El reloj del campanario de Larrés

Imagen de Garcés Romeo, José

En toda la comarca, es el de Larrés el único reloj antiguo que sigue funcionando. En Biescas y Javierrelatre también funcionan sendos relojes pero ya con tecnología moderna.
El de Larrés es un reloj hecho en la segunda mitad del siglo XIX, siendo de las mismas características que los viejos relojes de las torres de Senegüé, Sabiñánigo (pueblo), Yebra de Basa y Javierrelatre. Los cinco están hechos por un mismo artífice: el relojero de Biescas Francisco Lafuente. Sabemos que de este mismo relojero son los relojes de Piedrafita, El Pueyo, Tramacastilla y Sallent, en el Valle de Tena. No cabe duda que el taller de Francisco Lafuente debió surtir de relojes a buena parte del Viejo Aragón.
El de Larrés sigue funcionando en la actualidad gracias a los desvelos y cuidados de Laureano Casasús, quien siempre recuerda que este reloj ha funcionado ininterrum-pidamente, al menos desde que él tiene uso de razón. Laureano lo atiende desde 1970, y me confiesa que todos los días del año sube a lo más alto de la torre para darle cuerda, cosa que suele hacer por costumbre hacia el mediodía. No cabe duda que realiza un buen ejercicio físico subiendo y bajando escaleras. Pero no todo consiste en dar cuerda al reloj; hay que ocuparse de su buen funcionamiento. Así, una cuestión fundamental es que todo el engranaje esté bien engrasado para lo que ha dispuesto unos pequeños recipientes con aceite de automóvil mezclado con gasolina que posibilitan que poco a poco las piezas del reloj vayan tomando liquido de tal mezcla. Por otra parte, hay que vigilar la puntualidad del reloj en el momento de dar las horas. En este aspecto, Laureano lo tiene bien controlado pues sabe que en la época del invierno, cuando hiela, tiende a adelantarse y en el verano con el calor fuerte, a retrasarse, debido a la contracción o dilatación del hierro; para corregir esos desfases de tiempo tiene que recurrir a subir o bajar el, péndulo según convenga. El sistema de toque de campana también debe estar en su posición correcta. Los toques de las horas son todos con repetición, toques que se oyen con nitidez en toda la redolada de Larrés.
Ciertamente, la gente del pueblo aprecia la labor de Laureano Casasús, que hace ese trabajo porque le gusta, pero que también constituye un buen servicio a las gentes de Larrés. Una pequeña propina anual es lo que le dan los vecinos por esa labor.