483 5.338 6.404 3.489 4.105
Provincia de Huesca 248.257 242.958 236.232 222.238 218.897
Fuente: Censos de Población, varios años. Elab. propia

- A partir de 1970

Sin embargo, desde finales de los años 60 y principios de los 70, la situación cambia debido fundamentalmente al impacto beneficioso que la instalación de las estaciones de esquí de Formigal y Panticosa tuvo en la creación de empleo en el valle, y de cara a la fijación de población y a su permanencia en los pueblos de alrededor de las estaciones. El hecho de que la población de la zona alcanzara en 1991 los 4.105 habitantes (Tabla 1), permite afirmar que, en conjunto, la evolución demográfica más reciente no ha sido globalmente excesivamente negativa, si la comparamos con la de la provincia, ya que de 1960 a 1991 el valle sólo perdió el 0,9% de su población, mientras que la provincia perdió el 6,3%.

Sin embargo, no todos los municipios ni entidades de población se han comportado demográficamente de la misma forma en las últimas décadas. De los cinco municipios, Panticosa y Sallent de Gállego son los únicos que han tenido una evolución positiva desde los años 60 (los dos en los que se localizan las estaciones de esquí alpino), mientras que a esos crecimientos se oponen las pérdidas de población de Biescas, Yésero, y en menór medida de Hoz de Jaca (Tabla 1). Yésero fue el que más población perdió entre 1960 y 1990 (un 69%, pasando de 172 a 53 habitantes), le siguió Biescas (que perdió un 46,4%, pasando de 2.131 a 1.142 habitantes), y a continuación Hoz de Jaca, que con una pérdida del 27,4% de sus efectivos pasó de 113 a 82 habitantes entre 1960 y 1991. Pero lo más llamativo es el enorme crecimiento demográfico detectado entre 1981 y 1991 (un 24,3%, mientras que la provincia perdió un 0,4% y Aragón un 0,1%.); de nuevo, a la cabeza (Gráfico 1) se sitúa Sallent (gana casi un 60% -681 personas-,) y le siguen Panticosa (crece un 34,2% -256 personas-) y Hoz de Jaca (con un 10,8% -8 personas-), mientras que Biescas pierde un 10,7% -137 personas y Yésero un 10,1% -6 personas-). En definitiva, Sallent de Gállego es el municipio más habitado actualmente (censo de 1991) con 1.823 habitantes, seguido de Biescas con 1.142 y de Panticosa con 1.005, mientras que en un segundo plano en cuanto a su tamaño demográfico y peso aparecen Hoz de Jaca con 82 hab. y Yésero con 53. En total, todo el valle reúne a 4.105 hab., cifra que puede resultar algo engañosa por lo abultada de la misma, si tenemos en cuenta que el dato se refiere a población de hecho y no a la de derecho que sería algo inferior; el "abultamiento", por un lado, se explica por la gran afluencia turística (población flotante), que aunque no tiene su residencia principal en el valle, se encuentra en él en el momento censal; sin embargo, hablar de población "de derecho" tampoco sería del todo fiable, puesto que hay mucha población censada de derecho en muchos pueblos, pero que por la difícil situación económica han emigrado para estudiar o trabajar y residen fuera de la zona.

3.2. Turismo y rejuvenecimiento de la población.

El rejuvenecimiento de la población es otra de las consecuencias del turismo, debido a su capacidad para atraer población joven para trabajar en el valle (con el efecto posterior en el aumento de la natalidad). Los mejores ejemplos los tenemos nuevamente en donde más ha crecido la población: en Sallent de Gállego y en Panticosa. Si comparamos la población por grupos de edades en los municipios de Hoz de Jaca y Yésero en 1991, frente a la de Biescas, pero sobre todo a la de Panticosa y Sallent, el contraste es claro; mientras en los primeros se aprecia una escasa fortaleza biológica (poca población joven), la de los tres últimos municipios es superior.

De toda la zona, salvo Sabiñánigo que tenía en 1991 la población vieja más reducida, Sallent y Panticosa eran los municipios en donde más porcentaje había de población joven en relación a la total. El caso de Biescas es llamativo por el elevado número de personas que tienen entre 50 y 70 años, con el dominio de los hombres sobre las mujeres. Al igual que los demás municipios, carece de base piramidal (un 3,5 % de la población solamente tiene entre 0 y 5 años, tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres). Y por último, el caso de los dos últimos municipios, Hoz de Jaca y Yésero, dista mucho de los anteriores, puesto que Yésero no tenía población de menos de 10 años en 1991, ni Hoz de menos de 5 años, a lo que hay que acompañar el fuerte envejecimiento de su población adulta.

En el caso del porcentaje de población vieja (de más de 65 años), pasa en estos cinco municipios de un 9,5% de la población total en 1981 a un 22,6% en 1991 (ccece un 13,2%). Aumento al que todos los municipios contribuyen, aunque, por lo general, puede establecerse relación entre los turísticos (los que menos proporción de población envejecida tienen) y los no turísticos (donde ese porcentaje es mayor). Si Yésero era el municipio en donde menos población joven crecía; en 1991 es el que más porcentaje de población vieja tiene (un 32% del total), seguido de Hoz de Jaca (un 14,4%), Biescas (un 10,6%), Panticosa (un 5,4%) y Sallent (un 3,4%).

En definitiva, se puede afirmar que el turismo ha tenido también un papel trascendente en la revitalización biológica de esta zona, especialmente a partir de la llegada masiva del turismo en los años 80.

3.3. El turismo y la alteración del número y peso de los núcleos de población.

Siguiendo con los impactos del turismo, otro de los efectos que esta actividad ha tenido en la zona de estudio es la alteración del número y del tamaño de los núcleos de población. Aunque el turismo haya sido en parte el gran responsable del crecimiento de la población, también es cierto que la ha concentrado en menos núcleos -pueblos-, localizados en su mayoría en el fondo del valle. Por eso, el Sobrepuerto y los núcleos más pequeños y alejados de las principales vías de comunicación que permiten el acceso a las dos estaciones de esquí se han quedado "descolgados" del efecto de esta actividad. Puesto que las nuevas actividades turísticas han contribuido al vaciamiento de la población en los espacios más alejados de las vías principales de comunicación y en las zonas donde la influencia de las estaciones de esquí es menor, el turismo puede calificarse como un nuevo elemento desequilibrador del territorio al crear nuevos procesos de concentración-desconcentración de población y actividades económicas (considerando únicamente estos cinco municipios) (LARDIÉS, 1995).

3.4. Conclusión.

Aunque brevemente, hemos visto cómo la utilización de un espacio rural con fines turísticos puede conllevar importantes transformaciones y alteraciones tanto por su capacidad de dinamización demográfica -ha estimulado el crecimiento poblacional del valle rejuveneciendo su estructura biológica- como de redistribución espacial de la población en función de la especialización turística. Sin embargo, el impacto del turismo ha sido también importante en esta zona por la introducción y puesta en marcha de nuevas actividades económicas, y no sólo por los puestos de trabajo (directos e indirectos) que tal actividad ha generado, sino porque su desarrollo ha supuesto (como analizaremos en el próximo número de Serrablo) un gran trasvase de población empleada en actividades agropecuarias a las de servicios.

Documentacion:
-CASTELLÓ PUIG, A.: "La crisis del sistema agropecuario y las mutaciones del medio rural en el Serrablo." en Homenaje a "Amigos de Serrablo"Dip. de Huesca.,Huesca. 1990. pp. 97-116
-GARCÍA RUIZ, J. Mª.: "Demografía y organización del territorio en el Alto Aragón." en Actas del I Congreso Nacional de Antropología.28 de Marzo-2 de Abril de 1977,Barcelona.
1980. pp. 107-120.
-INE Censo de la Población Española.Instituto Nacional de Estadística.,Madrid. Varios años.
-LARDIÉS, R.: Ordenación turística y desarrollo socioterritorial en el sector noroccidental del Pirineo aragonés.Zaragoza.
1, 2 y 3 de Marzo de 1995. 7 pp.Comunicación presentada al II Congreso de Ordenación del Territorio.
-M.O.P.U./DATAR: El Pirineo, presentación de una Montaña Fronteriza.Madrid.
1989.