Los Rodrigo, Señores de los lugares de Bescós y Villacampa

El 18 de septiembre de 1783, en su casal de Bierge, donde nació, don Francisco Jordán de Rodrigo y Batalla, Señor de 105 términos y lugares de Bescós y Villacampa, del Valle del Serrablo, se disponía a tomar posesión del palacio que fue de su antecesor el ilustre don José de Rodrigo y Villalpando, Marqués de la Compuerta1, Abogado fiscal y patrimonial, Lugarteniente de la Corte del Justicia de Aragón, Oidor de su Real Audiencia, miembro del Consejo de S. M., Secretario del Despacho de Gracia y Justicia y Gentilhombre de la Real Cámara, natural también de Bierge, cuyos bienes y hacienda, con todos sus derechos y acciones, a su muerte, ocurrida en 6-diciembre-1741, según sus disposiciones testamentarias, pasaron a ser, durante los días de su vida, al dominio de su hermana María Rodrigo y Villalpando, Religiosa del Real Monasterio de Casbas2. Esta los renunció, en 1743 a favor de Josef Jordán3, Presbítero, primer llamado al derecho de Mayorazgo regular, como hijo primogénito de Matías Jordán y Rodrigo Castillón, conforme establecían las prescripciones del citado Marqués.

Al producirse la muerte de Mosen Josef, el Mayorazgo le correspondía a su hermano Félix -marido de Maria Batalla-, pero como éste le precedió en su óbito, convirtióse en heredero forzoso su primer hijo, don Francisco Jordán y Rodrigo, a quien ya había designado como sucesor su padre, en Carta Dotal otorgada para el matrimonio de aquél con Nicolasa Nasarre, natural de C asbas4.

Sentado en el sillón de cuero, que presidía la robusta mesa de nogal del gran salón de su casa solar, meditaba don Francisco, en los momentos previos al acto que iba a tener lugar, sobre las responsabilidades y deberes que adquiría y en su origen; y así empezó a rememorar algunos de los personajes que le antecedieron, todos miembros del noble linaje de los Rodrigo, de los que él era el postrero representante. Especialmente recordó al más antiguo de ellos, el val eroso Rodrigo, que en la conquista de Valencia, sirviendo con otros deudos al Rey Jaime, el Conquistador, rescató el estandarte real, perdido en el fragor de la batalla, y lo reintegró al monarca aragonés, del que recibió, en premio a su acción, la facultad de usar en su propio escudo las armas del Reino; y a Domingo Rodrigo, poseedor del casal de Pozán de Vero, reconocido como infanzón en 1324; a Miguel Rodrigo, quinto sucesor directo del anterior, que en 1500 permanecía al frente del clan fami liar en dicho lugar de Pozán, progenitor de Juan Rodrigo, quien fue a convolar a Bierge, originando una nueva rama del apellido, cuyos miembros enlazaron posteriormente con los Aniés, Lopez de Zamora, Jordán y Castillón. A Pedro Rodrigo y Rodrigo, Jurista, que en el siglo XVII adquirió por intermedio de su hermana Josefa, mujer de Francisco Villacampa, el Señorío del lugar de Villacampa, siendo uno de los asistentes, por el Brazo de Caballeros e Infanzones, a las Cortes celebradas en 1646, en Za ragoza; y a su hijo Pedro-Lorenzo, también graduado en Leyes, colegial del Mayor e Imperial de Santiago, de Huesca, y Catedrático de Código y Digesto de la Universidad Sertoriana, de la que fue Rector en 1655; y de sus parientes de la solariega casa de Pozán, Pedro Rodrigo, Señor de Bescós, que ganó su Salva de hijodalgo en 1643, y Juan-Francisco, Capitán de los Reales Ejércitos, armado caballero en el propio campo de batalla, en Cataluña, en 1650, por comisión de Felipe IV. Y de tantos otros, c uyos afanes, cualidades y méritos tan bien conocía, por sus repetidas lecturas de las amarillentas ejecutorias, añejos documentos y árboles genealógicos, celosamente guardados en los arcones de su casa natal.

Tras su asentamiento, el escribano aboscense encargado de prestar testimonio, dio inicio a la ceremonia y durante largo rato procedió a leer, con pausada y monótona voz, los testamentos y escrituras notariales que conferían a Francisco Jordán de Rodrigo el Señorío y dominio de los b ienes y sitios referenciados, que fueron detalladamente expuestos.

Acabada la lectura, don Francisco, siguiendo un acostumbrado ritual, salió y entró por la puerta principal de su palacio de Bierge, que confrontaba con calle pública, iglesia eremítica de San Lorenzo, casas de Foncillas, Batalla -antes de Caveroy Allué-, y con corrales, hortales, jardín y demba, todo contiguo y propio del Mayorazgo; y "estando en aquél se sentó, cerró y abrió las puertas" y en los demás bienes raíces "cor to ramas, expandió tierra, arrancó yerba e hizo otros actos denotantes de verdadera, real, actual y corporal posesión, y esto de día, pública, quieta y pacíficamente, sin contradicción alguna", según exponía el escribano real Antonio Arnal de Adahuesca, en su testimonio, suscrito en calidad de testigos por los Infanzones Felipe Arnal y Martín Nasarre, de Adahuesca y Sieso, respectivamente5.

Cuatro días más tarde, el 22 de noviembre, congregado el Ayuntamiento del lugar de Vill acampa, en la plaza pública, según costumbre, presentes el Alcalde, Juan Postigo, y Regidor, Juan Grasa -únicos componentes del Concejo- y otros vecinos -entre ellos Juan Grasa, mayor, y Pedro-Miguel Claver-, se constituyó personalmente don Francisco Jordán de Rodrigo, vecino de Bierge, y requirió a los dichos, así hombres como mujeres, a los presentes por los ausentes y advenideros "que ignorar no podían que le pertenecía dicho lugar, con los derechos de dominicatura y jurisdicción civil y crim inal de sus términos y los del Puerto de Canciás, Gabarre y Compuerta, en razón del privilegio real que les hizo presentes y se leyó", así como por las inclusiones y llamamientos de las disposiciones testamentarias ya referidas. Dichos vecinos y habitadores todos conformes, oídas las anteriores manifestaciones, "dijeron que estaban ciertos y sabedores de los dichos derechos que correspondían a don Francisco Jordán de Rodrigo, y por ello lo reconocían por tal Señor del lugar y sus términos -confr ontantes éstos con los de los lugares de Bescós, Xillué, Espín, Fablo y Ayneto- y que, en su razón, les prestaban el homenaje de boca y manos, y que le serían fieles y leales vasallos". Y acto continuo le acompañaron a su palacio, en el que recorrió los aposentos, registró la cárcel abriéndola y cerrándola, actos que repitió en las restantes casas del pueblo; y salió al monte en el que hizo otras acciones de dominio y señorío; luego nombró Alcalde al que ya lo era, le entregó la vara y le tomó j uramento, manifestando los asistentes cumplirán las obligaciones tributarias establecidas en la Sentencia Arbitral de 16 de abril de 16496. Y finalmente, reconociendo los del lugar a su Señor su derecho sobre Cabañeras, éste designó a Juan Grasa como Guardia y Celador del tránsito por ellas, testificando el Notario de todo ello4.

El siguiente día, 23 de noviembre de 1783, se celebró similar acontecimiento en el lugar de Bescós -también del Valle del Serrablo-, estan do presentes su Alcalde, Miguel Lasaosa, Regidor, Domingo Castán y los habitantes: Ramón Martínez, su mujer, María Beired, y su hijo Ramón con su cónyuge Isabel Postigo; Juan Postigo, casado con María Lasaosa, y su hijo Agustín, marido de Vicenta Urbán; Teresa Espiérrez y Orosia Lardiés, viudas; y Miguel Espiérrez, por si y su madre, Josefa Sánchez, antes los que don Francisco Jordán y Rodrigo compareció y les hizo saber "que bajo las mismas inclusiones contenidas en los precedentes actos poseso rios, le pertenecían igualmente el lugar de Bescós y su castillo, casas y términos, los que confrontaban con los de los lugares de Villacampa, Espín, Fenillosa, Ayneto, Orús y el río Guarga -por su mitad-, así como las leñas, pastos, hierbas y derechos decimales y primiciales de los granos y demás cosas que nacen, crían y cogen, comprendidas en la Escritura de bendición hecha a favor de Pedro Rodrigo7, así como acto posesivo del mismo8 documentos que les fueron leídos en di cha plaza pública. Luego fue reconocido como tal señor, y don Francisco, sentado en una silla, tomó la vara de justicia que, seguidamente, entregó al Alcalde; y en esta disposición le prestaron homenajes y promesas, escuchó sus peticiones y quejas, y tomó determinaciones, condenando y absolviendo lo que estimó procedente. Posteriormente le acompañaron todos a su palacio y castillo, a las casas tributarias y a la Iglesia parroquial, cuyas llaves entregó, al salir, a su Vicario, realizando actos p osesorios, en ellos y en el monte del lugar, hallándose presentes el Ayuntamiento, vecinos y otros muchos sujetos, así eclesiásticos como seculares, que concurrieron de los lugares inmediatos. Y nombró, de nuevo, como Alcalde a Miguel Lasaosa tomándole juramento, y designó Guarda y Celador del Monte a Joaquín Castán, dándose de cuanto antecede la debida constancia en el testimonio otorgado por el Notario Antonio Arnal, de Adahuesca, testificado por Francisco Villacampa y Felipe Arnal, infanzones de Xillué y Adahuesca4.

A primera hora de la tarde, cuando don Francisco Jordán y su comitiva emprendían su regreso a Bierge, el sol derramaba su luz dorada sobre las cimas y laderas de las serrablesas Sierras de Portiello y Galardón.

  1. La dignidad de Noble del Reino con el título de Marqués de la Compuerta, los concedió el Rey Felipe V el 24 de diciembre de 1726, y previamente la de Vizconde, para él, sus hijos, herederos y sucesores.
  2. Testamento en Madrid en 31 de enero de 1742, ante Notario Antonio Pinar.
  3. Escritura de cesión y renuncia, en Monasterio de Casbas el 28 de noviembre de 1743, testimoniada por Notario Carlos Betored.
  4. Carta Dotal otorgada en Bierge el 19 de diciembre de 1778, ante Notario Antonio Arnal, de Adahuesca.
  5. Archivo Histórico Provincial de Huesca. Protocolo 5.107. Notario Antonio Arnal, de Adahuesca.
  6. Sentencia arbitral testificada por Agustín Pérez, Escribano d e Yebra.
  7. Escritura de compra, en Miz el 3 de marzo de 1634, testimoniada por Martín-Pedro Cortés, Escribano Real de Adahuesca.
  8. Escritura de posesión del lugar de Bescós, el 27 de marzo de 1634, otorgada por el Notario PedroMartín Cortés, de Adahuesca.