Crónica de tres exposiciones.

Como viene siendo habitual en el Museo de Dibujo "Castillo de Larrés", se ha aprovechado la temporada estival para mostrar excelentes ejemplos del arte del dibujo, en esta ocasión, de tres artistas señeros cuidadosamente escogidos, con objeto de mostrar tanto la obra artística personal de cada uno de ellos como de presentar, respecto al programa global, un diálogo enriquecedor de técnicas variadas, formas de abordar la experiencia plástica figurativa y, por qué no, de concepciones particulares del arte y la vida.

Los criterios aplicados en estas exposiciones temporales mantienen la pauta seguida por el Museo desde que comenzara a formar su colección, integrada hoy por 1.967 dibujos de artistas que hayan vivido en el actual siglo, españoles o vinculados a España. Este planteamiento abierto permitió que se pudiese contemplar en Larrés, durante el mes de junio, la obra del belga Robert Vandereycken vinculado al taller del también belga Paul Delvaux, que escogió una serie de esculturas acompañadas de dibujos en su característica vertiente lírica. Esta exposición fue patrocinada por Ibercaja.

La muestra correspondiente al mes de julio, acogió obra dibujística del alicantino Joan Castejón, figuraciones humanas tremendas y desconcertantes muchas de ellas, que ponían a prueba la destreza y asombrosa capacidad del artista en el manejo de las ceras.

Cerrando la temporada de verano, las paredes de dos salas del Castillo rezumaron erotismo con la obra del madrileño Celedonio Perellón, del que pudieron admirarse anatomías femeninas tan conceptuales como bellamente construidas, junto con ilustraciones para diversos fines, que ponen de manifiesto la versatilidad de planteamientos del artista.

Una vez más el Museo ha sido capaz de sorprender aportando una amalgama de vivencias a los que hemos pasado por allí, siendo espectadores de manifestaciones de enorme calidad, transmisoras de la infinitud de propuestas que encierra el dibujo. La actividad no cesa, y ya se está gestando el programa a desarrollar en el próximo verano, con el fin de darnos la oportunidad de aprender observando y de tomar contacto con obras marcadas por la excepcionalidad.