Cuando comienza el año 1932 la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" ha llegado al máximo de su organización. Sus afiliados están alrededor de los trescientos y a todas las asambleas convocadas, ordinarias o extraordinarias, de las que tenemos constancia acuden un número de personas entre los doscientos cincuenta y los trescientos, según los partes que los agentes de la Dirección General de Seguridad dirigían a la alcaldía. A la consolidación de la UGT en Sabiñánigo contribuyó de manera fundamental el miembro de la ejecutiva federal del sindicato socialista Agapito García Atadell, que visitó Sabiñánigo el 2 de noviembre de 1931 en plena crisis laboral de EIASA. Las fraternales relaciones con la Agrupación Socialista de Jaca mantenían una especie de tutelaje por algunos de los miembros más destacados del socialismo jaqués, en particular Ricardo Zabalza y Julián Borderas.
Las confrontaciones sindicales con EIASA iniciadas a principio de octubre de 1931 producen los primeros desgastes en la ejecutiva de la sociedad. El primer presidente, Francisco Suelves, y el tesorero, José Monreal, son sustituidos el 26 de noviembre de 1931 por el hasta entonces vicepresidente Luciano Sa y por Francisco Saldaña, respectivamente. La directiva, con estos cambios enunciados, será ratificada en la asamblea del 26 de enero. Unicamente entrará en la junta directiva como vicesecretario Emeterio Lorés sustituyendo a Tomás González.
Serán estas confrontaciones las que centrarán en exclusiva la acción sindical de la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo". La crisis laboral planteada por EIASA en octubre de 1931 se cierra en falso mediante un pacto entre trabajadores y empresa el 20 de octubre de 1931 que inmediatamente será denunciado por la representación de los trabajadores debido a su incumplimiento por la dirección de la empresa. EIASA insiste a principios de noviembre en su exceso de plantilla en las secciones del carburo, almacenes de descarga y mantenimiento y en la necesidad de restringir el empleo. La sociedad se aferra al pacto firmado el 20 de octubre y, accesoriamente, busca soluciones alternativas como las ya comentadas en colaboración con el Ayuntamiento. Los despidos, no sólo de personal obrero, sino también de personal administrativo, quedan aparcados por el momento, aunque planean sobre la fábrica como una espada de Damocles.
El diálogo entre empresa y trabajadores no está cerrado, ni mucho menos, aunque se realiza con la intermediación del alcalde. Se ha constituido una comisión mixta bajo la presidencia del alcalde Pablo Ger y de la que forman parte en representación de EIASA Pedro Berges, Francisco Gay y Arturo Doménech, asistiendo esporádicamente los empleados de administración Mateo Martín y José Frías; y en representación de los trabajadores Francisco Suelves, Benito Torres y Julio Arasanz.
El conflicto nuevamente se aviva en las Navidades de 1931 cuando a juicio de la representación de los trabajadores la empresa fije arbitrariamente las fiestas laborales, estableciendo más de las reglamentarias con la consiguiente pérdida de retribución, solapando así los despidos por la vía de reducir los jornales. En este ambiente tensionado se llegará hasta marzo de 1932, fecha en que la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" no verá otra solución que la convocatoria de huelga.
La "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" se lo va a jugar todo a una carta con el planteamiento de sus reivindicaciones a ETASA. De no ser admitidas, como así sería, la huelga daría comienzo el 2 de abril a las doce horas. No sabemos exactamente si por discrepancias internas o por qué otro motivo, en la asamblea del 24 de marzo la que se decide presentar las reivindicaciones a la empresa dimite el presidente Luciano Sa, que es sustituido por Gregorio Dieste. Dieste había sido nombrado anteriormente por la sociedad como representante suyo en la proyectada constitución de la Federación Provincial Obrera de la UGT.
El desarrollo de la huelga discurrirá negativamente para los intereses de los trabajadores. El plazo concedido por la empresa para la reincorporación de los trabajadores finalizaba el 8 de abril a las siete horas de la mañana. Ciento sesenta y cinco obreros de los doscientos que aproximadamente forman la plantilla de EIASA no se reincorporaron a sus puestos de trabajo y fueron despedidos. La violencia social prenderá por primera y única vez en Sabiñánigo en la noche del 31 de mayo al 1 de junio de 1932. Un cartucho de dinamita de los varios puestos en la sala de bombeo de aguas para las fábricas hará explosión produciendo importantes daños y se lleva a cabo un atentado contra la casa de dos directivos de EIASA provocando su incendio. De inmediato, el Gobernador Civil ordena la clausura gubernativa del local social de UGT y se detiene a dieciséis personas, entre ellas todo el comité de huelga y los principales dirigentes de la sociedad. Las siete personas definitivamente procesadas por estos hechos serán absueltas después de seis meses de prisión preventiva.
El resultado del pulso con EIASA no pudo resultar peor para el todavía inexperto sindicato sabiñaniguense: detenidos sus principales dirigentes, procesados varios de sus afiliados, turbios manejos con los fondos recaudados para el sostenimiento de la huelga que acabarían con la condena por estafa del propio presidente y del tesorero de la sociedad, disensiones internas provocadas, según todos los testimonios, por los directivos de ETASA... En resumen, el desmembramiento del que había sido hasta entonces orgulloso sindicato y que había sido capaz de aglutinar prácticamente a todos los trabajadores de Sabiñánigo.
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