De la iglesia parroquial de Sorripas, aldea del lugar de Senegüé procede esta hermosa Pintura sobre tabla, parte principal de un retablo hoy desaparecido La pintura se restauró hace poco tiempo y su estado de conservación es bueno.
Se representa a la Virgen con el Niño entronizada, en suntuoso trono de carpintería gótica al que flanquean dos ángeles mancebos que tañen instrumentos de cuerda El suelo simula pavimento de azulejería para conferir profundidad a la composición, lo que se reitera con la tarima sobre la que se sitúa el trono. La Virgen representa un tipo femenino habitual en los retablos de Juan de la Abadía es una mujer joven de rasgos faciales acusados y frente despejada que peina el cabello con raya en medio cayendo suelto sobre los hombros. Ella viste túnica de brocado y se envuelve en un manto azul con bordura dorada que cae en profundos pliegues hasta el suelo. El Niño, de poca edad, tiene el torso y los pies descalzos y se protege del frío con un paño de color rojo. Parece buscar apoyo en el pecho de su madre, que lo estrecha entre sus brazos con gesto lleno de ternura. El respaldo del trono se cubre con un rico tapiz de brocado; dorados son los nimbos de círculos concéntricos que lucen las cuatro figuras, así como los cuellos de los Angeles músicos. Éstos destacan sus esbeltas siluetas sobre un fondo también dorado con motivos en relieve de tema vegetal estilizado.
Esta pintura fue mencionada por Ricardo del Arco entre las obras destacadas que se custodiaban en el Palacio Episcopal de Jaca, su ubicación anterior a la actual. Estudiada por Chandler R. Post y catalogada como obra de Juan de la Abadía, el Mayor, sugería también la posibilidad de que hubieran formado parte del mismo retablo dos tablas con las escenas de la Anunciación y del Nacimiento, propiedad de un coleccionista de Marsella. Como en la pintura de la Anunciación, el pintor se basaba para la composición en una estampa de Schöngauer de hacia 1480, obras que debían ser datadas en una etapa avanzada de su producción.
Por un lado, el motivo vegetal en relieve que decora los fondos de la pintura de Sorripas repite el dibujo que había en la tabla central del retablo de Santa Catalina pintado por Juan de la Abadía para la iglesia de la Magdalena de Huesca, que fue contratado en 1490 por trescientos cincuenta sueldos jaqueses. Y, por otro lado, Sorripas se encuentra situada geográficamente junto a Senegüé y a escasa distancia de la ciudad de Jaca, para cuya catedral realizó Juan de la Abadía un nuevo retablo mayor, de la advocación de Santa Orosia, iniciado en 1473 y concluido en 1495, aunque su consagración no tuvo lugar hasta el día 16 de octubre de 1499.
Signos. Arte y Cultura en el Alto Aragón medieval
Gobierno de Aragón - Diputación de Huesca, 1994.