En el programa de fiestas de Sabiñánigo de este año dediqué unas líneas sobre la significación que han tenido en "Amigos de Serrablo" los cuatro socios de honor que se han nombrado en estos años de andadura de la Asociación. Creo oportuno remarcarlo ahora en nuestra revista cuando sale a la luz este número que cierra el simbólico año 2000. Es verdad que los logros de una Asociación corresponden a muchas personas, a todos los asociados en definitiva, pero también es cierto que sin el compromiso decisivo de otras personas difícilmente esos logros hubieran llegado a ser realidad. Y esto conviene no olvidarlo pues, a veces, somos muy dados a la pérdida de memoria.
Al rememorar la situación de Sabiñánigo a finales de los sesenta nos viene a la mente imágenes de prosperidad, trabajo, desarrollo, esto es, los felices sesenta, que en Sabiñánigo, de forma aplastante, se hacían patentes como en pocos sitios. Pero, por otro lado, era una ciudad huérfana de sus señas de identidad... Y ahí surge el hecho circunstancial, que ya se ha señalado en repetidas ocasiones, del primer encuentro entre Julio Gavín y Don Antonio del que saldrá la idea para crear una Asociación que salvaguardara de la ruina el grupo de iglesias serrablesas. La idea y, claro está, el respaldo intelectual y moral que dio aliento a ese puñado de pioneros que en mayo de 1971 se "echaron para adelante" en una aventura que no se sabía muy bien cómo podía acabar. Lo cierto es que la existencia de nuestra asociación se debe a Don Antonio.
A lo largo de su vida (ya hace más de seis años que falleció) él fue nuestro guía y asesor en el tema de las restauraciones de las iglesias. No se hacía nada sin que se le consultara. Estudió como nadie este grupo de iglesias serrablesas y a él debemos también su redescubrimiento y divulgación. Su teoría mozarabista, tan respetable como otras, es la que siempre ha seguido la Asociación, pero no por una fe ciega hacia Don Antonio sino porque sus estudios al respecto son los más convincentes. Hipótesis por hipótesis nos quedamos con la de Don Antonio. Y esta postura se mantendrá, al menos, mientras los que le conocimos y admiramos estemos en la junta directiva de "Amigos de Serrablo". Eso es de justicia, y más cuando últimamente se observan algunos intentos por desvirtuar su teoría sin ningún fundamento. La ruta de Serrablo y sus iglesias mozárabes son una herencia de Don Antonio que no vamos a dejar dilapidar.
Los comienzos de "Amigos de Serrablo" fueron ilusionantes y había mucho más de voluntad que de recursos económicos. Pero conforme fue pasando el tiempo se hizo necesario contar con ayudas para poder salir adelante. Hubo unos años difíciles, años en los que la Asociación podía haberse quedado en una simple asociación testimonial sin más pretensiones que la supervivencia. El inconformismo de aquel puñado de asociados que regían "Amigos de Serrablo" en aquellos momentos no iba a permitir tal cosa. Estamos en la segunda mitad de la década de los setenta y no corrían buenos tiempos para la cultura. Se estaba enfrascado en la restauración de San Juan de Busa, y en la posterior compra del terreno que le rodeaba, así como en plena restauración de Casa Batanero de El Puente que iba a convertirse en museo etnológico... pero las instituciones públicas del momento miraban para otro lado y no estaban por la labor de echar una mano a una asociación que todavía no tenía suficiente prestigio. Se llegó a la situación dramática de que el propio Presidente de "Amigos de Serrablo" tuvo que avalar las deudas pendientes arriesgando su propio patrimonio. Es en esta coyuntura cuando aparece en escena un hombre que cree en nuestra Asociación y que no va a dudar en salvar esta difícil situación. Nos referimos a Don Sebastián Martín-Retortillo, quien desde sus cargos en la Administración central durante aquel tiempo nos abrió puertas y facilitó ayudas que, además de zanjar deudas, sirvieron para que "Amigos de Serrablo" fuera tomada en serio. No olvidemos que eran muy pocos los que por aquellas fechas creían en esta aventura. Don Sebastián Martín-Retortillo siempre se recordará por estas latitudes, pues se preocupó por su tierra del Altoaragón. Y en este rincón de Serrablo siempre es y será bien recibido.
Aunque ya no se celebran desde hace poco tiempo, la Misa Mozárabe y el Salón Internacional de Fotografía han sido las dos actividades estrellas de la Asociación. Dos personas han hecho posible tales actividades culturales.
Desde el año 1972 hasta el de 1997, último de celebración, asistió Don Balbino a las Misas Mozárabes. La existencia de estas Misas se debe a él. Fue una actividad entrañable que se esperaba año a año y en la que este sacerdote manchego puso todo su cariño. No resulta nada fácil trasladarse todos los veranos expresamente a nuestra comarca desde Toledo para que estas Misas pudieran celebrarse. Durante tantos años Don Balbino no puso ninguna objeción, más bien, al contrario, nos ocultaba sus penalidades de salud para que las misas pudieran seguir celebrándose. Pero todo tiene un límite, su edad y sus achaques impidieron que esta actividad continuara a partir de 1998. Ello no impide que se siga manteniendo una relación fluida con Don Balbino, al que siempre estaremos agradecidos.
Situación paralela a la anterior es la protagonizada por Don José Antonio Duce, el mejor fotógrafo aragonés de la segunda mitad de siglo, que encabezó un equipo durante las veinticinco ediciones del Salón Internacional de Fotografía presidiendo el jurado desde la primera edición en 1974 hasta la última en l998. Constancia y cariño a prueba de bomba hacia este Salón y gran entusiasta de nuestra Asociación. El hizo posible que este Salón que nació con mucha humildad y sin grandes pretensiones alcanzara un gran prestigio a nivel internacional. El Salón dejó de celebrarse por diversas razones, la más importante de índole económica, pero el haber cumplido veinticinco ediciones y llegar a la altura que llegó se debe en gran parte a Don José Antonio Duce. Al igual que a los otros tres socios de honor, a él también se le recordará siempre con gratitud por estos pagos.
El surgimiento de la Asociación, la restauración de iglesias, la creación del Museo de Artes Populares, la Misa Mozárabe y el Salón de Fotografía motivaron los nombramientos de los cuatro asociados de honor hasta la fecha. Pero nos queda pendiente en un próximo futuro el reconocimiento a la persona o personas que han dado el do de pecho en la última gran obra de "Amigos de Serrablo": el Museo de Dibujo "Castillo de Larrés". Superado este año 2000 se hará público ese reconocimiento, tras el acuerdo de la Junta Directiva y la aprobación por la Junta General.