De un bolsillo incauto y generoso
salieron inocentes
ocho centones de metal hermoso,
por hados inclementes
condenados a llevar en suerte dura
una vida agitada y sin ventura.Mísero metal! porque has dejado
tu morada tranquila y solitaria?;
ciego te has lanzado
a triste vida turbulenta y varia,
sin meditar bastante
que no cuadran caminos inseguros
al dinero contante
tanto costoso de trabajos duros.Imitando los aires de ramera
te has ido vagabundo
los placeres a gustar del mundo;
huye de la ribera
del piélago profundo
y vuelve oro amarillo
a vivir otra vez en tu bolsillo.No es fácil el retomo, ya lo veo
que tarde toma ¡ay! la buena senda
la moneda que salió a paseo
pero ven, y te enmienda
que tu ausencia llorando
estaré meses y meses esperando.Tres meses te engendraron de fatiga
de lucha y de disgusto,
y aunque la mente su temor abriga
no es en manera justa
que te contemple prófugo y perdido
quien con tanto sudor te ha reunido.Mas si esta decretado
que habéis de morir lejos de mi lado
tuneos doblones, evitad siquiera
que a otros llegue de cualquiera
que una astuta basquiña
consiguió consumar la socaliña.P.D. Por el dolo enseñado y la experiencia
juro que en lo futuro
no he de otorgar licencia
para salir del bolsillo a ningún duro
daré gracias, prestaré paciencia
y con este axioma
no me amolará mas ningún carcoma.21 de Julio de 1872
Nota:
Esta poesía, fechada el 21 de Julio de 1872, apareció entre los diferentes escritos que Eloisa Latorre conserva en su casa de Larrés, procedentes de la antigua Casa Boticario. Entre este material, nos encontramos con otras poesías escritas por la misma persona, Nicolás Latorre y Pérez, hermano del abuelo de Eloisa y que en sucesivos números iremos publicando con otros trabajos de este archivo, relacionado con la flora de la comarca.