Hemos llegado a un nuevo final de año, el del noventa y nueve, año que adelantan algunos como el del final de siglo y de milenio. Nosotros, desde "Amigos de Serrablo", no proponemos ninguna celebración al efecto, pues vamos a esperar a que los números acaben por sumar los cien años del siglo veinte y los mil del segundo milenio. Aunque, la verdad que tampoco tiene excesiva importancia la cuestión. Sin embargo, de vez en cuando no está de más agarrarse a alguna excusa para romper la cotidianidad y hacer algo especial. De tal manera, para dentro de un año pensamos realizar un número extraordinario de esta revista para el que esperamos contar con colaboradores habituales y cuantos otros quieran incorporarse. Las páginas de esta humilde publicación están abiertas a todos.
Por lo demás, "Amigos de Serrablo" seguirá funcionando año tras año y, ojalá, siglo tras siglo. Y es que una Asociación como la nuestra se mantendrá mientras haya una masa social detrás y un grupo de asociados activos que la dinamicen. No hay más fórmula secreta que esa. Afortunadamente el número de asociados se mantiene hace años en torno a los ochocientos cincuenta, puesto que las pocas bajas que se van produciendo se compensan con las altas; además, hace tiempo que se ha consolidado un grupo de personas que hacen que las actividades se sigan desarrollando. En fin, que el tan traído y llevado "efecto 2000" no nos va a afectar de forma negativa, mas bien esperamos, y deseamos, todo lo contrario.
El año que finaliza ha venido marcado por el nuevo impulso dado al Museo de Dibujo de Larrés. Desde su creación, en septiembre de 1986, no se habían llevado a cabo tantas obras de remodelación como las de este año. En estos momentos la infraestructura del mismo ya está a la altura de las obras que en él se exponen y archivan. Algunas actuaciones futuras lo que harán es mejorarlo todavía más, pero eso dependerá de las ayudas que puedan recibirse.