Don Luis Fernández Fuster

En esta ocasión queremos dar a conocer la vida de una persona, estamos seguros de hacerlo en contra de su voluntad, que podría servirnos de ejemplo de cómo lograr los mayores objetivos en medio de las dificultades políticas, sociales y económicas de la ¿poca en que se desarrolló su formación. Nos estamos refiriendo a los años anteriores y posteriores de la guerra civil. Y, ¿qué valores le ayudaron a ser alguien en la vida? Pues, sencillamente, el afán por el estudio, la fuerza de voluntad y el buen uso de la inteligencia. Supo simultanear el trabajo con el estudio, y de esta forma triunfar profesionalmente. Nos estamos refiriendo a D. Luis Fernández Fuster, con raíces familiares en Serrablo.

Nació en Biescas (Huesca) el 6 de mayo de 1917, en la conocida casa Chances. Muy pronto se trasladó con su familia a Zaragoza, realizando los estudios primarios en la Escuela Pública de la plaza de Santa Marta, siendo uno de sus Maestros D. Marcos Frechín. De ahí pasó a los Maristas y a los Escolapios, donde cursó el Bachillerato Elemental, recordando todavía a dos de sus Profesores: el P. Gerardo y el P. Tello. Estudió el Bachillerato Superior en el Instituto Miguel Servet y Magisterio Nacional en la Escuela Normal, siendo algunos de sus Profesores D.ª Ana Mayayo, D. Pedro Gómez Lafuente y el P. Altabella.

La guerra civil supuso un paréntesis en su proceso formativo, como en todos los españoles, pero no decayó su espíritu de trabajo y su afán por el estudio. Así, en cuanto acabó la contienda, se apuntó a los cursos de formación para Maestros, con la finalidad de empezar a "ganarse la vida" ejerciendo dicha profesión, solicitando una plaza en la provincia de Huesca, a través de un familiar, al que dijo:

Ve a la Sección Administrativa y pídeme el pueblo más aislado de la provincia, pero que tenga río...

En dicho organismo sonrieron la extraña ocurrencia:

Todos se pelean por obtener el mejor destino y Vd. nos pide el peor... Enseguida encontraremos alguno.

Es que mi sobrino quiere seguir estudiando y cree que en un lugar aislado no tendrá distracciones. Lo del río le atrae porque le gusta mucho bañarse, cosa que hace habitualmente en el Ebro, en cualquier ¿poca del año.

Buscaron y rebuscaron en el mapa hasta que dieron con uno:

Aquí tenemos uno vacante que cumple esas condiciones: Bergua. Está cerca del río Ara y del barranco de Forcos...

Así es como llegó a Bergua, el 20 de septiembre de 1940: ligero de equipaje, pero con los libros y el bañador, sus compañeros inseparables. Se hospedó en casa Aguau (el molinero), aunque la escuela tenía vivienda, y por tanto el tema del agua iba a ser cotidiano. Enseguida se enteró que el molino tenía una estupenda balsa, que le invitaría a soñar con un buen baño:

En cuanto haga bueno, me voy a nadar a la balsa del molino, repetía a menudo.

Pero si eso es imposible, D. Luis, que es muy profunda y se ahogará..., le respondían.

Aquel otoño fue muy lluvioso y tardó en aparecer un día adecuado.

¡Por fin un día soleado! En cuanto salga de clase, a las 12, me voy a nadar a la balsa.

Tanto los mayores como los niños estaban intrigados con las aficiones natatorias de D. Luis, porque en la montaña nadar, era sinónimo de vadear o pasar un río por la zona de agua remansada. No comprendían cómo el Maestro iba a "pasar a nado" la balsa, de más de 3 m. de profundidad... A la hora prevista, cogió el bañador (de peto y tirantes) y marchó camino abajo hacia el molino.

Cuando llegó se encontró con una sorpresa, que recuerda como si fuese ayer:

Todos los chicos estaban alrededor de la balsa y varios paisanos de los lugares vecinos que habían acudido a moler.

Estos, seguro que vienen a ver cómo se ahoga el Maestro..., pensó.

Ante semejante expectación, se lanzó al agua, cruzando la balsa en todas direcciones, con la misma soltura que los barbos. Podemos imaginarnos el asombro aquellas personas, que jamás habían visto nadar a nadie de esa forma. Tanto es así que el abuelo del molino le dijo:

Hace unos días se me cayó un jadico al agua, igual me lo podría coger Vd.

Ni corto, ni perezoso, buceó hasta el fondo, saliendo enseguida con el jadico en la mano.

En Bergua conoció al cura D. Máximo Vaquero, titular de Cortillas varios años, que también acudía a otros lugares. Trabaron una buena amistad discutiendo el tema central de esa época: la 2ª guerra mundial. El cura se enteraba por el periódico, que recibía con retraso, pero D. Luis se informaba a diario, gracias a la radio-galena que se montó.

Nos comenta que en los pueblos suelen poner a prueba la habilidad resolutiva de los maestros, planteándoles alguna cuestión más o menos ingeniosa. Un día el hijo de Aguau le dijo:
- Tengo un problema: resulta que tengo un campo de cinco cahíces, en el que yo querría sembrar cebada, pero mi padre dice que es mejor sembrar alfalfa, y yo no sé qué hacer.., - Pues, mira, ya te contestaré. Tengo que pensarlo.


Hizo los cálculos correspondientes, según rendimiento-precio, y, a los pocos días le contestó:
- Mira, Juan Antonio, si lo siembras de cebada sacarías tanto, y si lo siembras de alfalfa tanto... Pero sabes qué te digo, que le hagas caso a tu padre, la voz de la experiencia.


Con lo cual se quedó pensativo, al escuchar la lógica respuesta. ¡No sabía poco bien lo que más le convenía!

Entabló relación con todos los Maestros de la zona, entre ellos con D. Marcos Felip Molíns, de Escartín, su amigo inquebrantable. Vio que el maestro de Basarán estaba con su familia al completo y la vivienda no reunía condiciones, acordando permutar sus destinos, de forma que pudiera instalarse en la casa de Bergua, bien acondicionada.

En consecuencia tomó posesión en su nuevo destino de Basarán el 1 de diciembre de 1941, permaneciendo allí hasta el 30 de septiembre de 1945. Se hospedó en casa Marco, cuyos amos eran Francisco y Generosa, a los que recuerda con afecto. Sus descendientes también se acuerdan de D. Luis:
- Tenía la costumbre de dormir con la ventana abierta, hiciese frío o calor y nos ponía al corriente de las noticias con la radio-galena que se montó.


Inició los estudios de Filosofía y Letras (Historia Medieval), acudiendo a los exámenes libres desde su destino de Basarán, obteniendo la licenciatura en 1945.

Conserva muy bien la imagen de la escuela, con un salón vacío en la planta baja y la clase en la primera planta, situada en una plazuela, a la que bajaban a trabajar en los días soleados. También llamaba la atención su iglesia románica, con dos ábsides de diferente tamaño. El mayor con pinturas murales de transición al gótico, con la figura central del Salvador. Y la ermita de la Virgen, también con pinturas murales de tipo popular (del gótico tardío). A pesar de los años, los recuerdos se amontonan:
- En cierta ocasión me trajeron a un niño para que le intentase curar una quemadura en el pie. Estaba al cuidado de su abuela y en un descuido se prendió la manta que le envolvía. Enseguida me di cuenta que aquello era grave, el pie no se iba a salvar... No pude hacer gran cosa: limpiarle con agua hervida, ponerle abundante yodo y alguna venda de protección. Mientras le curaba le dije a su padre que se preparase la alforja, porque tenían que ir al Médico cuanto antes. Tuvieron que amputarle el pie, quedándose cojo. Era de casa o Royo.


Tenía unos esquís artesanales, con los que esquiaba por las eras y fenales.

Me gustaba recorrer los barrancos con mi amigo Marcos, especialmente la garganta del Puente As Cravas. Una vez me descolgué con una cuerda y descubrí unos restos óseos en un saliente de las rocas. Se lo comuniqué al alcalde y me dijo que no tenían noticia de que alguien hubiese caído por el puente. Volví otro día con una cesta, recogiendo los huesos para enterrarlos en el cementerio del pueblo. Desde luego estoy seguro que pertenecían a una persona y una caballería.

También me desplacé una vez con mi hermano al barranco Bergazo-Sanclemente, de Escartín, con el fin de buscar el origen de la gloriosa, pero no logramos nuestro propósito, pasando, eso sí, muchos apuros.

Una vez se me hizo de noche regresando de Biescas y me perdí, pasando la noche en una antigua trinchera, cerca del Espinablar. Cuando se hizo de día me percaté que había tomado una dirección equivocada.

Casi todos los fines de semana nos juntábamos con mi amigo Marcos: una vez en Escartín, otra en Basarán. Acordamos pagar la pensión a partes iguales, en aquellos tiempos 150 ptas. mensuales, la mitad de lo que cobraban (330 ptas.).

Nos recita nombres de personas y de las casas, con la disposición de las mismas en términos generales. Al estudiar Historia se forjó la hipótesis de que en los barrancos de Guara podría haber pinturas rupestres (hace unos años han aparecido, efectivamente), así que en una ocasión se preparó una excursión por la zona. Pero al llegar a la Guarguera se encontró con la Guardia Civil, que le disuadió de la idea porque los maquis estaban instalados por ese territorio.

Cesó como Maestro de Basarán el 30 de septiembre de 1945, trasladándose a Madrid como Becario del C.S.I.C. (Instituto Diego Velázquez), para realizar el doctorado en Arqueología, que obtuvo en 1953.

En 1949 ingresó por oposición en el Cuerpo Técnico-Administrativo de la Dirección General de Turismo, alcanzando la categoría de Jefe de Negociado. Más tarde (en 1960) ingresó por oposición en el Cuerpo de Técnicos de Información y Turismo, permaneciendo hasta su jubilación, en mayo de 1985.

Desempeñó diferentes cargos de responsabilidad en el Ministerio de Información y Turismo: Jefe del Servicio de Información Turística de la Subsecretaría de Turismo, Jefe del Servicio de Fomento del Turismo, Jefe de la Sección de Ordenación del Turismo, Jefe de la Sección de Propaganda Turística, Jefe de la Sección de Planificación Territorial, Jefe del Gabinete Técnico de la Dirección General de Ordenación del Territorio y Jefe de la Sección de Documentación y Publicaciones del Instituto Español de Turismo.

Paralelamente desarrolló una dilatada actividad docente: Colaborador científico en el Instituto "Rodrigo Caro" (Arqueología) del C.S.I.C., Profesor de Arte en el Centro Español de Nuevas Profesiones, Profesor Titular de la Escuela Oficial de Turismo de Madrid, Profesor y Conferenciante en numerosos cursos del Instituto Español de Turismo de Madrid, etc.

Tiene diversas publicaciones relacionadas con el Turismo, algunas han sido utilizadas y aún se utilizan en las Escuelas Oficiales de Turismo, destacando: "Teoría y Técnica del Turismo", dos volúmenes, Editora Nacional (seis ediciones); "Introducción a la Teoría y Técnica del Turismo", editada por Alianza Universidad Textos n.º 97; "Historia General del Turismo de Masas", Alianza Universidad Textos nº 136; "Geografía General del Turismo de Masas", Alianza Universidad Textos nº 137; además de numerosos artículos, ensayos, monografías, conferencias, ponencias y comunicaciones. También habría que añadir diversos artículos en revistas y publicaciones científicas de Arqueología y ponencias y comunicaciones en Congresos de esta rama.

Su tarea ha sido reconocida con importantes distinciones, tanto nacionales como extranjeras: Premio "Antonio de Nebrija" del C.S.I.C.(1956), Comendador de la Orden del Mérito Civil (1964) Cruz de Caballero de la Orden de Cisneros (1964), Comendador de la Orden de Alfonso X el Sabio (1967), Medalla de Plata al Mérito Turístico (1983), Medalla de "Honor al Mérito" del Paragua y (1968), etc. Así mismo ha sido nombrado Profesor "Honoris Causa" en las Universidades "John F. Kennedy", "Morón" y "El Salvador" (Buenos Aires); en la Universidad Ibero-Americana de Sao Paulo (Brasil); en la Universidad Central de Santiago de Chile; en la Universidad de Cuauthemoc (Puebla, México); etc.

Otra cuestión que queremos mencionar es su relación con el traslado de la iglesia de Basarán a Formigal. Como sabemos a principios de los años 70, los directivos de Ibercaja y el presidente de Formigal tuvieron esa idea, que fueron a exponérsela a D. Luis Fernández por el doble motivo de ser altoaragonés e importante valedor ante las autoridades de Turismo. Este les dio todo su apoyo, puesto que se trataba de perpetuar una importante reliquia del pasado, condenada a la destrucción, en un lugar que empezaba a destacar en el mundo turístico. El 7 de junio de 1972 se colocó la primera piedra en presencia del Obispo de Jaca D. Ángel Hidalgo, del presidente de Formigal D. Ramón Sainz de Varanda, del Presidente de Ibercaja Sr. Gracia Carrión y de D. Luis, que pronunció un emotivo discurso. Años más tarde sería inaugurada.

En su domicilio de Madrid rememora con emoción su origen serrablés, la vida sacrificada y austera de las gentes de Sobrepuerto y sobre todo el rescate de la iglesia de Basarán:

Fue recuperar para la vida una obra de arte que iba a desaparecer, aunque no se reprodujo exactamente la original, ni era ése el emplazamiento que más me gustaba...