Después de prestar atención en el anterior número de esta revista a los principales rasgos climáticos del valle de Tena y ribera de Biescas (Serrablo, nº 117, pp. 19-22), el relieve constituye otro de los factores de decisiva importancia para el desarrollo de las actividades humanas, y no menos del turismo. Tengamos en cuenta que toda actividad necesita un "soporte" territorial, y que las actividades turísticas se desarrollan también en función del medio físico y sus características. De ahí que en este breve artículo destaquemos las principales características del relieve en este espacio Recordemos que la zona de estudio comprende los municipios de Sallent de Gállego, Panticosa, Hoz de Jaca, Biescas y Yésero. , de cara a su posterior aprovechamiento turístico.
En primer lugar, conviene señalar que desde, hace bastante tiempo la zona pirenaica ha sido objeto de numerosos estudios relacionados con el medio físico. Por ello, la descripción de la estructura morfológica del valle de Tena y de la ribera de Biescas que vamos a realizar no difiere mucho de las realizadas anteriormente por otros autores (CASAS y FONTBOTÉ, 1945; SOLÉ SABARÍS, 1951). Además, las características atribuibles al relieve del valle de Tena y de la ribera de Biescas son parecidas a las de todo el macizo pirenaico central, tanto en su zona alta como en su zona media. Sin embargo, lo que aquí proponemos no es únicamente volver a identificar las unidades morfológicas del relieve, sino destacar las potencialidades que ese relieve ofrece, de cara a su utilización turística.
Es precisamente el relieve lo que le da originalidad a esta parte del Pirineo central, diferenciándola de los demás sectores pirenaicos. En ningún otro lugar la cadena montañosa alcanza tanta amplitud (en sentido norte-sur) ni tanta altitud. Gracias al análisis de los mapas topográficos del Servicio Cartográfico del Ejército a escala 1:50.000 de Sallent de Gállego 29-8 (145) y de Sabiñánigo 29-9 (177), podemos comprobar que es precisamente en el valle de Tena donde aparecen las cimas más altas de toda la cordillera pirenaica, llegando a superar algunas los 3.000 metros El pico Balaitus tiene 3.146 m., la cúspide de Bachimaña o de Gran Facha alcanza los 3.005 m., el pico Palas los 2.974 m. y el pico Aragón Cambalés los 2.968 m. .
Estamos en una zona de alta montaña puesto que todo el territorio se halla entre los casi 800 y los más de 3.000 m. de altitud. En concreto, y según la tabla 1, la mayor parte del territorio se encuentra entre los 1.400 y 2.000 m., mientras que los Km² por debajo y por encima de esas altitudes son pocos. Teniendo en cuenta los intervalos de altitud de 200 m., el que predomina es el de 1.600 a 1.800 m. (comprende el 15,6 % del territorio), seguido del de 1.400 a 1.600 m. (12,1 %) y del de 1.200 a 1.400 m. (11,9 %). Entre los 1.400 m. de altitud y los 1.800 m. está el 27,7 % del área de estudio, mientras que entre los 1.800 y los 2.200 m. está el 21 % del territorio. Como vemos, el área que está por debajo de los 1.000 m. es realmente insignificante (5,35 Km², que suponen el 5,4 % de la superficie total), y se localiza en la ribera de Biescas, entre las localidades de Escuer y Biescas. La elevada altitud media de toda la zona hace que sea fácilmente caracterizable como de montaña, y que constituya un reclamo importante para el turismo.
| Intervalos | Km² | % | % (interv. de 200 m.) |
| Menos de 800 m. | 1,3 | 0,2 | |
| 800-1.000 m. | 25,5 | 5,1 | 5,4 |
| 1.000-1.200 m. | 32,7 | 6,6 | |
| 1.200-1.400 m. | 58,8 | 11,9 | 18,5 |
| 1.400-1.600 m. | 59,7 | 12,1 | |
| 1.600-1.800 m. | 77,1 | 15,6 | 27,7 |
| 1.800-2.000 m. | 50,2 | 10,2 | |
| 2.000-2.200 m. | 49,1 | 9,9 | 21,0 |
| 2.220-2.400 m. | 52,7 | 10,7 | |
| 2.400-2.600 m. | 27,6 | 5,6 | 16,2 |
| 2.600-2.800 m. | 9,9 | 2,0 | |
| 2.800-3.000 m. | 49,3 | 10,0 | 12,0 |
| Más de 3.000 m. | 0,2 | 0,1 | 0,1 |
| TOTAL | 494,2 | 100,0 | 100,0 | Fuente-. Mapas Topográficos (1:50.000) de Sallent de Gállego 29-8 (145) y de Sabiñánigo 29-9 (177). Elab. propia. |
La zona de estudio se caracteriza por la presencia de relieves concretos, que la delimitan de norte a sur y de este a oeste. En la zona sur, los relieves calizos de las Sierras interiores (Telera, Tendeñera, etc.) constituyen una notable barrera dada su altitud media superior a los 2.000 m., mientras que al norte de ellas se extiende el Pirineo axil constituido por materiales más duros. En consecuencia, la altitud media de este último queda por debajo de las Sierras interiores, lo que facilita la penetración, desde el punto de vista climático, de los vientos húmedos del noroeste, frenados únicamente por las crestas más elevadas de estas sierras. Más al sur se aprecia el inicio de la Depresión Media Intrapirenaica, cuyo borde más septentrional alcanza hasta Biescas y su ribera, y está limitada al norte por una potente banda de flysch que da origen a relieves ondulados (CREUS-NOVAU y PUIGDEFABREGAS, 1978).
El rio Gállego ha sabido entallar profundamente su curso descendiendo en dirección norte-sur desde el Pirineo axial hasta la Depresión Media Intrapirenaica a la altura de Biescas, hasta constituir el valle de Tena, totalmente transversal a la cordillera pirenaica. Este curso fluvial divide al valle en dos sectores: el occidental, constituido por relieves suaves y alomados (no suelen superar los 2.500 m.), modelados sobre pizarras, y el oriental más elevado (hasta rebasar los 3.000 m.) , escarpado y abrupto, modelado sobre granitos (que han dado lugar a numerosas crestas), o sobre calizas paleozoicas (que han generado relieves potentes como Peña Foratata), destacando sobre las formas más suaves y deprimidas, y modelados sobre grauvacas, areniscas y pizarras arcillosas.
Se ordenan así los dos grandes macizos que separan el valle de Tena; el macizo del Anayet y el de Panticosa. El primero forma línea divisoria de aguas de los rios Aragón y Gállego, y se dispone en dos alineaciones groseramente paralelas de orientación oeste-este: la Raca y el propio Anayet; las canales de Astún, Roya e Izas se intercalan entre estas alineaciones, esbozando un relieve de erosión diferencial al excavar las pizarras devónicas y carboníferas. La pirámide andesítica del Anayet (2.583 m.) culmina este sector.
En el otro lado del valle, en la parte oriental, el macizo de Panticosa se estructura en torno al batolito granítico del mismo nombre y sus aledaños sedimentarios paleozoicos. Queda bien delimitado por el río Aguas Limpias al norte y noreste, y el río Ara al oeste. Por el sur, el río Bolática establece su curso en el contacto de la aureola metamórfica del macizo y las series sedimentarias carboníferas, que se hunden sobre las calizas de Sierra Tendeñera. El circo escalonado de Panticosa y su emisario, el río Caldarés, abren brecha en el macizo y lo escinden en dos sectores: al Oeste el macizo de las Argualas, que culmina en el pico del Infierno a 3.075 m.; al este el cordal de Bramatuero, con el pico Vila (2.000 m.). En este marco, las formas glaciares dominan completamente estas altas cumbres sembradas de abundantes ibones alojados en pequeñas cubetas (Pondiellos, Brazato, Bramatuero, etc.), los cuales constituyen importantes reclamos para los excursionistas y montañeros que visitan el valle.
No es difícil adivinar, a juzgar por las elevadas altitudes, que estamos en una zona de fuertes pendientes. Este factor interviene de forma muy importante en los usos del suelo, aunque no es el único que influye en la utilización de éstos.
En total, el 79,4 % de todo el área de estudio tiene una pendiente de más del 40%, factor que convierte a este territorio en agreste y con fuertes desniveles, y por tanto con fuerte atractivo para los visitantes. Predominan las pendientes entre el 40 y el 80% La pendiente del 100% no correspondiente al ángulo de 900, sino los 450 Por ello, cuando hablamos de una pendiente del 100 % no debemos pensar en la vertical. (53,8% de la zona) (Tabla 2), seguidas por las de entre el 20 y el 40% (22,7% del total).
| Intervalos de pendiente | Km² | % |
| 0-10 % | 13,8 | 2,8 |
| 10-20 % | 21,0 | 4,3 |
| 20-40 % | 110,3 | 22,7 |
| 40-80 % | 261,7 | 53,8 |
| Más del 80 % | 79,9 | 16,4 |
| TOTAL: | 486,7 | 100,0 % | Fuente: Mapas Topográficos (1:50.000) de Sallent de Gállego 29-8 (145) y de Sabiñánigo 29-9 (177). Elab. propia. |
Las mayores pendientes (superiores al 80%) se localizan en el municipio de Sallent (con 41,6 Km² y el 25,1% de todo el municipio), que superan incluso a las de Panticosa (con 25,9 Km² y el 26,7% del municipio). Estas cifras dan idea de los fuertes condicionantes que introduce el territorio de cara al asentamiento humano y a la utilización del suelo.
Tan sólo una pequeña porción de territorio en la ribera de Biescas, al sur del valle, y en sentido norte-sur (13,8 km2 que corresponde al 2,8% de la zona de estudio) tiene un relieve topográficamente plano (máximo del 10% de pendiente), claramente en contraste con la accidentalidad del resto del conjunto; de ahí que esta zona central del valle, de fondo plano y de escasas pendientes, sea la más apta para el uso agrícola. También en la zona más meridional, el municipio de Yésero destaca por ser el que tiene las pendientes menos fuertes: menos de 1 Km² con más pendiente del 80%, lo cual supone sólo el 3% del término municipal.
Como consecuencia de la altitud y de las pendientes, pero también de otros factores, el valle de Tena y la ribera de Biescas se puede dividir en varias unidades litológico-estructurales y de relieve, fuertemente condicionantes de todo tipo de actividades, incluidas las turísticas.
Esta parte pirenaica, la más septentrional de la zona de estudio, está constituida por materiales paleozoicos (pizarras, calizas, areniscas y conglomerados) que emergieron durante el movimiento herciniano.
Las diferencias de materiales han dado lugar a relieves específicos. Así, el granito, muy abundante en torno al balneario de Panticosa, ofrece, debido a su dureza, mayores elevaciones (por encima de los 3.000 metros) que convierte a esta zona en la de mayores potenciales paisajísticos desde el punto de vista natural (aspecto agreste y rocoso), mientras que las calizas y areniscas de las Sierras interiores, en la parte más meridional, por ser más blandas y erosionables, han ido modelando un relieve más suave y de menores altitudes, lo cual disminuye notablemente su atractivo en comparación con la zona antes descrita.
Las agudas crestas de la parte axil de este macizo montañoso joven, modelado por la acción glaciar y periglaciar, con el valle profundo de Tena en su centro, y vertientes de pendiente pronunciada, son considerados como el "modelo ideal" de montaña para un desarrollo turístico, tanto desde el punto de vista morfológico, como paisajístico. Una vez más, como escribió FRUTOS MEJÍAS (1986), el modelo de "cliserie" es el alpino, con la sucesión de frondosas , coníferas, abedules y praderas de altura o "alpages" hasta llegar a los canchales y nieves perpetuas (...); modelo que se asemeja bastante a la sucesión del valle de Tena, cuyo espacio, junto al pirenaico en general, entra en fuerte competencia con los Alpes desde el punto de vista paisajístico.
Elevadas al sur del Pirineo axial, las Sierras interiores están constituidas por materiales más jóvenes, sedimentados fundamentalmente con calizas del Secundario y Terciario. El relieve en estas sierras es en ocasiones agresivo, con fuertes pendientes y rocas aún al desnudo. Las mayores altitudes, de casi 3.000 metros, están constituidas por alineaciones estructurales formadas por bandas de calizas que, debido a la naturaleza de esas rocas y a las diversas alternancias con otros materiales más o menos calcáreos, han favorecido el desarrollo de abundantes fenómenos kársticos. Estos fenómenos están alimentados gracias al régimen nival de la zona durante buena parte del año, y dan lugar a una actividad subterránea bastante activa (ECASICEP,1991), cuya expresión morfológica es curiosa y atractiva para visitar.
Estas sierras, constituidas de este a oeste por alturas como Tendeñera (2.853 m.), Peña Forato (2.715 m.), Peña Sabocos (2.755 m.), Peña Roya (2.589 m.), o en la orilla izquierda del Gállego por Peña Blanca (2.541 m.), Peña Telera (2.762 m.) y Peña Retona (2.704 m.), constituyen el comienzo del valle por la parte meridional -en el congosto de Sta. Elena-, y forman a la vez una notable barrera a las influencias climáticas meridionales.
Esta banda, denominada de flysch, y que recorre todo el Pirineo de oeste a este, constituye un conjunto de colinas con suaves divisorias de aguas (800-2.000 m. de altitud) entre los valles transversales al eje de la cadena. Sus depósitos marinos están caracterizados por secuen-cias de calizas, areniscas y margas con escaso espesor, que generan formaciones de suaves perfiles con altitudes inferiores a los 2.000 metros, y por su laxitud de menor interés paisajístico que los roquedos de más al norte.
No obstante, esas colinas dan lugar frecuentemente a algún encajonamiento de la red fluvial (como al este de Biescas, en el barranco de Sía) superando en ocasiones las vertientes que descienden hasta el fondo de los valles el 40 % de inclinación. Consecuentemente, la erosión allí ha sido muy fuerte, y en las zonas deforestadas, los suelos, que son derrubios de ladera, son poco profundos.
Desde la parte sur de las Sierras interiores hasta el límite más meridional del área de estudio, se extiende esta banda que alberga la mayor parte de las tierras agffcolas dedicadas a cultivos y donde se lleva a cabo la mayor parte de la actividad humana de la zona. Aquí es en donde se asientan los principales núcleos de población (en toda la parte sur: Aso y Yosa de Sobremonte, Betés, Biescas, Gavín, Yésero, Oliván, Orós Alto y Orós Bajo, Javierre o Escuer), y en consecuencia, como ya dijimos, los espacios agrícolas, aunque no es la zona con las mayores aptitudes turísticas desde el punto de vista del paisaje o de visiones de cumbres de roquedos o nevadas.
En definitiva, y por lo que a las actividades turísticas se refiere, el relieve, la geomorfología y el clima condicionan las diferentes actividades que se pueden practicar en el territorio, desde el esquí (para el que existe gran idoneidad climática y existencia de zonas de pastos a elevadas altitudes), hasta los deportes de aventura o el acuático. Aun existiendo importantes diferencias altitudinales, la idoneidad de esta zona para la práctica de multitud de actividades relacionadas con la naturaleza es alta, no sólo en su parte septentrional durante el invierno, sino también en la meridional durante el verano, gracias al relieve menos pronunciado.
Documentacion:
-CASAS TORRES, J. Mª.; FONTBOTÉ MUSOLAS, J. Mª.: El Valle de Tena. Rasgos fisiográficos y economía regional, Pirineos, Num 2. 1945. pp. 37-107.
-SOLÉ SABARÍS: Los Pirineos: el medio y el hombre.Barcelona. 1951.
-CREUS-NOVAU, J.; PUIGDEFABREGAS, J.: Influencia del relieve en la distribución de las precipitaciones máximas: un ejemplo pirenaico, Cuadernos de Investigación (Geografía e Historia), Num 4 (1), pp. 11-23.
-ECAS/CEP Potencialidades del territorio fronterizo hispano-francés ante la perspectiva del Mercado Unico. Madrid. 1991. encargo del Instituto del Territorio y Urbanismo (M.O.P.T.), 3 vols.
-FRUTOS MEJIAS, L. Mª.: "Problemas en el concepto y delimitación de áreas de montaña." en Alternativas de utilización del espacio en áreas de montaña: Actas de las I Jornadas. Ministerio de Agricultura, Diputación General de Aragón y Colegio Universitario de Huesca.,Huesca, Zaragoza. 21-23 febrero de 1985. pp. 23-39.