Fanlo de Ipiés: Castillo junto al Gállego

El lugar era en el año 958 un monasterio dedicado a San Andrés, asentado en el área de lo que se llamaba Honor de Ipiés, en el término de Jabarrella, en la margen izquierda del río Gallego, próximo al nacimiento de un minúsculo curso fluvial del mismo nombre de aquélla. Su dominio se acrecentó durante el reinado de Sancho el Mayor, en el que adquirió un importante patrimonio territorial, que aumentó aún más especialmente bajo la rectoría de los abades Sancho y Banzo, entre 1035 y 1070, en tiempos de Ramiro I, en el que también hay constancia del mando sobre el castro de Ipiés, de los tenentes Fortún y Blasco Dat (1045-1076).

Siendo abad Jimeno Vila, al establecerse la canónica agustiniana en Loarre, el Rey Sancho Ramírez en 1074, incorporó a ella a San Andrés de Fanlo, pasando ambos, en 5 de mayo de 1093, junto con el de San Jenaro, a ser Priorato de la Real Casa y Abadía de Montearagón, de la que dicho Jimeno Vila fue nombrado Abad, por el Papa Urbano II en 4 de mayo de 1098, cuyas funciones desempeñó hasta su muerte en 18 de abril de 1118. En 1166, por indicación del Rey Alfonso II de Aragón, el abad Fortún, de Montearagón, dividió las rentas del Monasterio, quedando el Priorato de San Andrés de Fanlo en la Mensa Abacial, a excepción de San Jenaro que se abscribió a la de los Canónigos.

Más tarde, en 9 de octubre de 1390, el Abad Ramón Sellán, ante el estado de suma pobreza en que se hallaba la Mensa Conventual del Monasterio, le hizo donación de la Honor e iglesia de San Andrés de Fanlo, decisión que fue confirmada por su sucesor el abad Marcián Alamán, en 13 de junio de 1391.

En el censo de fogajes realizado en 1495, Fanlo tenía solamente un fuego perteneciente a Martín de López y en la misma población se mantuvo en los posteriores recuentos de vecinos; y Abenilla, en el año citado, residían Johan y Rodrigo López parientes, sin duda, del anterior.

Por Bula de 18 de junio de 1571, se suprimieron las rentas y jurisdicciones de Montearagón y el predio e iglesia de San Andrés de Fanlo pasaron a depender de la Colegial de San Pedro el Viejo, de Huesca. Y en esta situación se hallaban el 14 de septiembre de 1713, en que el Notario Joaquín-Antonio de Puértolas testimoniaba que Martin-Antonio y Marco-Antonio López, Infanzones, domiciliados en el Palacio y Castillo de Fanlo, en la Diócesis de Jaca, de buen grado y constituidos como señores y verdaderos poseedores de aquél sus hierbas, tierras, campos y fuentes de sus términos y montes, así confrontados: dicho Palacio con su iglesia y la plaza y sus tierras, montes y heredades con los términos de los lugares de Ipiés, Arasilla, Abenilla, y las pardinas de Castellazo, Larbesa y Cásolas; y reconocían y confesaban que todos ellos habían sido y eran tributarios en cien sueldos dineros jaqueses de treudo perpetuo a los Muy Reverendos Vicario, Capiscol, Racioneros y Capítulo de la Iglesia Colegial del Señor San Pedro el Viejo, de la ciudad de Huesca, pagaderos, cada año, por el día y fiesta de Todos los Santos, en este último templo, y esto con los cargos de comiso, fadigas y las condiciones tributarias siguientes: obligándose y comprometiéndose a:

  • Pagar, anualmente a la Iglesia de San Andrés, de dicho Palacio y Castillo de Fanlo, las décimas y primicias de todos los frutos que cogieran en sus tierras y heredades, para la fábrica, ornamentos, y otras cosas precisas para el culto y veneración de Dios Nuestro Señor, dando cuenta al Capítulo de San Pedro el Viejo de lo entregado.
  • Tener mejorado dicho Palacio de Fanlo, de pie y de cabeza, a sus propias expensas.
  • Que siempre que algún miembro del Capítulo de la Iglesia de San Pedro el Viejo subiera a visitar al Palacio y Castillo de Fanlo, darle de comer, beber y posada durante tres días a ellos y a cuantos fueran en su compañía y a sus bagajes.
  • Recoger todas las rentas que dicho Capítulo tenía en aquellas montañas, realizando así mismo todas las diligencias que la Justicia demandare cuando se procediere contra alguien por falta de tributación.
  • Hacer todo lo posible en defensa de los derechos del referido Capítulo y de los lugares de la Honor de Fanlo y de sus vasallos y habitadores con las debidas razón y Justicia.
  • Se responsabilizaban en impartir Justicia, así en las causas civiles como en las criminales, que ocurriesen en dichos lugares en los que tenía jurisdicción el Capítulo, con imperio supremo y absoluto poder, a tenor del Privilegio especial dado al mismo por Don Juan, Rey de Aragón. Y si en dichos lugares ocurrieren crímenes de cualquier calidad, procederían a prender a los agresores y los tomarían presos en la cárcel, en nombre de dicho Capitulo, al que darían cuenta para castigarlos o absolverlos. Y, por estos trabajos, les correspondería la quinta parte de lo que importaren las multas y condenas y demás derechos que acostumbran a pagar los presos en estos lugares de la Honor de Fanlo.
  • No pondrían ganados ajenos a los suyos en los términos, montes y boalares vedados de dicho Castillo y Palacio, ni venderían sus hierbas, sin licencia del Capítulo.
  • Reconocían que el Capitulo de San Pedro el Viejo, como Señor del Palacio y Castillo de Fanlo, nombraría, si ello era de su conformidad, Alcaldes de la Honor a los otorgantes y a sus descendientes legítimos y herederos, mayores de 25 años.
  • Se obligaban a renovar, de quince en quince años, esta antípoca, que tenía fuerza de tributación, y por el mismo tiempo a amojonar los montes y términos de la Casa de Fanlo.
  • Así como no dividirían ni partirían en suertes o parcelas, en tiempo alguno, dicha Casa y Castillo de Fanlo a sus términos y montes. Ni tampoco procederían a su venta a frailes, Caballeros Infanzones ni a otras personas de las prohibidas por Fuero y Derecho.

Y al cumplimiento de todo lo anterior, los otorgantes ponían en fianza todos sus bienes y personas, actuando como testigos Mosen Pascual López y Justo Noballas, éste habitante de Huesca y criado de mulas, que allí se hallaba.

En la Honor de Fanlo residieron estas familias Infanzonas:

LÓPEZ DE FANLO. Ya hemos referido que este apellido patronímico, es derivado del nombre propio de Lope, y que de él existen numerosísimas ramas establecidas en multitud de pueblos del Alto Aragón, sin que, en general, tengan relación de parentesco, ostentando algunas, para su mejor filiación, sobrenombre con el de su lugar de procedencia, como ocurre con los López de Fanlo, linaje antiquísimo, cuya estancia en la Honor está ya documentada desde principios del siglo XI, puesto que en los años de 1038-1049 figuraba Galindo López residiendo en Ipiés, así como en el cercano lugar de Grasa, García López cuyo bisnieto, del mismo nombre, fue Señor de Loarre en 1083-1085, al que siguió Fortún López entre 1094 y 1105. Y en 1134, el alférez de Ramiro II, Pedro López recibía del Rey el dominio de la villa de Centenero. En la segunda mitad del siglo XV, era vecino de Fanlo de Jaca, Martin López así como de Abenilla, Johan y Rodrigo López. Sucesor del primero, fue otro del mismo nombre, que llegó a ser titular del casal de Fanlo en 1600, así como al frente del de Arasilla estaba Pascual López. Dicho Martín casó con Gerónima Moreno, siendo sucedidos por Miguel Juan López de Fanlo, quien contrajo dos veces nupcias, una con María Estaún, de Ipiés, y otra con Catalina Garcés, de Javierregay, teniendo descendencia de ambas.

Uno de sus hijos llamado Pedro López de Fanlo Garcés fijó su residencia en Huesca, contrayendo matrimonio con Maria-Engracia Artos y su descendiente Eugenio López de Fanlo y Artos casó en Alquézar con la Infanzona Jacinta Dios, de los que fue sucesor Julián López de Fanlo y Dios, que ganó Salva de Hidalguía ante la Real Audiencia de Aragón en 1766.

En 1658, Orosia Pérez, mujer de Martín López de Fanlo, heredó de su tío Pedro, Rector de Yebra, el Señorío de Arruaba, que pasó, entre 1700 a 1735, a su hijo Martín-Antonio y de éste al suyo Marco-Antonio, que fueron los otorgantes del documento reseñado anteriormente, siendo heredado posteriormente por Josefa López de Fanlo y Ripa, mujer de José Azcón, de Anciles.

ESTAÚN. Linaje muy antiguo en el Alto Aragón, cuyo miembro, hasta el momento, más antiguo es Iñigo Cardiel de Estaún habitante de Ordovés, que en el año 1039 cedía en venta diversas fincas al monasterio de San Andrés de Fanlo. Descendientes suyos fundaron casal en Ameto e Ipiés, y en éste residían en 1495, Arnau y Pedro Estaún perteneciendo en ellos los de este apellido hasta tiempos recientes. Otras ramas pasaron a establecerse a Nueno, Chimillas, Ibieca y Huesca, de los cuales algunos probaron su Infanzonía en 1777.

LASAOSA. Esta familia infanzona, originaria de Verdún, tuvo casa solar en el lugar de Ipiés, desde principios del siglo XVII, siendo reconocido como hidalgo Martín Lasaosa, en certificación expedida por el Escribano de fechos Joseph Berroy, de orden de los componentes del Ayuntamiento, en fecha 22 de enero de 1788, indicando que en virtud de Ejecutoria posesoria, tanto él como sus ascendientes se habían respetado siempre como hijosdalgo en la localidad. Tuvo este linaje casales en Escusaguás y Salinas de Jaca.

MORENO. Apellido procedente de Castilla, tuvo casales en Monzón y Daroca, y posiblemente del primero salió Gerónima Moreno que fue a casar con Martín López de Fanlo en los años de 1660, siendo notoria su condición hidalga.