El movimiento obrero en Sabiñánigo 1931-1936

Los detenidos por tristes sucesos del 31 de mayo fueron puestos en libertad el 2 de diciembre de 1932. El sindicalismo en Sabinánigo había sido descabezado por la acción del Gobernador Civil y las maquinaciones de los directivos de EIASA y se había puesto a sí mismo en evidencia por el oscuro asunto de la estafa cometida por algunos de sus principales dirigentes. Desde junio hasta diciembre de 1932 el movimiento obrero en Sabiñánigo quedó paralizado, sus actividades suspendidas y su local clausurado.
La vuelta a Sabiñánigo de Benito Torres Escartín a principios del mes de diciembre de 1932, verdadero pionero y alma máter del sindicalismo en nuestra localidad, iba a suponer el renacimiento y la recomposición de la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo". Torres Escartín presidió la asamblea celebrada el 17 de diciembre expresando que, pese a todo lo ocurrido, su entusiasmo no había decaído y que éste continuaba con mayores bríos; cargó la responsabilidad de todos los luctuosos hechos contra las distintas autoridades y contra la dirección de EIASA y manifestó que debía de ausentarse de Sabiñánigo durante algún tiempo. A la asamblea asistieron unos cien socios, la tercera parte de hacía seis meses.
La asamblea eligió nueva junta directiva y nombra una comisión revisora de cuentas encargada de fiscalizar internamente el asunto de la apropiación de los fondos para el sostenimiento de la huelga. La renovación de cargos fue completa. De la presidencia fue encargado Manuel Sanz Villanueva; como vicepresidente, Eduardo Ferrer Giménez; secretario, Saturnino Ferrera Piracés; vicesecretario, Ismael Ara Malo, y vocales, Jacinto Nerín Acín y Manuel Berdún Bambó. La comisión revisora de cuentas quedó integrada por Vicente Puértolas Artero, Francisco Latas Pueyo y Antonio Escartín Sampietro.
En la siguiente asamblea celebrada el 30 de diciembre, lejos de arrugarse tras la dura derrota de la huelga, la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" acordó instar a los poderes públicos una solución definitiva al conflicto con EIASA, considerándolo todavía pendiente y protestar por la pasividad mostrada por las autoridades locales durante la huelga. La asamblea, a propuesta del comité, decidió expulsar de la sociedad a Gregorio Dieste.
La herida de la huelga continuaba abierta y la actividad del nuevo comité volvió a centrarse casi exclusivamente en su sutura definitivamente. Las gestiones ante el Ministerio de Trabajo debieron dar sus frutos, pues la Dirección General de Trabajo retomó el asunto pidiendo nuevos informes a las delegaciones regional y provincial. Tras largas negociaciones, la representación obrera de EIASA logró, el 26 de julio, un acuerdo con la empresa a instancia del Delegado Provincial de Trabajo José Morán, mediante el cual EIASA accedía a readmitir a quince de los despedidos a cambio de poder suspender las relaciones laborales y la prestación de trabajo durante un periodo máximo de veinte días al año. Tras nuevas conversaciones se amplió el número de nuevos contratos a treinta obreros más. Con ello se paliaba ligeramente el problema del importante desempleo que Sabiñánigo venía sufriendo desde abril de 1932.
Por parte de los trabajadores de EIASA las negociaciones, en sus distintos momentos, habían corrido a cargo de Benito Torres Escartín, Jacinto Nerín, Julián Fabos y de Eduardo Ferrer, trabajador de Aluminio Español, por parte de la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo".
En noviembre de 1933, a los pocos días de la celebración de las elecciones generales y de anunciarse el triunfo a nivel nacional de las derechas, la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" iba a sufrir una profunda reorganización, no sólo en sus cargos directivos, sino también en sus planteamientos sindicales y políticos. En la asamblea celebrada el 25 de noviembre, seis días después de las elecciones, los cuarenta asistentes a la misma toman la importante decisión de desvincularse de la Unión General de Trabajadores y adherirse a la Confederación Nacional del Trabajo. Los socialistas pasaban a estar en minoría dentro de la sociedad, aunque conservaban la vicepresidencia en la persona de Antonio Muñoz Loriente, y Benito Torres Escartín, decantado hacia posicionamientos más radicales, se hacía con la presidencia del sindicato. Como secretario fue elegido Ramiro Lacruz Lanaspa; vicesecretario, Saturnino Ferrera Piracés; tesorero, José Dufo Giménez; y vocales, Aurelio Castán Villanúa y Pedro Ugal Echevarría. La nueva comisión revisora de cuentas del anterior comité queda integrada por Francisco Azón Sanromán, Lorenzo Allué Rubiela y José María Lasaosa Lafuente.
El cambio de posicionamiento de la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" no influiría para nada en el desarrollo del movimiento insurreccional anarquista de primeros de diciembre de 1933. Bien sea por estar centrada prácticamente la sociedad en el conflicto con EIASA, bien por la propia debilidad del movimiento obrero en Sabiñánigo que salía de su propia reconstrucción, los violentos sucesos que se reprodujeron en otros municipios de la provincia no tuvieron reflejo alguno en Sabiñánigo ni en ninguna otra población de Serrablo.
El predominio anarquista en el movimiento obrero sabiñaniguense no iba a ser muy duradero. En su asamblea del 3 de febrero de 1934 nuevamente se van a retomar los posicionamientos -socialistas que habían sido hasta entonces los mayoritarios. Además, se toma el importante acuerdo de dirigir la sociedad exclusivamente hacia los trabajadores de la industria, iniciando los trámites necesarios para la modificación del objeto social, constituyéndose en sindicato profesional de industrias y dejando de lado su intención de agrupar a todos los trabajadores de la localidad, dada la escasa incidencia de la afiliación en las pequeñas industrias y el comercio y la impronta que marcaban las industrias de Sabiñánigo en la realidad social de la localidad.
Una nueva junta directiva más de acuerdo con la mayoría socialista dentro de la sociedad se hace cargo de las riendas de ésta el 13 de abril de 1934. A la nueva junta accede el núcleo más activo del sindicalismo de Aluminio Español que toma el relevo a los desgastados trabajadores de ETASA. Es notorio señalar como el presidente y el vicepresidente entrantes proceden del mismo pueblo, Agüero, donde ya antes del advenimiento 9 de la República había un componente republicano y socialista, influenciado por el médico de Ayerbe Nicolás Ferrer, muy comprometido en la problemática del reparto de los bienes comunales. Como presidente es elegido Antonio Muñoz Loriente; vicepresidente, Patrocinio Visús Cuartero; secretario, Ramiro Lacruz Lanaspa; vicesecretario, Manuel Ferrera Piracés; tesorero, Juan José Ascaso Dieste; y vocales Fidel Villanueva Bambó y Manuel Esmiol Roca.
En la siguiente asamblea celebrada el 26 de abril Jesús Ascaso Visús sustituyó a Manuel Perrera como vicesecretario. Pero, lo más importante de esta reunión fue, sin duda, seguir con la intención de agrupar a todos los trabajadores de Sabiñánigo desechando la anterior de limitar la acción sindical únicamente a los trabajadores de la industria.
El trabajo de reconstrucción de la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo será lento y dificultoso durante el bienio derechista de la República. Escasas noticias se tienen de la actividad de la sociedad a partir de mitades de 1934 y el movimiento obrero permanecerá en el ostracismo hasta el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936.
A ello contribuirá sobremanera la crisis institucional del Ayuntamiento de Sabiñánigo con la ruptura definitiva del consenso dentro del grupo republicano mayoritario municipal y la efectiva dimisión del ala más progresista del ayuntamiento encabezada por su alcalde Pablo Ger y los concejales Tomas González y Antonio López en el pleno del 26 de octubre de 1934, pocos días después de la liquidación de la sublevación revolucionaria de Asturias. El Ayuntamiento quedaba provisionalmente bajo las riendas de Hilario Ipiéns, primer teniente de alcalde y uno de los principales componentes de la lista victoriosa del mes de abril de 1931, ahora apoyado por los miembros de la candidatura que había sido derrotada. Debemos recordar que Hilario Ipiéns sería alcalde nuevamente a partir de la sublevación militar del 18 de julio. En este primer ayuntamiento nombrado por la autoridad militar figurarían los concejales de la minoría del primer ayuntamiento republicano Santos Oliván, Francisco Lordán y Aurelio Sánchez, además del jefe de fabricación de EIASA Javier Gay y de los componentes de la junta de la desaparecida "Federación de Clases Medias de Sabiñánigo" y del Centro Instructivo Hermenegildo Escuer y Domingo Buesa.
La actividad política del Ayuntamiento de Sabiñánigo a lo largo de 1935 fue verdaderamente escasa según se desprende del Libro de Plenos del municipio y los asuntos elevados al pleno son puramente administrativos y de trámite. El debate social en Sabiñánigo sigue siendo protagonizado, aunque con una intensidad muy baja, por la "Sociedad de Oficios Varios". Al pleno del 28 de diciembre de 1934 se presenta por la sociedad una nueva solicitud para la intervención municipal en el problema del paro obrero. Se constata en dicho pleno la existencia de treinta y dos parados en la localidad y se toma el acuerdo de solicitar del Ministerio de Trabajo un subsidio de 34.000 pesetas procedentes de la Junta Repartidora del Paro Obrero para realizar obras de alcantarillado y saneamiento, subvención que nunca se hará efectiva. El Ayuntamiento no acometerá obra alguna con el fin de dar ocupación a los parados hasta el mes de abril de 1936, ya con el nuevo ayuntamiento frentepopulista, cuando se decida la realización mediante administración directa y por trámite de urgencia de las obras destinadas a la pavimentación y aceras del barrio de la Estación, lo que levantará protestas entre los propietarios vecinos y los comerciantes por el pago de las contribuciones especiales.
Cuando llegan las elecciones de febrero de 1936 la reconstrucción de la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" era ya un hecho y ello se plasmó en la inclinación mayoritaria del pueblo de Sabiñánigo hacia la lista del Frente Popular. Hasta tal punto que, tras confirmarse la victoria de la izquierda a nivel nacional y, antes de reunirse las Cortes, el Gobernador Civil, de acuerdo con la mayoría electoralmente contrastada, cesó al ayuntamiento ejerciente y a su alcalde interino y nombra nuevo ayuntamiento el 4 de marzo de 1936, formado íntegramente por personas pertenecientes a la sociedad obrera. Fueron nombrados concejales Antonio Aso Pueyo, Antonio Muñoz Loriente, Vicente Puértolas Artero, Celestino Pueyo Artero, Juan José Ascaso Dieste, Eduardo Ferrer Giménez, Tomás Molina Bailo, Martín López Gil y Rafael Lanuza González. Recordemos que Antonio Muñoz, que sería elegido alcalde por sus compañeros en el pleno extraordinario del 6 de marzo, era el presidente de la "Sociedad de Oficios Varios", Juan José Ascaso era el tesorero, Eduardo Ferrer había sido vicepresidente desde el 17 de diciembre de 1932 hasta el 25 de noviembre de 1933, Antonio Aso, elegido primer teniente de alcalde, había sido despedido de EIASA en la huelga de 1932, Vicente Puértolas había formado parte de la comisión revisora de cuentas encargada de dilucidar internamente el asunto de la estafa... El movimiento obrero en Sabiñánigo se había hecho con las riendas del poder municipal. Los lazos con el invertebrado PSOE provincial se incrementarían al nombrar como abogado asesor municipal en el pleno de 13 de marzo al secretario general de la Agrupación Socialista de Huesca Angel Gavín, que también ara el abogado de la CNT oscense y que sería fusilado en Huesca en agosto de 1936.
El 30 de abril la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" dispone nuevamente de doscientos sesenta afiliados contando entre ellos veinte en paro forzoso, según la carta que la sociedad dirige al Ayuntamiento para urgirle en el inicio de las obras de pavimentación y aceras.
Pero, sería su canto de cisne. El golpe militar del 18 de julio frustraría todas las buenas intenciones de la sociedad obrera y del nuevo ayuntamiento plasmadas en una incesante actividad, según se desprende del Libro de Plenos del Ayuntamiento de Sabiñánigo. La sublevación militar acabaría de raíz con toda esperanza democrática y, de paso, con la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo", una experiencia sindical verdaderamente interesante que, pese a altibajos, supo mantener el pulso político, social y sindical en uno de los principales paisajes industriales de Aragón y motor industrial y económico de la provincia de Huesca.
Atrás quedaban muchos días de lucha social, pero de lucha eminentemente pacífica y reivindicativa. La guerra pasaría una cara factura a muchos de los obreros de Sabiñánigo, a los que habían ostentado responsabilidades y también a los que no. Algunos huirían y sufrirían posteriormente exilio; baste como ejemplo el presidente y alcalde de Sabiñánigo y el vicepresidente de la última junta directiva. Otros no serían tan afortunados y pagarían con su vida su anterior actividad sindical o, simplemente, su militancia. Entre ellos, según las investigaciones realizadas en el Registro Civil de Jaca y sin que este trabajo pueda darse por cerrado todavía: Manuel Losada Zazurca, uno de los firmantes del panfleto de apoyo a la candidatura municipal republicana de abril de 1931; Antonio Lacoma Gabarre, despedido de EIASA en 1932 y readmitido en 1933; Jacinto Nerín Acín, miembro de la comisión negociadora con la dirección de EIASA en la readmisión de los despedidos de 1932 y su hermano Antonio; Antonio Escartín Sampietro, Pedro Ugal Echevarría, concejal de Sardas y Francisco Azón Sanromán, miembros de la junta directiva en diferentes épocas; y Juan Izuel Diego y Pascual Pueyo Anaya, procesados en 1932 por los sucesos de la huelga de Sabiñánigo de la noche del 31 de mayo de 1932.