Sobre las iglesias de Sabiñánigo en los siglos XVII y XVIII.

Como la mayoría de iglesias serrablesa, la de Sabiñánigo alcanza su esplendor en estas dos centurias. En este artículo reflejamos sólo algunas anotaciones fruto del trabajo de investigación realizado hace algunos años en los archivos parroquiales de la comarca. Véase pues lo que sigue simplemente como notas entresacadas de ese estudio, aunque, eso si, notas importantes e inéditas que nos aproximan a un mejor conocimiento de la iglesia de Sabiñánigo. Un estudio más detallado en próximas fechas nos dará una visión de conjunto con mayor profundidad.

Los sacerdotes

  • Domingo Samitier 1586-1629
  • Miguel Vaguer 1630-1637
  • Valentin López 1638
  • Mathías Abarca 1639-1645
  • Marcos Ximénez 1646-1650
  • Gerónimo de Ayres 1651
  • Andrés Villacampa 1652-1656
  • Diego Bartolomé Abay 1657-1663
  • Domingo Escartín 1664
  • Miguel Villacampa 1665-1687
  • Pedro Ferrer 1688
  • Joseph Carrera 1689-1710
  • Bentura de Bergua 1711-1713
  • Fco. Joseph Billanúa 1714
  • Domingo Pérez 1714
  • Martín Monreal 1715-1720
  • Pedro Lacassa 1721-1735
  • Pedro Espierre 1736-1737
  • Pedro de Torres 1738-1754
  • Nicolás Lasaossa 1755
  • Antonio Guillén 1755-1762
  • Bernardo Abarca 1763
  • Juan Domingo Fanlo 1764-1771
  • Pedro López 1772-1773
  • Diego Pérez 1774-1800

Obras en la Iglesia.

Este templo, tal cual lo contemplamos en la actualidad, presenta una traza barroca con la típica bóveda de lunetos y los altares encajados en los muros, así como una airosa cúpula. Es decir, la mayor parte de la fábrica data del siglo XVII, como ocurre con la iglesia de Senegúé, por ejemplo. La torre, sin embargo, corresponde a una construcción más antigua, pues como puede apreciarse fue el torreón defensivo de la población en la época medieval.

Que el deterioro de la torre era ya un problema entrado el siglo XVII lo deducimos de uno de los mandatos que deja por escrito en su Visita pastoral el Sr. Obispo de Jaca, Don Thomás Cortés, el 3 de julio de 1610.

"...Item mandamos al Rector; jurados y primiciero del lugar de Saminanego que de aquí al día de San Miguel de Setiembre reparen muy bien la torre del campanario...".

Parece que estos arreglos en las iglesias de la diócesis no se hacían con mucha diligencia, pues en otra visita, el 26 de noviembre de 1619, el Sr. Obispo Don Luis Díez se queja de lo mal que se hacen las reparaciones. Pensamos que si lo dice en el propio Sabiñánigo es que no estaría muy conforme con lo que se había hecho allí en la torre.

En 1690 vuelve a actuarse en la torre. En la relación de gastos de ese año se señala en el Libro de las Primicias, entre otros muchos, este asiento:

-De redificar la torre de la Yglesia.. .5 libras y 13 sueldos.

En el mismo Libro de Primicias se señalan en el año 1725 los gastos ocasionados en hacer el pórtico de la iglesia y cambiar la puerta del mismo. Todo ello costó 44 libras, distribuido así:

  • 25 libras al cantero Pascual Roldán.
  • 8 libras, 1 sueldo y 8 dineros por conducir todos los materiales (piedra tosca, cal, arena, tablas y madera).
  • 14 libras y 11 sueldos por tablas, pan, vino, jornales del carpintero y otros remiendos.
  • 1 libra, 2 sueldos y 6 dineros de clavos.

En 1766, otra vez había obras en la iglesia como se desprende de este mandato de la visita pastoral:

-"...Que se continúe la fábrica de la Yglesia de Sabiñánigo en quanto lo permitan los bienes de la Yglesia...".

Estas obras concluyen en 1769 (aunque no hemos encontrado la referencia documental que así lo atestigüe, nos atrevemos a decir que en esa fecha debió levantarse la cúpula de la iglesia).

-".. que se componga y repare la fábrica de la yglesia y la torre..."

Aparte de las obras de mantenimiento se dedicaban otros dineros a la decoración interior. Todo iba en función del estado de cuentas de la Primicia. para hacernos una idea de lo que tenía la iglesia a comienzos del siglo XVII, señalamos a continuación parte de un inventario realizado en 1610:

  • Una cruz de plata con su bordón.
  • Una cajetica de plata para el Santísimo Sacramento.
  • Unas crismeras de plata.
  • Dos cálices de plata.
  • Una casulla de damasco colorado.
  • Otra de raso blanco.
  • Dos casullas más.
  • Un palio de raso violado.
  • Un delante altar de raso carmesí.
  • Dos delante altares más.
  • Dos sobre pelizes y una bolsa para los corporales.
  • Dos camisas de tela y otra vieja.
  • Una camisa de lienzo y un amito.
  • Un roquete de lino para procesiones.
  • Un delante altar y retablo para la cuaresma.
  • Dos campanas grandes y una pequeña en el tejado.
  • Un manual zaragozano.
  • Un libro de canto viejo.
  • ...

En 1725 se hacen los dos brazos para reliquias, que hoy todavía podemos contemplar, pagándose al escultor que los realiza 1 libra y 12 sueldos; por dorarlos 2 libras.

En 1732 se dora el retablo mayor. Para ello se hace una capitulación con el dorador de Biescas Felipe Urieta:

-"... Primeramente es pacto y condición que el dicho Philipe se obliga a dorarle y darlo concluido para el San Juan de Junio de 1732..., todo conforme arte visto y reconocido por un maestro de el oficio que el Rector elegirá.

... el dicho Rector y Regidor se obligan a dar a dicho Phelipe dorado para el trabajo a dorar, todo por su cuenta la cantidad de diez y hocho cafizes de trigo y otros tantos de mistura..."

Procesiones, aniversarios, misas...

Las manifestaciones religiosas han constituido el eje vital de la sociedad tradicional. Al margen de las generales del calendario cristiano, en Sabiñánigo había algunas fechas señaladas al respecto. Veamos.

En la primera mitad del siglo XVII se celebraban unos aniversarios y misas perpetuas cada año en memoria de Domingo de Asso Maioral, un infanzón del pueblo que había fallecido en 1581. Cada mes, se celebraban esas misas y aniversarios cantados. De estos últimos dejó fundados un total de quince a razón de "veinte sueldos de limosna" por cada uno.

Esta "limosna" la pagan los concejos de los siguientes lugares:

  • Panticosa 50 sueldos, el día de San Lucas.
  • Espierre 60 sueldos, el día de San Martín.
  • Lanave 100 sueldos, el día de San Lucas.
  • Abena 100 sueldos, 50 el día de San Vicente y 50 el de San Pablo.

En una visita pastoral del año 1595 se reconoce a sus sucesores y herederos que puedan enterrarse dentro de la iglesia "por haber hecho aquel difunto obras pías a favor de dicha iglesia". En la segunda mitad del siglo XVIII constatamos que otra familia infanzona de Sabiñánigo, los López, también tenían este privilegio y una capilla y altar de su propiedad (el de San Francisco Javier, que hoy podemos contemplar todavía y en el que se observa el escudo de esta familia).

Otros aniversarios importantes que se celebraban eran por los cofrades de la Cofradía de San Acisclo el primer y segundo viernes de cuaresma y el 19 de octubre.

A mediados del siglo XVIII se seguían celebrando los aniversarios por Domingo de Asso Maioral, por los cofrades de San Acisclo y, también, otros aniversarios por Domingo Samitier, rector de Sabiñánigo durante más de cuarenta años entre finales del XVI y el primer cuarto del XVII.

A finales del siglo XVII se conmemoraban las siguientes fiestas:

  • El día de San Marcos (25 de abril): se hacía procesión por las calles cantándose las letanías.
  • El día de Santa Cruz (3 de mayo): se bendecían los términos en la plazuela de la ermita de San Juan, a donde se iba en procesión.
  • El lunes, martes y miércoles de la semana de la Ascensión: los dos primeros procesión por el lugar; el miércoles se iba a decir misa a la iglesia de El Puente y al regreso en procesión, se conmemoraba a Santa Orosia.
  • El domingo de la Trinidad se sale en procesión a recibir a los romeros de Yebra y en la iglesia se conmemora a San Hipólito y Santa Orosia.
  • Todos los sábados de mayo: procesión por el lugar, salvo el último sábado que se iba a El Puente.
  • Once de junio, San Bernabé: día de la consagración de la iglesia de Sabiñánigo.
  • Día del Corpus: procesión por el lugar con gran solemnidad "poniendo y adornando las calles con ramos y paños".
  • Día de San Juan bautista (24 de junio): misa en la capilla de San Juan por medio de un sacerdote que buscan y pagan los vecinos.
  • Día de San Hipólito (13 de agosto): patrón de Sabiñánigo, se canta solemnemente la misa.
  • Día de San Acisclo (17 de noviembre): "ai costumbre de guardar fiesta".

iglesiaEn el siglo XVIII, la iglesia de Sabiñánigo tenía unas cargas en su contra. A saber, celebrar anualmente diez aniversarios porque el cura habitaba la abadía ("por los censos que sobre ella gravitan"); por el huerto, junto a la carretera, otros cinco aniversarios; y por otro huerto, contiguo al río, tres misas cantadas (para San Feliciano, San Juan Bautista y el sábado de la infraoctava de Resurrección en el altar de Sta. M.ª Magdalena).

De los diezmos y primicias.

Los diezmos y primicias constituían sin duda, el capítulo más importante en los ingresos que percibía la Iglesia. Existía el correspondiente Libro de Primicias donde se registraban todos los ingresos y gastos.

Era muy importante llevar un control riguroso de todo lo que entraba y salía del granero de la primicia por lo ya en una visita pastoral en 1612 se advierte "... que el Rector y primiciero tengan cada uno una llave... y que lo que gasten lo sepan ambos...".

De los pagos no se libraba ningún vecino, circunstancia que se refleja constantemente en las visitas recordando que los que deben algo lo paguen a la mayor brevedad posible. Incluso se lleva cuenta, en este caso, de la pardina de Bailín, en 1650: "... mandamos a los terratientes o rendadores de la pardina de Vailín paguen la primicia...". Cuando en el siglo XVIII se sacan nuevos terrenos, "sarticando" el monte, se señala en una visita del año 1721. "Item mandamos a los vecinos así de Sabiñanigo como del Puente paguen los derechos decimales de judías y todo género de legumbres tanto de los seqanos como de los otros huertos que se dicen nonalios sacados desde los años de mil sietecientos acá por parecernos ser justo...". También se advierte, en 1729, que se paguen las décimas y primicias "según lo descrito por los sagrados cánones, esto es, de lo bueno, bueno, de lo mediano, mediano, y assí en todo lo demás en todo género de frutos, y mandamos al Rector ponga por escrito en libro separado lo que cada uno paga...".

Los productos que se recogían eran: trigo, mistura, cebada, ordio, esprilla, mestizo, mijo, avena, lino, cáñamo, legumbres, queso,... y ganado ovino.

La recogida del diezmo correspondiente a los productos del campo solía hacerse, como es lógico, en octubre, después de la cosecha. En cuanto al ganado se diezmaba para Santa Cruz de mayo. Resulta curioso como se nos describe la manera de proceder a la hora de hacerlo:

-"puestos los corderos con las madres en un corral van saliendo por un portillo, sacando cada ganadero primero uno de tría que llaman, pero contándolo también el primero y juntándolo con los que salen en llegando a diez y nuebe aquel que cumple este número, sea bueno o malo, pertenece a la décima...." De los corderos que se crían en la montaña, se da al cura de diez uno, y también de los cabritos.

Respecto a otro tipo de ganados se contribuía con dinero. Así, de cada lechal que nacía un sueldo, de cada potro seis dineros y de cada ternero seis dineros también.

Aparte del diezmo había que contribuir con la cuarta décima que le correspondía al arcipreste de Gorga. Concretamente se le pagaba "... de el montón todos los años al tiempo de quartear quatro quartales y dos almudes de trigo". Además, el día que cuarteaban los corderos escogía uno que se lo comían en compañía del Rector en fecha posterior. El día de cuartear sólo se comía "un poco de pan y queso y un real de vino que da el Rector".

Las rentas de la Primicia servían, además de para sostener los gastos de la iglesia, para prestar a particulares e, incluso, al propio concejo. En 1795 se llegan a requerir estas rentas por parte del Estado para sostener la lucha contra la Convención francesa: "... de la urgente necesidad en que se ve la Corona para mantener con vigor y decoro la presente Guerra contra la Convención francesa y que el Real erario no puede soportar los inmensos gastos que son indispensables para la campaña de este año...".

En algunas parroquias se permitirá crear fundaciones pías de trigo o dinero. En el caso de Sabiñánigo se fundó, en 1702, "un Monte de Piedad de treinta caizes de trigo para alibio de los vezinos de dicho lugar".