Serrablo en la sociedad de la información

Imagen de Marcuello Servós, Chaime

La sociedad tradicional serrablesa sabemos todos que comenzó a dejar de existir hace ya un par de décadas. El acta de "defunción total" está por redactar. Aún destella algún rincón. Pero poco, muy poco. Porque sólo quedan unos escasos rescoldos. Los restos que todavía subsisten radican, además de en las piedras y objetos, en las personas que compartieron los elementos culturales de esta sociedad montañesa. Unos elementos que fueron prácticamente los mismos desde la Edad Media. Pero las cosas han cambiado. Nuestros mayores son portadores de una cultura y de una sociedad que ha sido engullida por las transformaciones provocadas por la sociedad industrial.

La industrialización y la inclusión de la sociedad serrablesa en los procesos de modernización social ha traído un mundo radicalmente distinto. La vida cotidiana ha dejado atrás un modelo social centrado en la tierra y la naturaleza para pasar al mundo de las máquinas. Con ellas, prácticamente todo ha cambiado. Lo cual nos podría llevar bien a estados de melancolía y añoranza o bien a su contrario. Pero nadie de quienes sufrió las penalidades y alegrías de otras épocas querrá volver en el tiempo. Salvo para rejuvenecer. Porque quienes ahora son mayores saben que la vida en la sociedad tradicional se caracterizaba por la escasez, por la rigidez, por la falta de apertura... Mientras que hoy la autarquía se ha sustituido por el consumo generalizado, la costumbre por la moda cambiante, la cerrazón por las comunicaciones y el trasiego de personas. No entramos ahora a valorar. De lo que fue la sociedad tradicional subsisten algunos ritos colectivos, improntas en el carácter y restos "arqueológicos" de la vida cotidiana tanto individual como colectivamente. Pero ahora hemos cambiado el arce, el principio motor de nuestra sociedad es policéntrico.

Nos hemos homologado a las sociedades industrializadas. Esto supone que estamos más allá de la industria clásica. Sabiñánigo y la comarca de Serrablo lo han experimentado en las últimas décadas. Del desarrollismo fordista de los años 60 se ha pasado a una etapa postindustrial, con reducción de las plantillas, debida a los cambios en la producción provocados por la introducción de tecnologías sustitutorias de mano de obra y también a la globalización del conjunto de la economía. El capitalismo voraz de los comienzos de la industrialización, que engulló al mundo rural, se ha sustituido por otro anónimo y distante de tipo postcapitalista. La modernización social se vivió tan aceleradamente que apenas hubo tiempo para degustar el calado de la Modernidad y sus contenidos. Por eso, otro de los centros de la sociedad serrablesa actual está en las claves de una post-modernidad difícil de explicar, pero visible en los usos cotidianos de la gente más joven. Pero si algo detectamos con más fuerza es la creación de nuevos espacios simbólicos a partir de las nuevas formas de comunicación. Nuestra sociedad comparte las características fundamentales de lo que se llama sociedad de la información. Estas islas del Pirineo superaron el océano de montañas hace ya tiempo. Ahora estamos atravesados por todas partes, especialmente por las ondas. Si como conductores cruzamos de un valle a otro con una rapidez imposible hace treinta años. Los impulsos electromagnéticos nos cruzan sin que percibamos los miles de datos que transportan. Sólo algunas horribles torres metálicas han aparecido en el paísaje, acompañando a las carreteras principales.

Pues de este policentrismo social ahora sólo queremos destacar el último punto. Querámoslo o no estamos metidos de lleno en la sociedad de la información. Esto significa que los ordenadores, la televisión digital, los teléfonos móviles, los mecanismos de transmisión de la información se han incorporado a la vida diaria reordenando nuestras costumbres. Somos datos y consumidores de datos organizados en soporte digital. El papel y la era Guttenberg se van a ir sustituyendo paulatinamente por el formato electrónico y la era byte. Así las distancias se han achicado, pero todavía se achicarán más. Si ahora nuestro oído nos atestigua que los nuestros están al alcance de una llamada de teléfono. Los ojos nos dirán lo mismo con las teleconferencias que ya comienzan a proliferar. Nuestra vida cotidiana se transforma. Unas nuevas tecnologías dan los pasos por nosotros, que sólo hacemos que seguir al ritmo de las innovaciones.

En otro momento, seguiremos explorando los cambios ya experimentados y las posibilidades que se presentan en el horizonte. En esta ocasión queremos centrar nuestra atención en la explosión de lo que se conoce como Internet. Una de las consecuencias de las transformaciones anteriores y un territorio nuevo. Un espacio virtual, electromagnético y accesible desde cualquier lugar con acceso a las redes de telefonía.

Internet

La sociedad de la información ha tomado cuerpo con este nombre, surgido del mundo científico y tecnológico. Internet es producto de la investigación y de los avances en las comunicaciones. Dicho con palabras llanas, Internet es una red de comunicación establecida a partir de la conexión de ordenadores a las redes de telefonía. Una definición más técnica nos dirá que es una red de alcance planetario de computadoras relacionados entre sí mediante un mismo sistema de protocolos, en concreto los famosos TCP/IP , (Transmission Control Protocol/Internet Protocol), inventados por Vincent Cerf.

Dentro de la telaraña cada ordenador tiene su propia identificación, esto es, su dirección IP la cual está formada por un número de 32 bits. Esta dirección desde el año 1984 puede utilizar un nombre alfanumérico constituido por cadenas separadas por puntos, organizadas en un espacio jerárquico dividido en "dominios". Estos dominios son, por así decirlo, la referencia dentro de este espacio virtual, una dirección a la que llamar, un punto en el inmenso y creciente mar de computadores. Dentro de este magma en ebullición creciente, la localización a través de estos nombres es posible gracias a una base de datos distribuida a nivel mundial en diferentes computadores, lo que se conoce como Domain Name System (DNS).

Este sistema está jerarquizado por países. La terminación de cada DNS o dominio de primer nivel está administrado por un organismo que evita duplicidades y arbitrariedades para posibilitar el funcionamiento del sistema internacional de DNS. El registro de un nombre en un dominio de primer nivel determinado el DNS requiere el pago de una cierta cuota al organismo que administra dicho dominio y se viene haciendo desde 1995. Lo cual también está en relación directa a la irrupción de software, esto es de aplicaciones capaces de permitir a los usuarios navegar sin dificultad por dentro de la red. La simplificación del acceso a la red comienza en 1991 cuando se ponen en circulación dos interfaces importantes. Uno, el Gopher creado por Universidad de Minnesota y, otro, el World Wide Web construido desde el Laboratorio Europeo de Física de Partículas, (CERN). Este último se basa en el lenguaje HTML (HyperText Markup Language), transmitido mediante el protocolo denominado HTTP (Hypertext Transport Protocol), los dos sobre TCP/IP. Es precisamente la telaraña mundial —www— la que ha "explotado" y posibilitado el desarrollo espectacular de Internet. Los dos navegadores más relevantes y en constante proceso de innovación son Netscape y Explorer. Esta explosión ha hecho que a nadie nos resulte desconocidas las tres uvedobles seguidas. Las tres "guauguauguaus", en definitiva, para el usuario se muestran como una maraña de pantallas o páginas que pueden contener texto, gráficos, sonido y vídeo, y que pueden referenciarse mutuamente con independencia del computador y sistema operativo bajo el que se encuentren, siempre que este computador se encuentre conectado a Internet. Cada "página" de esta telaraña se puede visitar mediante una cadena alfanumérica, que ha de contener el nombre registrado en el DNS del computador en el que se encuentra, y que se denomina URL (Uniform Resource Locator). A partir de ahí los procesos se van simplificando de forma que cualquiera que sepa manejar un ratón y encender una computadora conectada a la red podrá visitar el mundo mundial y acceder a la información, imágenes y sonidos que se ponen en el ciberespacio.

Amigos de Serrablo e Internet

Amigos de Serrablo ha entrado en Internet en dos sentidos. Por un lado, colocando unas páginas Web —información accesible a disposición de cualquier internauta— gracias al trabajo de Felipe Martín que se ha encargado de crearlas y de diseñarlas a partir de los contenidos rescatados de la publicaciones de la asociación. Por otro lado, mediante el registro de un dominio que nos identifica a nivel internacional. Para ello hemos recurrido a la opción más rápida y cómoda a través de Network Solutions1, el primer organismo encargado del registro de dominios ".org". Este dominio de primer nivel se asigna a aquellas organizaciones de la sociedad civil que no tienen pretensiones empresariales y son sin ánimo de lucro. El registro del dominio www.serrablo.org nos permite tener una referencia dentro de la telaraña que se debe llenar colocando las páginas en un proveedor de acceso. Para ambas cuestiones, hemos contado con la colaboración de Red3i, que con una reducción considerable en los precios nos ha permitido resolver el registro y el soporte físico de las páginas. Esta compañía aragonesa proveedora de servicios en internet nos ha simplificado una buena parte de las gestiones, haciendo además una oferta muy interesante para todas los miembros de la asociación que estén interesados en tener una cuenta de correo electrónico y acceso a internet, bajo el dominio "@serrablo.org", como se refleja en el recuadro adjunto.

El reto en este momento es construir y mantener las páginas de la asociación de forma que sean un espacio vivo y atractivo en la red. Amigos de Serrablo se ha sumergido de lleno en esta tecnología del siglo XXI. Nuestra aportación ha comenzado, el reto es seguir allí con creatividad e imaginación. El espacio virtual de la red permite divulgar nuestra información y actividades al conjunto de la red. En este momento, cualquier persona del planeta puede introducirse en la historia de la Asociación, en la ruta de las iglesias o en el castillo de Larrés, por señalar unos ejemplos. En la medida que desde la asociación usemos estas herramientas estaremos incorporando de forma activa lo que somos y queremos ser a la sociedad de la información que se nos ha echado encima.

  1. En un máximo de 24 horas se resuelve la gestión, frente a alrededor de un mes que se puede demorar el registro de un dominio ".es" en España. Además, se evita el problema del registro de un topónimo que en el caso español lleva innumerables complicaciones.