Maestros en Sobrepuerto

Al lado de la historia oficial, existe una historia personal, que no aparece en los libros de texto: es la que recoge los avatares de la vida de cada ser humano, a lo largo de su existencia. Y estas historias personales, normalmente, sólo tienen trascendencia en el ámbito familiar, en el círculo de amistades o en el entorno laboral de cada individuo. Sin embargo todas están cargadas de experiencias, aconteceres, vivencias y curiosidades, aunque no tengan eco social.
Siempre ha llamado nuestra atención la vida de los maestros en el medio rural, cuando estaban en su apogeo los pueblos de la montaña. Procedentes, en su mayoría, de los núcleos urbanos, con una formación humanística, desarrollaban sus tareas educativas dentro y fuera de la escuela, siendo verdaderos animadores culturales en los lugares de antaño.
Como eran jóvenes, conectaban con la juventud, dándoles clases de adultos y participaban en sus actos festivos. Pernoctaban en el pueblo, en la casa-escuela o en una familia, integrándose en la dinámica cotidiana del lugar. Cuando se inició la despoblación, se fueron cerrando las viejas escuelas y los maestros continuaron su tarea en otros destinos.
Las historias de los Maestros rurales están llenas de anécdotas, de experiencias, de impresiones y de análisis de los lugares donde estuvieron, tan reales como la vida misma. Recordemos que eran los tiempos de los caminos de cabras, de las caballerías, del botijo, de la palangana y de la tea.
En esta ocasión queremos mencionar a dos maestros que ejercieron, en plena posguerra, en Sobrepuerto: D. Marcos Felip Molíns (en Escartín) y Dña. Teresa Villarejo Bravo (en Otal), como recuerdo de todos aquellos que dejaron su impronta cultural por esos pueblos, adaptándose con profesionalidad a las circunstancias políticas y sociales de dicha época.

D. MARCOS FELIP MOLINS nació en Zaragoza el 16 de febrero de 1916, realizando sus estudios primarios y secundarios en las populares Escuelas Pías de la calle Conde Aranda.
Deseaba hacer una carrera universitaria (Derecho), pero la desaparición de su padre, víctima de la intransigencia política de los inicios de la guerra civil, le inclinó por los estudios de Magisterio, de menor duración y con más posibilidades de colocación, al quedar la familia desprovista de todos sus bienes.
Su primer destino fue Sarsa de Surta, en las estribaciones orientales de la Sierra de Guara, por cuyo término municipal pasaba la "ruta del vino y de los arrieros", que comunicaba Sobrepuerto con el Somontano de Barbastro.
Llegó a Escartín el 19 de septiembre de 1940, a los 24 años, ligero de equipaje, pero con muchas ilusiones y proyectos, siendo acogido en casa Ferrer, al tener un hijo en edad escolar.
En aquellos tiempos un maestro no cobraba lo suficiente para comer y vestirse, cuestión que era bien conocida por la gente, pues recibía los exiguos haberes por giro postal, teniendo fundamento real el dicho de "pasar más hambre que un maestro de escuela".
Gracias a la buena voluntad de las familias que les alojaban, como en este caso, que no les cobraban prácticamente nada, a cambio de clases particulares a hijos y nietos, y a los obsequios de los vecinos (el famoso "presente"), podían ir subsistiendo.
D. Marcos tenía un carácter muy abierto, interesándose por todos los aspectos de la vida tradicional. Le gustaba el paisaje amplio que se dominaba desde el pueblo y admiraba el coraje de aquellas gentes para sobrellevar una vida tan dura.
Se relacionó muy bien con los jóvenes, a los que daba clases en los períodos de menos trabajo en el campo. Su presencia era reclamada en "lifaras" y "beiladas", a las que acudía siempre con su inseparable guitarra.
Oyó hablar de la "gloriosa" (surgencia temporal) del barranco Bergazo y, en más de una ocasión, lo recorrió intentando encontrar su origen, regresando con los pantalones rasgados y unos buenos rasguños
Pero lo que más le apasionaba era observar las "barrancadas", tras las tormentas o el deshielo, viendo cómo el agua se precipitaba por los grandes desniveles que tienen que salvar los barrancos de la zona. Especialmente le obsesionaba la garganta del puente "As Crabas", en el barranco de Otal, situada debajo de Escartín. En cierta ocasión estuvo a punto de costarle un serio disgusto.
En pleno deshielo primaveral, los barrancos iban muy crecidos. Recordamos que, a media tarde, llegó mi tío Angel a casa y dijo:
- Me he visto apurado para pasar el barranco de los Huertos, de tanta agua que bajaba...
D. Marcos que le oyó, ni corto ni perezoso, se marchó a ver la cascada del puente "As Crabas", sin decir nada a nadie.
Se hizo la hora de cenar y no aparecía por ninguna parte, estando la familia muy impaciente, al desconocer su paradero. Bien entrada la noche apareció cabizbajo y mojado "como una sopa", ante el asombro de todos. Mi abuela Serafina le espetó:
-¡Mama mía, qué habra fecho pa ponese asina? Ya habrá fecho bella algarada'. 1
- Tranquila, Sra. Serafina, que para lo que hubiera podido pasar, no me ha pasado nada...
- Ichar unas ramas, mozés, pa que se faga una chera y arrímese ent'o fuego... 2
Le proporcionaron ropa seca para cambiarse, permaneciendo, apesadumbrado, al lado del fuego, sin articular palabra para explicar lo sucedido. Tampoco pudo tragar una sopa caliente.
Al día siguiente explicó:
Como bajaban los barrancos tan fuertes, me hizo ilusión ver la cascada del puente "As Crabas", que estaba fantástica con tanta agua. Después quise probar a cruzar la glera, aguas arriba, pero la corriente me arrastró y menos mal que pude sujetarme a una saucera ("xalzera"), ya cerca del salto...
- Ya lo sabeba yo... A quien se l'ocurre isene ent'o barranco cara ta noche! ¡Bel día nos dará bel quesentir! 3, le contestó mi abuela.
Por esta garganta pasó muchas veces de camino hacia Basarán, pues era muy amigo de D. Luis Fernández Fuster, el maestro, también natural de Zaragoza. Los días festivos se juntaban con los de otros pueblos. Así conoció a Dña. Teresa Villarejo, maestra de Otal, con la que más tarde contraería matrimonio.
Todos los años recibían la visita del Inspector de Educación Primaria, que recorría los pueblos a caballo, acompañado por el alcalde y por los maestros. A veces también les convocaba a alguna reunión profesional, generalmente a Broto. Por entonces era Inspector de la zona D. Alejandro Manzanares, natural de S. Millán de la Cogolla (Rioja), que aparece en una de las fotos, en compañía del Sr. Alejandro de casa Francho de Otal.
D. Marcos, en un afán de superación profesional, inició los estudios de Derecho, bajando a examinarse a Zaragoza. Tenía la costumbre de estudiar por la noche, en la cama y a la luz de una vela. Por el día atendía la escuela, charlaba con la gente y le gustaba tocar la guitarra, sentado en la cadiera, a la luz de la lumbre.
En sus andanzas por Sobrepuerto se enamoró, como hemos dicho antes, de la maestra de Otal, Dña. Teresa, casándose en 1943, en la iglesia de S. Ignacio de San Sebastián.
El 30 de septiembre de 1946, D. Marcos pidió la excedencia, cesando como maestro de Escartín, decidiendo finalizar Derecho, mientras ganaba algún dinero como suplente del secretario de Poleñino (Huesca), cerca de su mujer, que estaba entonces en Marcén.
Una vez terminada la carrera, se estableció como abogado en Nájera (Rioja) y más tarde en Logroño, donde desarrolló su tarea profesional. Fundó una revista del Colegio de Abogados, en la que publicó numerosos artículos. También hizo el doctorado en Derecho. No olvidó nunca sus aficiones musicales, organizando una rondalla en Nájera.
En los años de la transición política fue Presidente de la Plataforma Democrática de la Rioja, llevado de su talante liberal y defensor de los derechos humanos, rehusando los cargos políticos.
Los seis años de estancia en las tierras de Sobrepuerto, le dejaron un gran impacto, sobre todo las dificultades de la vida, el recio carácter de sus gentes y la belleza de sus paisajes, como manifestaba en las innumerables ocasiones que visitó el Pirineo aragonés, veraneando en Biescas durante muchos años.
Falleció el 26 de diciembre de 1994, a la edad de 78 años.

Dña. TERESA VILLAREJO BRAVO nació en Castildelgado (Burgos) el 7 de octubre de 1914, aunque de raíces riojanas.
Llegó a Otal el 3 de marzo de 1941, permaneciendo allí hasta el 31 de diciembre de 1942. En este espacio de tiempo pudo apreciar el bello entorno de este pueblo, entre el monte de Erata y el de Pelopín, así como el esfuerzo de sus gentes para sobrevivir en un espacio difícil.
La escuela estaba en un edificio adosado a la iglesia románica, con vivienda en la planta superior. Sin embargo se hospedó en casa Francho, cuyos amos eran Alejandro y Pilar, a los que todavía recuerda, pues tenían varios hijos en edad escolar.
Aparte de sus tareas educativas cotidianas con las niñas y niños de Otal, se hizo famosa en Sobrepuerto por Otro hecho bien distinto: su extravío en el camino de Escartin a Otal.
El 25 de abril de 1942 fueron citados a Broto los maestros y maestras de Sobrepuerto, para celebrar una reunión profesional con el Inspector D. Alejandro Manzanares (riojano). Después de comer iniciaron el regreso por Ayerbe de Broto, de donde era maestra Dna. Antonia Rubio, también riojana. Al llegar a Escartín, ya muy entrada la tarde, Dna. Teresa manifestó que quería irse a Otal, por lo que D. Marcos (con el que por entonces debieron iniciar el noviazgo) y D. Luis de Basarán se ofrecieron a acompañarla, pero ella rehusó su compañía, diciendo que quería volver sola.
Al enterarse mi abuela Serafina de que quería marcharse a hora tan tardía, le dijo:
- No s'en vaya a estas horas, que ye mu tarde y se le fará de noches por o camino, Más le vale quedase aquí con nusotros y ya marchará mañana de mañanas... 4
- Muy agradecida, pero quiero llegar esta noche a Otal, no me quedo...
- Pos aura no yay naide p'acompañala y por bel esbarro se perderá. O mejor será que se mire ent'as pisadas d'os machos que an beniu d'Otal, pos o suelo está mojau... 5
- Pues arreglada estoy si tengo que ir mirando al suelo, le respondió.
Así que inició el regreso hacia Otal, con el cielo encapotado y amenazando con nuevas lluvias. Fue avanzando sin titubear, hasta llegar a un desvio que hay hacia el pinar, entre los dos términos municipales. Allí tuvo serias dudas sobre el camino a tomar, puesto que la luz era ya escasa y no se notaban las pisadas de las caballerías...
Y tomó el sendero equivocado, que la condujo al centro del pinar de la partida denominada O Bezueló. La situación se la pueden imaginar: una mujer perdida en medio del bosque, en plena noche y con abundante lluvia... Ella misma recuerda el percance, que le dejó una huella imborrable y nos la describe con sus palabras:
- "Tanto Marcos como Luis insistieron en acompañarme, pero yo les dije que no los necesitaba. ¡Qué ignorante! Al poco tiempo ya no sabia donde estaba. Estuve toda la noche dando vueltas, pero siempre estaba en el mismo Sitio. Al amanecer tuve la sensación de oír el murmullo de las aguas de algún río. De cualquier manera conseguí deslizarme hasta el cauce y, siguiéndolo, llegué hasta Bergua. Llamé en la primera puerta que encontré y por un ventanuco se asomó el dueño asustado...
- Por favor, ábrame que soy la maestra de Otal, que me he perdido... El chico me dijo que vivía solo y que no podía atenderme, pero que me llevaría a casa del alcalde, donde me atendieron con suma amabilidad, pues, tanto físicamente como psíquicamente, iba destrozada".
Cuando llegó el cartero se enteró que la maestra no había llegado a Otal.
- Pues si me han dicho en Escartin que se había puesto en camino ayer por la tarde... Igual se ha perdido.
Enseguida marcharon varios vecinos de ambos lugares en su búsqueda. Mi padre me contaba que salieron con mantas, comida, vendas, alguna botella de coñac y varios perros; unos por el camino y otros por el pinar, para intentar dar con su paradero. Todos se temían lo peor, pues estuvo toda la noche lloviendo y los barrancos bajaban muy crecidos...
Al final llegó la noticia de que había aparecido en Bergua, con heridas por todas partes y la ropa destrozada. Nadie podía imaginarse cómo se las pudo arreglar para trasladarse hasta allí, con la vegetación tan espesa, los barrancos y el terreno abrupto que hay. Los que conocen la zona, pueden hacerse una idea. Porque entonces no había bombillas para guiarse hacia la lejanía...
Este suceso tuvo gran resonancia en todo Sobrepuerto y Dña. Teresa, a sus 84 años, muy bien llevados por cierto, nos decía hace unos meses:
- "Lo bonito de estas historias es que conocí a Marcos, que ha sido el hombre de mi vida. Es el mejor recuerdo"...
Otros destinos suyos fueron: Marcén (Huesca), Alesanco (Rioja) y Logroño, donde continúa residiendo, al lado de su familia.
Y así dejamos constancia de las aventuras de dos maestros por los lugares de Sobrepuerto, como homenaje a todos aquellos que intentaron transmitir la cultura por estos recónditos rincones del Pirineo oscense.

  1. ¡Madre mía, qué habrá hecho para ponerse asi! ¡Ya habrá hecho alguna barbaridad!
  2. Echar unas ramas, niños, para que se haga una llama y arrímese al fuego.
  3. ¡Ya lo sabía yo...! ¡A quién se le ocurre irse al barranco tan tarde! ¡Algún día nos dará algún disgusto!
  4. No se vaya a estas horas, que es muy tarde y se le hará de noche por el camino. Más le vale quedarse aquí con nosotros y ya marchará mañana por la mañana..
  5. Pues ahora no hay nadie para acompañarla y por algún desvío se perderá. Lo mejor será que siga las pisadas de las caballerías que han venido de Otal, ya que el suelo está mojado...