El movimiento obrero en Sabiñánigo 1931-1936

Carecemos de cualquier tipo de información, bien documental, bien oral, que permita afirmar la existencia de algún atisbo de organización sindical en Sabiñánigo desde la instalación de las fábricas hasta bien entrado el año de 1931, ya en el régimen republicano. Pese a este desconocimiento, habría que buscar los origenes del movimiento obrero sabiñaniguense en torno a un determinado momento temporal, a unas siglas concretas y a unas personas específicas.

Desde la caída de la dictadura de Primo de Rivera el 30 de enero de 1930 y la constitución del gobierno del general Berenguer, la popularmente denominada "dictablanda", era evidente que la gran masa social española iba a participar mucho más activamente en el devenir de los acontecimientos políticos. La restauración de parte de las libertades suprimidas durante la dictadura, la libertad de prensa fundamentalmente, iba a propiciar un mayor protagonismo de la gran mayoría de los españoles, hasta entonces olvidados, y un clamor popular hacia unas nuevas formas de estado y de gobierno.

Las influencias sindicales en la provincia de Huesca se dividían, casi como en el resto de España, entre la anarquista Confederación Nacional del Trabajo y la socialista Unión General de Trabajadores de España. Las plenas libertades recuperadas con el advenimiento de la República permitieron salir rápidamente de un largo letargo a una CNT fuerte y potente, sobre todo en las zonas central y oriental de la provincia. La UGT, de menor implantación tanto en la provincia como en el resto de Aragón, entremezclada en su militancia con un débilmente organizado Partido Socialista Obrero Español, limitaba su acción a los partidos judiciales de Huesca y Jaca 1.

En Jaca se organizó la "Agrupación Socialista de Jaca" el 1 de abril de 1928 2, con el tiempo la más importante de la provincia, y con ella un primer esbozo de organización sindical ugetista en los diversos sectores productivos de la localidad. La Agrupación Socialista de Jaca, según Luis Germán Zubero3, acudió en 1928 al XII Congreso Federal del PSOE en representación de doce militantes. Entre los miembros de aquel pequeño grupo destacaban Julián Borderas, Julián Mur, Ricardo Zabalza, José Vizcarra y Alfonso Rodríguez, protagonistas destacados en nuestra comarca en los venideros años de la República y de la Guerra Civil. A la consolidación de este incipiente núcleo socialista contribuyó sobremanera la visita a Jaca, en 1929, del vicepresidente del PSOE Francisco Largo Caballero. Luis Germán Zubero con stata la existencia en la provincia de sociedades obreras afectas a UGT en Huesca, tipógrafos y dependientes de comercio; Jaca, construcción y oficios varios; Gurrea de Gállego y La Paúl, Ayerbe, Biscarrués, Hecho y Ansó. La organización de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNT'T) dentro de la UGT, cuyo congreso constituyente tuvo lugar en junio de 1930, supuso la extensión del sindicalismo de cariz socialista en algunos pueblos del partido judicial de Jaca: Arbués, Bailo, Javierregay, Lamés y Santa Cruz de la Serós, que compartían el problema del rescate de los numerosos bienes comunales y de propios con la vecina comarca zaragozana de las Cinco Villas, donde la UGT se había convertido en la fuerza sindical predominante y una de las mayores y mejor organizadas de todo Aragón.

Fue, sin duda, la influencia de la joven agrupación jaquesa la que va a ser fundamental en el nacimiento del movimiento obrero en Sabiñánigo. Julián Borderas y Ricardo Zabalza 4, vicepresidente de la Agrupación Socialista de Jaca, proyectaron su impronta sobre un núcleo de trabajadores de la fábrica Energía e Industrias Aragonesas, los más destacados haste entonces: Francisco Suelves, José Monreal, Benito Torres Escartín, cuyo hermano estaba preso en Santoña por su participación en el atentado que costó la vida al cardenal Soldevila 5, y Gregorio Dieste, detenido por formar parte de la trama civil que apoyó la sublevación del capitán Fermín Galán y amnistiado a la llegada de la República.

Este primer núcleo de sindicalistas todavía no organizados compartía tertulia y sede con republicanos y trabajadores en general en la sociedad instructiva y deportiva de "La Mascota", la sociedad más numerosa y popular del Sabiñánigo de la época, contrapuesta a la más elitista del Centro Instructivo.

La constitución de la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" y su rápida expansión

El 6 de junio de 1931 Francisco Suelves y José Monreal comunican al alcalde de Sabiñánigo el haber side constituida la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo", remitiéndole copia del acta de constitución de la misma. Desgraciadamente, no ha llegado hasta nosotros copia alguna de este acta y tampoco se conserva en el Gobierno Civil de Huesca el correspondiente Libro de Asociaciones de aquellos años, puesto que la organización de los trabajadores de Sabiñánigo quedaba sometida a la Ley de Asociaciones que databa del régimen monárquico anterior y no a una inexistente legislación específica sobre libertad sindical. En este acto fundacional la decisión más importante de la asamblea constituyente fue la declaración de adherirse como sociedad obrera a la Unión General de Trabajadores.

La primera junta directiva o comité quedó formada por Francisco Suelves Sanz, como presidente; Benito Torres Escartín, como secretario; y José Monreal, como tesorero.

La adhesión a la UGT sería decisiva en cuanto a la dirección futura de la acción sindical. Suponía adaptarse a la estrategia sindical mantenida por la UGT a nivel estatal y contrapuesta a los métodos mucho más radicales y posiciones más maximalistas de la CNT. Con Largo Caballero al frente, entonces, del Ministerio de Trabajo del Gobierno Provisional de la República la estrategia ugetista pasaba por el cumplimiento de la legislación social de corte reformista planteada desde el ministerio, la participación en los comités paritarios y jurados mixtos por rama de actividad y la aceptación de la mediación de los organismos administrativos estatales en la composición de los conflictos surgidos entre trabajadores y patronos; por el sostenimiento, en fin, de la participación del PSOE en el gobiemo de coalición con las fuerzas republicanas progresistas. La CNT se había negado desde su inicio a reconocer cualquier tipo de mediación en las relaciones laborales, los conflictos y las crisis de trabajo y mantenía su postura de negociación directa con los patronos sin la intromisión de ninguna instancia estatal. Los patronos, por su parte, tampoco reconocían implícitamente los jurados mixtos por considerarlos meras prolongaciones de las decisiones de Largo Caballero y proclives a dar soluciones favorables a la representación de los trabajadores.

El primer caminar de la "Sociedad de Oficios Varios" fue dirigido a plasmar su verdadera implantación en la localidad y al incremento de sus asociados. En la asamblea general ordinaria celebrada el 3 de septiembre de 1931, tres meses después de su constitución formal, Esteban Rubio, agente jefe de la zona centro de la frontera francesa de la Dirección General de Seguridad, informa al alcalde de Sabiñánigo que asistieron aproximadamente unos doscientos cincuenta socios. La labor de expansión de la organización había sido impresionante en este breve espacio de tiempo. Pero, pese al número de afiliados, nada permite afirmar la unanimidad en cuanto a posicionamientos ideológicos, pues la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" aglutinaba diferentes opciones sindicales y políticas. Una mayoría de escasa cultura política, lógica en aquella época, servía de base a republicanos moderados, socialistas, anarquistas, un pequeño núcleo de comunistas, ajuzgar por los resultados electorales en Sabiñánigo de las elecciones generales de noviembre de 1933, y otros que, aún teniendo cargos de responsabilidad en la sociedad durante el periodo republicano, no dudaron en abrazar las nuevas tendencias falangistas muy pocos días después del 18 de Julio de 1936.

En esta asamblea queda perfilada la completa organización de la sociedad. Se crean los nuevos cargos de vicepresidente y vicesecretario que recaen en Luciano Sa y Tomás González, respectivamente. Tomás González era, además, concejal del nuevo Ayuntamiento republicano. El trabajo principal de la sociedad se encauza a través de la constitución de una ponencia para el estudio de las condiciones de trabajo en la localidad con el fin de dejar plasmados en un "Contrato de Trabajo", similar a lo que hoy denominaríamos convenio colectivo, las aspiraciones de mejora de los trabajadores de Sabiñánigo. De la presidencia de la ponencia se hizo cargo Francisco Saldaña, quedando como vocales Antonio Ayerbe, Mariano Dufo, Salvador Urzániz, Aurelio Castán, Máximo Malo y Marcelino Pérez. A modo de secciones sindicales por centro de trabajo se acuerda organizar tres: una para la fábrica de Energía e Industrias Aragonesas, formada por Carlos Palacios como presidente y por Jacinto Monje y Andrés Pueyo como vocales; otra para la fábrica Aluminio Español, con Teodoro Campo de presidente y Eduardo Ferrer y Santos Ascas o, el presidente de la sociedad "La Mascota", de vocales; y otra para la pequeña industria y el comercio de Sabiñánigo, bajo la presidencia de Isidro Lafita, teniendo como vocales a Herminio Pérez Giménez y a Daniel Laguarta.

La acción sindical de la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" se iba a plantear en tres frentes principales. La seguridad e higiene industrial en los trabajos dentro de las fábricas, sobre todo en EIASA; las reivindicaciones salariales y laborales, en general, con el debido cumplimiento de la nueva legislación social emanada del Ministerio de Trabajo y la lucha frente a las crisis de trabajo (EIASA ya había despedido a un trabajador a finales de agosto de 1931 alegando falta de trabajo); y la imposición, siguiendo el ejemplo de otras partes de España, de pactos de exclusividad sindical en los centros de trabajo mediante los cuales todo trabajador contratado en Sabiñánigo debía pertenecer previamente a la "Sociedad de Oficios Varios".

Fuera de posiciones puramente negativas y reivindicativas, el movimiento obrero de Sabiñánigo aportó desde un principio soluciones constructivas. La preocupación por la seguridad e higiene en el trabajo se plasmó en denuncias ante el inspector de trabajo de la provincia de Huesca Enrique Cuevas. Este se dirige en un escrito de 8 de octubre de 1931 al alcalde de Sabiñánigo pidiendo informes sobre las condiciones de trabajo en la empresa EIASA, reiterando su anterior petición de 28 de septiembre que todavía no había sido contestada. Las reivindicaciones laborales y retributivas se llegarán a plasmar en una proposición de convenio colectivo o de contrato de trabajo, como se le denominaba en la época; un documento completísimo y técnicamente muy acabado para el nivel de técnica sociojurídica del momento, del que nos ha llegado uno de los ejemplares presentados a la dirección de EIASA y que demuestra lo elaborado de su planteamiento y la ausencia de reivindicaciones extremas o simplemente extemporáneas. En resumen, una propuesta de convenio colectivo que trasladada a la actualidad podría servir de modelo a cualquier comisión de negociación o federación de cualquier sindicato moderno. Incluso, para solventar la crisis de trabajo presentada por EIASA en octubre de 1931 se llegará a aportar como solución por parte de la sociedad la reducción de la jornada laboral para asegurar un mejor reparto en el empleo, algo que en la actual realidad socioeconómica de nuestro país sólo se ha balbuceado en el debate político y social. Igualmente, la vigilancia en el estricto cumplimiento de la nueva legislación social republicana llevará a la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" a reiteradas denuncias relativas a la jornada laboral. La imposición de una cláusula de exclusión sindical hay que verla en el contexto de la época que estamos analizando; hoy, dentro del contenido del derecho de libertad sindical, carecería de sentido. Pero, la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" logrará incluirla en el pacto que firmará con EIASA el 20 de octubre de 1931, aunque las quejas posteriores de la junta directiva de la sociedad sobre el incumplimiento y las coacciones ejercidas por parte de la empresa serán constantes.

En la estrategia general de la negociación sindical la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo", en dependencia de los postulados nacionales de la UGT, aceptará plenamente la mediación de las autoridades republicanas y las llamadas al alcalde de Sabiñánigo y a los delegados provincial y regional del Ministerio de Trabajo serán continuas, así como también serán frecuentes las consultas del alcalde con estas últimas instancias y se someterá al arbitraje de estas autoridades. Durante el tiempo que dure la huelga en EIASA la dirección de la empresa nunca reconocerá la composición de los delegados de Trabajo y se amparará únicamente en el Gobernador Civil como máxima autoridad provincial encargada, además, del mantenimiento del orden público, utilizando a la alcaldía como mera transmisora de los mensajes a los obreros huelguistas.

La comunicación entre la "Sociedad de Oficios Varios de Sabiñánigo" y la alcaldía durante los primeros meses del régimen republicano será fluida y basada en la mutua confianza. No hay que olvidar que los obreros de Sabiñánigo habían apoyado la candidatura republicana de Pablo Ger. Con las crisis industriales planteadas por EIASA en los meses de octubre y noviembre de 1931 la sociedad no sólo reclama al Ayuntamiento su intervención, sino que aporta alternativas. En un oficio dirigido al alcalde el 7 de noviembre de 1931 la Unión General de Trabajadores de Sabiñánigo manifiesta al alcalde que:

"... existiendo actualmente una aguda crisis de trabajo, la cual afecta a algunos vecinos, y considerando nosotros que este Ayuntamiento que tan dignamente preside podría encontrar una inmediata solución que pudiera aliviar la crisis actual; nosotros le rogamos tome en consideración la siguiente proposición:

  1. Que en las obras que actualmente están en curso por cuenta del Ayuntamiento no trabajen nada más que obreros de la localidad.
  2. Que se respete y se haga cumplir la jornada legal de ocho horas.
  3. Que se cree la bolsa de trabajo y se les vaya dando ocupación a todos los obreros parados por orden riguroso de inscripción y preferidos los afiliados a esta organización.
  4. Teniendo el Ayuntamiento proyectos de construcciones, es necesario se lleven éstos a cabo con la mayor rapidez y de este modo habremos solucionado la crisis y evitado el que muchas familias tengan que emigrar o que estar condenadas a pasar un invierno de hambre."

Pero, conforme avancen las fechas, la sintonía de la sociedad obrera con la alcaldía irá perdiendo intensidad. Ello se deduce de la documentación que se conserva en el Ayuntamiento de Sabiñánigo. Pablo Ger, alcalde de Sabiñánigo, se movía entre los fuegos cruzados de sindicalistas y empresas, sobre todo EIASA, y su propia posición en la alcaldía se hacía cada día más débil. En el pleno del 22 de mayo de 1933 6, un año después de la huelga de EIASA, Pablo Ger sufría un voto de censura promovido por el concejal Constantino Usieto, compañero suyo en la lista ganadora de las elecciones municipales de 1931. Ger consiguió salir de esta censura, pero a partir de entonces sus ausencias delAyuntamiento fueron muy frecuentes, siendo de hecho sustituido por el primer teniente de alcalde Hilario Ipiéns, quien se haría cargo de la alcaldía interinamente hasta la dimisión efectiva de Ger el 26 de octubre de 1934.

Continuará

  1. Hasta las elecciones de febrero de 1936 las (únicas agrupaciones socialistas organizadas en la provincia eran las de Huesca, Jaca y Canfranc. Había algunos afiliados en Monzón que no estaban constituidos en agrupación.
  2. Fundación Pablo Iglesias. AH- 15-7. PSOE-CE/CORRESPONDENCIA. HUESCA. Jaca.
  3. Santiago Castillo, Ignacio Barrón, Carlos Forcadell y Luis G. Zubero. "Historia del socialismo en Aragón. PSOE-UGT (1879-1936)". Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Zaragoza, 1979. Pág. 82
  4. Ricardo Zabalza llegaría a ser posteriormente presidente de la FNTT.
  5. Óscar Latas Alegre. "Los orígenes de Sabiñánigo". Ayuntamiento de Sabiñánigo. Instituto de Estudios Altoaragoneses y Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo. Huesca, 1996. Pág. 134 y ss.
  6. Libro de Plenos del Ayuntamiento de Sabiñánigo