Fauna de Serrablo

No se pretende desde estas líneas realizar un espeso listado de todas las especies que puedan de una u otra manera, convivir entre nosotros. Sólo nos detendremos en aquellas que presenten algún tipo de interés del orden que sea. Entre estas y dentro de los mamíferos, merecerán una atención especial algunas de las especies ya extinguidas en nuestra comarca. Aunque sea a modo de recuerdo hay que señalar desde aquí la no muy lejana presencia en Serrablo de especies como el lobo y el oso. Todavía se conservan algunos topónimos que hacen referencia a ambas especies.

Respecto al lobo (Canis lupus) pueden citarse la Mallata Lopera en el Puerto Erata; el Valle Cadolobo en el monte de Javierre del Obispo y sobre las faldas de Auturía, en el monte de Acumuer aún se recuerdan en la actualidad las partidas de Lopera Alta y Lopera Baja; y por último el Collado de Loba ubicado entre la ladera sur de Tendeñera y la cota de Puñero, justo en la separación de los puertos de Biescas y Gavín. Además de los topónimos aquí indicados, todavía nos será posible hablando con personas mayores de nuestra zona, oírles contar como durante su infancia escucharon historias de ataques de lobos a rebaños de ovejas o de como alguna noche ellos mismos llegaron a escuchar atemorizados el aullido de este cánido.

Por cuanto al oso (Ursus arctos) se refiere, deberemos remontarnos bastante más en el tiempo para encontrar cualquier resquicio de su pasada presencia en el ámbito geográfico que nos ocupa. Su extinción puede fijarse a finales del siglo pasado, época esta para la que Enrique Satué consiguió rescatar en su día, buceando en la tradición oral, un buen número de reseñas algunas de las cuales se citan a continuación. De 1890 data una cita que indica como un oso descendió desde la zona de Tendeñera siguiendo el Barranco l'Infierno, cruzó Cotefablo y llegó hasta la zona de Erata. Esta debía ser a buen seguro la ruta seguida por aquellos osos que también durante el siglo pasado llegaron a aparecer en algún pueblo de Sobrepuerto como Ainielle. En cuanto a topónimos se refiere podemos citar el Portillo l'Onso, en la cabecera del Bco. l'Infiemo; el Paso l'Onso entre Santa Elena y el Puerto de Biescas, la Cueva l'Onso en monte de Acumuer; o la Fuente l'Onso en el monte de Aso.

Entre el resto de mamíferos interesantes cabe señalarse el ciervo (Cervus elaphus) y el jabalí (Sus scrofa) principales piezas cinegéticas de la comarca. Otra especie de interés para la caza es el rebeco o sarrio (Rupicapra rupicapra) cuya distribución se limita únicamente a la zona más norteña de Serrablo.

El corzo (Capreolus capreolus) por su parte está en franco proceso de expansión y su población ocupa ya la mayor parte de Serrablo. La liebre (Lepus europaeus) mantiene más o menos estable su población mientras que la del conejo (Orictolagus cuniculus) se halla supeditada nada menos que a la acción de dos enfermedades diferentes, la mixomatosis y la neumonía hemorrágico-vírica, a consecuencia de las cuales su población no termina de abandonar unos peligrosos mínimos poblacionales. Por cuanto a mamíferos carnívoros se refiere pueden citarse la abundante garduña o fuina (Martes foina), mientras, su congénere la marta (Martes foina), es mucho más escasa. La comadreja o paniquesa (Mustela nivalis) está bien representada mientras que el armiño (Mustela ermínea) resulta muy escaso y su presencia se limita al área más alpina. El gato montés (Felis silvestres) a pesar de sus hibridaciones con gatos cimarrones y su discreta presencia ocupa más o menos toda el área, mientras que la gineta (Genetta genetta) se halla presente por toda el área aunque de manera escasa. El tejón o melón (Meles meles) ha visto disminuir su población sensiblemente en los últimos años fruto de alteraciones como obras varias o alguna concentración parcelaria. La marmota (Marmota marmota) a raíz de la repoblación artificial efectuada por los franceses en su Pirineo en 1967 ha conseguido extenderse sin ningún problema por la vertiente española de esta cordillera, incluida la franja norte de nuestra comarca. Las sucesivas alteraciones y contaminaciones de los cauces del río Gállego y sus principales afluentes son la principal causa de que la nutria (Lutra latra) esté a punto de desaparecer en nuestra zona.

Entre los micromamíferos la especie más interesante es el desmán de los pirineos (Galemys pyrenaicus) tan poco conocido como escaso. Algo más abundantes resulta la musaraña común (Crocidura russala). Más abundante aún que la anterior especie es el topo común (Talpa europaea). Otro roedor común es el lirón careto (Eliomys quercinus) mientras que el lirón gris (Glis glis) es mucho más escaso. Del erizo común (Erinaceus europaeus), aparte de un ejemplar atropellado encontrado hace ya unos años poco más se sabe de su presencia en nuestra zona. Otras especies comunes son la rata de agua (Arvicola sapidus), ratilla agreste (Microtus agrestis), ratilla nival (Microtus nivalis), topillo pirenaico (Pitymis pyrenaicus), ratón común (Mus musculus), ratón de campo (Apodemus sylvaticus) y las dos especies de ratas, la rata común (Rattus norvegicus) y rata negra (Rattus rattus).

Dentro de las aves destacan las rapaces, tanto las diurnas como las nocturnas. Entre las primeras, prácticamente se hallan representadas todas las especies cuya distribución incluye esta área. De esta manera el águila real (Aquila chrysaëtos) se encuentra como nidificante aunque escasa. Algo similar sucede con el halcón peregrino (Falco peregrinus), halcón abejero (Pernis aviporus), azor (Accipiter gentilis) y águila calzada (Hieraëtus pennatus). El quebrantahuesos (Gypaëtus barbatus) si bien está presente, ahora mismo es casi seguro que no cuenta con ninguna pareja reproductora dentro de los límites de Serrablo, a pesar de que en su día llegó a contar con al menos dos parejas. El resto de rapaces diurnas se encuentran bien representadas. El águila pescadora (Pandion haliaëtus) es posible verla sólo como ivernante. En cuanto a las nocturnas se refiere, las más escasas son el búho real o bobón (Bubo bubo) y la recientemente descubierta lechuza de tengmalm (Aegolius funereus), la lechuza común (Tyto alba) también ha visto disminuir su población de no hace mucho tiempo a esta parte. Por su parte el cárabo o crabero (Strix alluco) todavía resulta fácil oírle cantar en el interior de algunos bosques.

Las aves acuáticas tienen una presencia muy escasa pues carecen de zonas favorables para ellas. En los cauces del río Gállego así como en alguna de las presas que sobre el lecho del mismo se asientan es posible ver al ánade real (Anas platyrhynchos), polla de agua (Gallinula chloopus) y focha común (Fulica atra). Como ivernantes o en paso migratorio es posible ver ánade rabudo (Anas acuta), pato cuchara (Anas Clypeata), pato colorado (Netra rufina), cerceta común (Anas crecca), gaviota reidora (Larus ridibundus), avefría o chudía (Vanellus vanellus), grulla (Grus grus) y cigüeña negra (Ciconia nigra) entre otras.

Entre las perdices contamos con las tres especies existentes, si bien, dos de ellas son escasas. Además de la común perdiz roja (Alectoris rufa) está la perdiz pardilla o fresana (Perdix perdix) sólo se encuentra en ambientes subalpinos siendo muy poco numerosa.

Mucho más escasa es la perdiz nival (Lagopus mutus) sólo presente en las áreas más alpinas de Serrablo. Otra especie todavía más escasa que la anterior es el urogallo (Tetrao urogallus) cuya presencia se limita a bosques puntuales que reúnen un mínimo de tranquilidad y ambiente óptimo. Por cuanto se refiere a las aves mas llamativas pueden citarse la abubilla (Upupa epops), martín pescador (Alcedo atthis), abejaruco (Merops apiaster) o la carraca (Coracias garrulus) observada recientemente por primera vez en época reproductora.

El resto de aves esta compuesto por un amplio grupo entre los que se encuentran pájaros carpinteros o pícidos, alondras, lavanderas, alcaudones, acentores, zarceros, mosquiteros, cunrucas, collalbas, colirrojos, y zorzales, páridos, escribanos, fringílidos y córvidos entre otros.

Por lo que a los reptiles se refiere, nuestra comarca cuenta con la presencia de una serie de especies que ofrecen intereses distintos. Dos son las clases de víboras presentes. La primera bastante abundante, es la víbora áspid (Vipera aspis). La otra, citada por primera vez en nuestra zona hace relativamente poco tiempo, es la víbora hocicuda (Vipera latasti). Otra especie interesante es la culebra verdiamarilla (Cotuber viridiflavus) si bien su distribución se ciñe al área más norteña de Serrablo. Por su parte, la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) es la especie que mayor tamaño puede llegar a alcanzar de cuantas especies se hallan en nuestra comarca. Como muy escasa en Serrablo cabe señalarse la presencia de culebrilla ciega (Blnus cinereus). Entre los anfibios más interesantes de esta zona hay que destacar sin lugar a dudas la rana pirenaica (Rana prenaica) descubierta recientemente y descrita nueva especie hace menos de diez años. El tritón pirenaico (Euproctus asper), es relativamente abundante en la mayoría de los arroyos y torrentes de la montaña de la zona.