Pozos neveros en Serrablo

Estamos ante un tema totalmente inédito en la comarca. La existencia de pozos neveros había pasado totalmente desapercibida para los investigadores en esta zona del Pirineo, al contrario de otras comarcas, donde se han hecho exaustivos estudios sobre ésta peculiar manifestación económica de nuestros antepasados1.

¿Que son los pozos neveros? Como su nombre indica, se trata de impresionantes pozos, excavados en el suelo, de unas dimensiones aproximadas de 6 m. de diámetro y 4 m. de profundidad, en los que se acumulaba la nieve en invierno para posteriormente procederse a su distribución a lo largo del año, tanto para refrescar bebidas como para conservar alimentos, enfriar patios y bodegas o incluso para curar algunas enfermedades.

La técnica de "empozado" consistiría en recoger la nieve caída en los alrededores del pozo, compactarla a continuación, y extender sobre ella una capa de paja que cubría una nueva capa de nieve.

Su uso se debió extender entre los siglos XV al XIX desapareciendo posteriormente tras la generalización de los medios artificiales para la conservación de alimentos. Esta pérdida de uso en el siglo pasado explica probablemente la falta de tradición oral y el olvido en el que se han visto envueltos hasta la actualidad.

Hasta ahora hemos encontrado tres: Uno en Escusaguá, otro en el monte de Ipiés y un tercero en Sanromán, aunque la tradición oral recogida nos habla de pozos en varios lugares de la vertiente norte de las sierras de Belarra y Presin.

Escusaguá

No presenta problemas su localización. El pozo se encuentra excavado al norte de la arruinada iglesia de ésta población, en el talud que desciende hacia la vieja carretera de Monrepós y junto a la llamada "era d'a ilesia" donde seguramente se recogería la nieve para su posterior "empozamiento".

Está situado a 1075 m. de altitud según reza el viejo cartel indicador de la carretera y a 1040 m. según el mapa I.G.E. nº 29-10 (Yebra de Basa). Coordenadas U.T.M. 30T YM 152 94 1.

Pozo nevero de Escusaguá

Presenta planta circular de 6,60 m. de diámetro y 4,30 m. de profundidad aunque ésta podía ser mayor debido a que durante este siglo se usó para arrojar allí escombros y basuras.

Las paredes están construidas con piedra seca trabajada a maza, distribuidas en hileras regulares y en uno de sus lados tenía unas losas salientes, colocadas para hacerlas servir de escaleras.

Todo él está cubierto de abundante vegetación entre las que destaca hiedras, zarzas y bojes arborescentes, lo que muestra bien a las claras la "frescura" que era necesaria para conservar la nieve. Esta misma vegetación dificulta en gran medida el verlo y hacernos una idea de sus dimensiones. Si queremos bajar al fondo podemos hacerlo por su lado W aprovechando un derrumbamiento de la pared pero debemos ir bien protegidos ya que las zarzas que guardan la entrada se mostrarán inmisericordes con nuestros brazos y piernas.

Debido a su buen estado de conservación y su fácil acceso, no estaría de más una limpieza de los alrededores y una consolidación de sus paredes para que quedara constancia en la comarca de ésta curiosa actividad económica.

Pozo de Fanlo

Al contrario de lo que ocurre con el de Escusaguá, el conocido como "Pozo de Fanlo", se encuentra situado en medio de un espeso bosque de caxicos, bojes y pinos de repoblación lo que hace muy difícil su localización a no ser que se vaya acompañado por alguien que conozca su existencia.

Se sitúa a 1.040 m., a orillas de la pista que tras pasar por Ipiés y la Pardina Fanlo, prosigue hasta Yebra, Abenilla o Cerésola, en una vaguada formada por un incipiente barranco y en una soleada ladera orientada al sur.

Para encontrarlo, hay que seguir esta pista 5 km. desde Ipiés. (Toda la pista está señalizada con las marcas amarillas y blancas del PR-5) que tras cruzar un pequeño barranco, toma dirección S-N. Pocos metros más adelante, se abandona a la izquierda y sin camino ni ningún tipo de referencia se llega a él en escasos dos minutos. (Muy dificil de localizar). Coordenadas U.T.M. 3OT YN 191 037.

El diámetro es de 5,5 m. y la profundidad actual es de 4 m.

Al igual que el de Escusaguá, presenta paredes de piedra seca trabajada a maza y distribuida en hileras más o menos regulares. El acceso, con escaleras, está en el lado norte. Pero éste presenta una particularidad:

A 3 m. de altura se aprecia lo que parece ser el arranque de dos arcos que estarían unidos en el centro de una cúpula. Los sillares de arranque que se conservan poseen una dimensiones de 18 x 70 cm. los primeros y 11,5 x 69 cm. los siguientes.

Hemos dicho que podría haber existido una bóveda de protección pero una pequeña cata en el suelo del pozo demostró que no había escombros ni sillares que pudieran delatar el hundimiento de la mencionada cúpula por lo que deducimos quc esta bóveda no se llegó a construir o en su día fue totalmente desmantelada.

Sanromán

Mientras que los dos pozos anteriores no ofrecen duda sobre su utilidad en el pasado, el de Sanromán de Basa tiene unas característica diferentes que nos hacen dudar sobre su uso. La tradición oral nos dice que este pozo construido en "Il año d'a peste" para enterrar en él a las víctimas de la epidemia.

Situado en la colina que separa el término de este pueblo con el de Osán, posee unas dimensiones mucho más modestas que los anteriores:

Apenas 1,5 m. de diámetro y 3 m. de profundidad, aunque la práctica de arrojar piedras a cualquier agujero del monte (cuevas, pozos) hace que lo encontremos lleno de escombros.

Está, como los anteriores construido con piedra seca trabajada a maza y dispuesta en hileras regulares.

Para llegar a él, debemos coger, al sur de Sanromán, el camino que iba a Osán y que en algunos puntos está tallado en la roca. Cuando lleguemos a la punta, y el camino empiece a descender, salir en dirección W y siguiendo la cuerda de la loma, ligeramente ladeados hacia el N lo encontraremos, fácil. (No es fácil. El que esto escribe, la primera vez, en vez de encontrar yo el pozo, el pozo me encontró a mí. Me caí en su interior).

Consideraciones en torno a estas construcciones

No queda constancia oral ni recuerdo alguno de haber visto en explotación ninguno de los pozos que describimos, aunque, eso sí, se recordaba perfectamente a que fin estaban destinados. Sin embargo, y así parece corroborarlo la tradición oral y la toponimia, debieron existir bastantes mas en la mitad meridional de la comarca. (Puntapozo en San Esteban, o pozo en San Vicente y o pozo Peñurco en Serué...).

La única mención documental del empleo de la nieve en nuestra comarca parece ser la que viene reflejada en las cuentas de la Cofradía Nuestra Señora Blanca, que en 1635, cita su uso para refrescar la comida y bebida de los asistentes. Esta cofradía era itinerante, celebrándose en Laguarta, Cerésola, Sandiás, Abenilla, El Palacio de Fanlo y Escusaguá, lugares estos últimos donde están los pozos. Se deduce de esta cita, que al menos durante el siglo XVII, estos dos pozos estaban activos2.

Respecto al pozo de Sanromán, aunque no desechamos la posibilidad de que se usara para guardar nieve, y descartando que fuera hecho para arrojar cadáveres, me inclino más a pensar que fuera un pozo destinado a albergar el enorme contrapeso de una prensa de libra. Estas prensas, debieron estar ampliamente distribuidas por toda la comarca a juzgar por la gran cantidad de piedras de contrapeso que hemos encontrado, todas ellas situadas en antiguos poblamientos altomedievales3.

Usados tradicionalmente para la obtención de aceite, este tipo de molino se debió usar, en nuestras tierras durante la edad media para la obtención de vino4.

Respecto a la tradición oral, ya hemos visto como el de Sanromán se creía que había sido construido para arrojar muertos, mientras que el de Escusaguá era llamado "o pozo", sin más. El de Fanlo, por su parte, se le asoció con el desaparecido cenobio de San Andrés de Fanlo: Los habitantes de Ipiés hablan de que los monjes del monasterio usaban la nieve recogida en el pozo para refrescar alimentos y para conservar la carne de las muchas cabras, que según ellos tenian.5

  1. Pinaud A. y Ayuso P. El comercio de la nieve en Huesca durante los siglos XV a XIX. Separata de la revista Bolskan. De. Instituto de Estudios Altoaragoneses y D.P.H. Huesca 1994.
  2. Satué Olivan. E, Religiosidad popular y romerías en el Pirineo. Ed.Instituto de Estudios Altoaragoneses y D.P.H. Zaragoza 1991. Pág. 131
  3. Despoblados de Noballa, Cerceles, Gronostué, Larbesa, Cicatella, Medianeta, Senés.
  4. Para saber más sobre el funcionamiento de este tipo de molino debemos consultar la obra de Severino Pallaruelo Los molinos del Altoaragón. Ed. Instituto de Estudios Altoaragoneses y D.P.H. Huesca 1994. Pág. 242
  5. Curiosamente, la tradición oral ha conservado durante casi mil años en la memoria lo que la investigación documental se ha encargado de corroborar. Seguramente, con motivo de la incorporación del monasterio de Fanlo a la abadía de Montearagón, a finales del siglo XI, se elaboró un inventario de bienes del cenobio serrablés y entre otras muchas pertenencias, se mencionan XXIII caprias maiores et I Buko et XII capritas et XIIII capritos. En total 51 cabezas de ganado caprino a las que hay que añadir 314 ovejas. (Doc. 92 de la Colección diplomática de San Andrés de Fanlo).