Salvar un patrimonio: 1971-2000. Ese era el motivo de la contraportada de la última revista del pasado mes de diciembre. Nada menos que la actuación sobre 23 iglesias mozárabes y románicas y la creación de dos museos, rescatando de la ruina una de las mejores casas de la arquitectura popular de la comarca y un castillo bajomedieval de gran interés. Pero, claro, un patrimonio salvado es también un patrimonio a conservar. Y ello no es tarea fácil.
Los tiempos han cambiado y, aparte del voluntarismo, muy importante desde luego, los trabajos de restauración y conservación requieren unas garantías de seguridad que ningún asociado por su cuenta y riesgo puede asumir. La ley al respecto es muy clara en la actualidad. Está bien, pero las instituciones públicas deberían ser más sensibles con asociaciones como la nuestra que ya han demostrado más que de sobra su buen hacer. Si se ha salvado un patrimonio, deberían hacer todo lo posible por ayudar a mantenerlo. En el editorial del mes de septiembre nos quejábamos del poco apoyo recibido en el año en curso y nos manteníamos esperanzados para el próximo futuro. Pues bien, en el momento de redactar estas líneas seguimos tal cual. Por lo que se ve debemos tener paciencia.
Nuestra Asociación debe atender las necesidades del Museo de Dibujo, eso es incuestionable, y puede ir apañando de vez en cuando alguna gotera en el conjunto de iglesias, pero actuaciones de cierta envergadura en este conjunto requieren la ayuda institucional. Hace un año se preveían actuaciones de restauración en Otal, Espierre y Susín. Se quedaron sólo en previsiones por falta de las subvenciones oportunas ¿Hasta cuándo habrá que esperar? La Consejería de Cultura de la DGA debería ser consciente del esfuerzo que en treinta años se ha hecho en la Asociación por salvar este grupo de iglesias. Sólo nos queda esperar, pero esperar una respuesta convincente y no el silencio o las evasivas.
Por lo demás, la vida sigue y las actividades de la Asociación también. En los próximos meses de junio y julio se expondrán sendas exposiciones en Latrés de Felipe Criado y Víctor Ochoa, y en agosto y septiembre de Sanz Lafita y Alberto Duce.
Para finalizar estas líneas no quiero pasar por alto una noticia que nos debe llenar de satisfacción en Sabiñánigo. Los propietarios del viejo molino harinero de la familia Periel Doña Ramona Periel y Don Antonio Biescas han donado al Ayuntamiento dicho molino que mantiene intactas sus instalaciones. Todo un gesto que les honra y más en estos tiempos en los que lo crematístico prima sobre otros valores. "Amigos de Serrablo" aplaude y respalda esta donación y formará parte del patronato que se creará al respecto para gestionar este nuevo espacio cultural, interesantísimo para Sabiñánigo por lo que representa y por su ubicación privilegiada en pleno centro de la ciudad. Nuestra más sincera felicitación al matrimonio Biescas Periel por este gesto hacia su ciudad. Es un regalo. un gran regalo, para todos los sabiñaniguenses y serrableses. Un millón de gracias.