Hace años leí una obra del filósofo Francés Louis Charpentier: "El misterio de Compostela"[1]. El libro, más que base científica -que, a mi juicio, no tenía demasiada-, me ofreció sugerencias para extrapolar las teorías más consistentes al Alto Aragón. Los resultados fueron interesantes y los ofrezco aquí porque están inéditos y porque, según creo, la advocación jacobea de Sabiñánigo está relacionada con lo que apunto a continuación.
Existían varias rutas que, desde diferentes puntos, atravesaban nuestra provincia para dirigirse a la ciudad de Jaca punto de partida oficial:
La antigua vía Ilerda-Osca, con varias dedicaciones al Apóstol, trasladaba a los peregrinos catalanes.
La oficial de Somport, donde estaba el Hospital de Santa Cristina, que recorría el Valle del Aragón teniendo un fin de etapa en el Monasterio de Astorito[2], desaparecido entre Biniés y Santa Engracia, En esta zona quedaron las ermitas a Santiago en Aragúés del Puerto y Larnés. y viejos hagiotopónimos alusivos al santo en los términos de Biniés, Villanúa, Santa Cruz de la Serós, Embún y Berdún
Otra ruta, accesoria de la anterior, era la que, desde El Portalet, bajaba por el Valle del Gállego. En ella queda una ermita jacobea en Escuer y las fiestas patronales de Yosa y Sabiñánigo.
Hasta Sabiñánigo llegaba también un camino de Santiago, ancestral y sinuoso, cargado de símbolos y advocaciones que nos hablan de cultos antiguos y nuevas veneraciones, traídas por peregrinos y eremitas del otro lado de los Pirineos.
Este camino, siguiendo los cánones de Charpentier, transcurre entre los paralelos 42º 30' y 42º 46', y comienza en el Valle de Benasque. Al Nordeste de esta villa tenemos el Puente de San Jaime, y en ella la fiesta de San Marcial, advocación de influencia francesa. Pasa por entre algunas capillas, por el santuario de Guayente y por Sahún hasta arribar a Sobrarbe. La primera advocación que encontramos en este antiguo Reino, es la de San Mamés, que se repite a lo largo del camino. De San Juan de Plan pasamos a La Comuna y salimos al Valle del Cinca por Badaín y San Marcial, caserío de Sin. Por aquí comenzamos a topar con los primeros hitos que nos hablan de estrellas y dólmenes: Tella (como Estella en Navarra) y Estaronillo. Tras dejar el Hospital de Tella donde el río Yaga (semejanza con el nombre del apóstol) se une al Cinca, llegamos al Valle de Puértolas, con capilla del santo en Bistué (siglo XVI), y una ermita a San Mamés en Gallisué, arribando al Valle de Vió con otra capilla en Buerba, también existente en el XVI. En estos lares tiene su origen la leyenda popular de San Urbez que le da origen francés a este santo, al igual que a San Victorián, patrono histórico de este antiguo Reino. De Fanlo, donde hay un topónimo Estealla[3] que no he localizado, pasamos al Valle del Ara, bien por Sarvise, con otra capilla eclesiástica dedicada a Santiago, o bien por la Solana; en este último valle tenemos una ermita de Santiago, entre Cájol y Sasé, y la titulación de la iglesia románica de Villamana. Vayamos de Sasé a Asín de Broto y volveremos a pasar por otra ermita de San Mamés. De Asín a Bergua, dejando la ermita de San Jaime. Por las ruinas poblacionales de Sobrepuerto y sorteando cumbres con sugerentes nombres: Paco de Tella (otra vez la estrella) y Oturia ("oro en lo alto", en relación con una búsqueda más mística que alquímica), que albergó en sus entrañas el cuerpo mítico de Santa Orosia, accedernos al importante enclave eremítico en torno a la santa: San Cocobas = San Cucufate, San Loriende = San Lorenzo; Santa Marina, presente en otros puntos de este camino. San Cristóbal, también abundante; San Bartolomé; San Quilez; San Martín y el monasterio de San Urbez de la Garganta en Jabierre de los Cornudos, hoy del Obispo.
Estamos nuevamente en Sabiñánigo, donde se unía este camino ancestral con el que vimos de El Portalet, para recalar en Jaca, en cuyos términos hay un topónimo Astrata[4] que, con el mencionado Astorito, otro Lizara (estrella en Vasco), con dolmen incluido, en Aragüés del Puerto, y un Monte Canet, que para Charpentier sería una clara alusión a la Constelación del Can, máxime si en este monte hay un topónimo San Chaime, ya citado, conforman una serie de alusiones astrales. De Jaca a San Juan de la Peña, por el Campo del Oro y en presencia de la mole del Oroel. Aquí, viejas leyendas graálicas toman cuerpo con más centros eremitorios y viejos monasterios. En ellos se conformaron y divulgaron las leyendas cristianizantes. Pero por hoy, creo que ya está bien de elucubraciones.