La idea de la ampliación de este museo viene ya de bastante tiempo atrás, una idea que, por fin, ha fraguado en estos dos o tres últimos años, después de la fase de proyecto, construcción y montaje de las diferentes salas. Tras veinte años de andadura el espacio museable se ha duplicado.
Era el pasado día cuatro de Enero cuando se inauguraba la parte nueva de este museo. En el acto estuvieron presentes, entre otras autoridades, el Alcalde de Sabiñánigo Don Carlos Iglesias, el Director General de Patrimonio del Gobierno Aragonés Don Domingo Buesa, el Delegado de la D.G.A. en Huesca Don Antonio Foncillas, el Presidente de la D.P.H. Don Rodolfo Aínsa y el Director del Museo Don Enrique Satué. Como es de rigor; tras el corte de la cinta las autoridades dirigieron unas palabras al numeroso público asistente y, a continuación, se visitaron las nuevas salas. Hemos de destacar las ausencias del Presidente de Aragón así como la del Consejero de Cultura, circunstancia que acertadamente señaló el Alcalde Don Carlos Iglesias. Y es que un museo no se inaugura todos los días y, verdaderamente, ese gesto puede considerarse como una descortesía y falta de consideración hacía el pueblo de Sabiñánigo y, especialmente, a las personas que han colaborado en que este museo sea una realidad.
Las nuevas salas ocupan una edificación anexa a la antigua casa, comunicándose ambos edificios por la planta tercera. En esta última planta se exponen una colección de dibujos de Julio Gavín, fotografías de las iglesias serrablesas, un Cristo procedente de Cortillas, un telar y una sección dedicada al ciclo vital de las gentes de esta sociedad tradicional. La segunda planta está dedicada a la religiosidad popular, a la vez que acoge la sala de audiovisuales y la biblioteca. En la planta baja tenemos una buena muestra de la arquitectura popular serrablesa, expuesta anteriormente en el Museo de Larrés, y una parte dedicada al pueblo de Ainielle que representa la despoblación que ha existido en el Pirineo.
Aparte de lo mencionado cabe señalar otro tipo de reformas llevadas a cabo en otras estancias del museo. Así, en la antigua oficina se ha montado la sala de medicina popular, se ha descubierto un viejo lagar y en el antiguo corral puede visitarse un pequeño jardín botánico.
Sin duda, el Museo de Artes Populares de Serrablo ha adquirido una nueva dimensión, pero no sólo en cantidad sino también en calidad. Sabiñánigo y comarca ha ganado enteros con esta ampliación, en la que “Amigos de Serrablo” ha colaborado también como no podía ser de otra manera. Ciertamente, todos hemos ganado.
Y para finalizar estas líneas reproducimos las palabras que el Director del Museo, Enrique Satué, dirigió el día de la inauguración a todos los presentes en el acto:
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Señor Alcalde de Sabiñánigo y Presidente del Patronato de este museo, Sr. Director General de Cultura y Patrimonio, Autoridades y amigos colaboradores que hoy nos honráis con vuestra presencia:
Cuando una obra es el resultado de un sumatorio de esfuerzos personales e institucionales, siempre resulta violento monopolizar la última tarea, la de presentar la obra acabada.
Hoy es un día importante para este museo y todos lo celebramos. Sin embargo sería injusto olvidar que justamente hace veinte años se sentaban los fundamentos legales y materiales de su primera fase, en la que Julio Gavín y Amigos de Serrablo fueron los auténticos catalizadores. Vaya pues a ellos nuestro eterno agradecimiento.
Sin embargo, si hoy se inaugura una ampliación, que supone la tercera parte del edificio global y que proyecta el total de piezas a los tres millares, es por varias razones, cuyo orden es discutible:
Autoridades, los que han trabajado en este museo lo han hecho con cariño, con pocos medios y siempre artesanalmente pero con dignidad.
El voluntariado es un valor; hoy se habla mucho de él; es cierto: muchas tareas realizadas en este museo, desde su propia génesis, posiblemente no se hubiesen cumplido desde parámetros funcionariales. Hoy este museo alberga un enorme patrimonio material y moral que a golpe de talonario no hubiese sido viable. Por ello, cuando se habla tanto de criterios economicistas, los que humildemente trabajamos en él creemos que el Gobierno de Aragón debe rentabilizar este capital humano, su experiencia e ilusión. Para este museo el día de hoy no puede ser una meta, sino sólo un descanso, pues como ya se expuso este otoño pasado al Señor Consejero de Educación, aquí tenemos una visión clara de futuro para el Museo. Sería lamentable que la llama altruista un buen día se llegase a agotar por el olvido institucional.
Finalmente, Autoridades y amigos, las personas que estos años nos hemos movido por el Paisaje Físico y Espiritual de estas montañas asistimos dolidos y resignados al desguace de unos valores rurales que no sólo son romanticismo, puesto que de ellos se pueden extraer muchos principios para nuestro hoy y el de nuestro futuro. Lamentablemente, los ancianos se van y entre sus comisuras se llevan palabras que nos dicen quienes somos y dónde salimos.
Por todo ello, Señor Director General de Cultura y Patrimonio apueste por este Museo, contribuyendo en sus mejoras didácticas y expositivas, en su vocación dinámica, en su apuesta solidaria y sobre todo en la posibilidad de asociar a él un pequeño Centro de Recogida urgente del Patrimonio Etnográfico Pirenaico, especialmente el de las zonas declaradas, o en vías de serlo, Espacios Protegidos.
Tras tanto deseo, y para no abusar sólo nos queda agradecerles sinceramente su presencia con todo lo que ello significa. MUCHAS GRACIAS.
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