Editorial

Cuando el año 2000 está concluyendo, y tras casi treinta años de andadura, parece obligado hacer un alto en el camino y volver la vista atrás para contemplar todo lo andado. Y no para regodearse en ello sino para tomar aliento y proseguir en este difícil, a veces, camino de la cultura. Porque en este camino nunca hay un final, conseguida una meta se parte enseguida hacia otra.

Desde Mayo de 1971 "Amigos de Serrablo" no ha cejado en su empeño por trabajar a destajo en pro de su tierra, y los hechos hablan por si solos. Pero no crean que todo ha transcurrido por un camino de rosas. Sin la constancia y tesón de un puñado de asociados, difícilmente estaríamos ahora hablando de unos logros tan palpables e incuestionables.

Llevamos treinta años y por la Junta Directiva de la Asociación han pasado numerosas personas que han aportado lo que han podido, cada uno en la medida de sus posibilidades y circunstancias. Los que ahora estamos en ella tenemos la responsabilidad de que la Asociación siga adelante, y así va a ser. Pero hace falta que surjan más personas de la masa social para que las energías no decaigan.

La obra realizada nos obliga a mantenerla y, si es posible, aumentarla. Más de una veintena de iglesias restauradas, creación de dos museos, publicaciones varias, una revista trimestral, actividades culturales múltiples,... constituyen un gran bagaje que nos debe hacer sentirnos muy orgullosos, ciertamente. Y más de la manera que lo hemos conseguido. El resumen económico que publicamos en estas paginas es extraordinariamente ilustrativo. ¿Quién habría hecho tanto con recursos tan limitados? Ahí está el quid de la cuestión. Se han aprovechado al limite los recursos disponibles y la rentabilidad cultural ha sido enorme. Claro, se podrá decir que en determinados momentos, muy puntuales desde luego, ha habido sustanciosas ayudas. Así es. Pero ¿y lo que se ha conseguido a cambio?... pues un patrimonio para el disfrute de todos, porque aquí nadie se va a llevar nada. Lo logrado queda para la posteridad. Que la comarca ofrezca una ruta de iglesias medievales de gran singularidad en el mundo del arte y que Sabiñánigo pueda presumir de dos museos ejemplares es algo que no ha surgido por generación espontánea.

Se ha recorrido un buen trecho en este camino tortuoso pero debemos seguir haciendo camino. En el año 1970 nadie debió imaginarse que se llegaría tan lejos. Soñemos para que en el 2030, por lo menos, hayamos sido capaces de mantener dignamente lo conseguido hasta ahora.