El monasterio de San Pelay de Gavín

Imagen de Durán Gudiol, Antonio

(Publicado en la revista Serrablo, núm. 40, junio 1981)

Es sabido que San Pelay de Gavín era un monasterio abandonado por los monjes que lo habían habitado y de cuyo patrimonio se habían apoderado ocho laicos vecinos de Biescas, Labagüerre, Villacampa, Gavín, Bergua y Asín, los cuales en 1079 lo cedieron a San Juan de la Peña.

Me equivoqué en anteriores estudios, al situar el monasterio de San Pelay en la iglesia de San Bartolomé de Gavín. Posteriormente Julio Ga vín encontró a medio kilómetro al Sur de Gavín la memoria toponímica y alguna ruina de edificaciones antiguas de San Pelay. Efectivamente, un documento pinatense de febrero de 1236 certifica que "el monasterio de San Pelay estaba junto a la villa de Gavín", iuxta villam de Gavín.

A fines del siglo XI profesó como monje de San Juan de la Peña un hijo del senior de Biescas Sancho Aznárez, Íñigo Sánchez, el cual, junto con su hermana Toda, donó al monasteno pinatense la villa de Orós con la obligación de tributar anualmente cinco sueldos a la orden militar del Santo Sepulcro y veinte a la del Hospital de San Juan de Jerusalén. Asimismo los dos hermanos cedieron a la Limosna del monasterio sendas casas en Casbas de Jaca y Biescas y la villa de Gavín.

Convertido el antiguo monasterio de San Pelay en decanía -granja con iglesia rural- dependiente de San Juan, fue confiada su administración al citado monje Íñigo Sánchez con el título de decano, encargado de la ex plotación de aquel patrimonio. Y en el año 1101 el abad pinatense Sancho traspasó al decano y a San Pelay unas heredades que la Limosna de San Juan poseía en Lárrede y Busa.

Muerto seguramente el monje Íñigo Sánchez, en el año 1111 el citado abad Sancho confió a su hermana Toda la decanía de San Pelay para que la poseyera al igual que su hermano. Ello significa, sin duda, que el viejo monasterio no fue repoblado de monjes y que la explotación de su patrimonio fue pasando de concesionario a concesionario, obligado a tributar a San Juan de la Peña y a proveer las necesidades de culto que gravaban sus posesiones.

Estas aparecen especificadas en un documento del primer tercio del siglo XIII. El abad Íñigo de San Juan entregó a García de Sasal "el monasterio de San Pelay de Gavín", con la condición de que mandara servir las iglesias de San Pelay -la de la decanía-, San Pedro de Hoz y Santa Engracia, las dos en el valle de Tena. Condición que implicaba sufragar el sostenimiento del clero de las mismas y los gastos de mantenimiento y culto.

En febrero de 1236 otro concesionario de la decanía, Jimeno Romeo, devolvía a San Juan de la Peña "el monasterio de San Pelay sito junto a la villa de Gavín". Y en noviembre de 1306 el abad pinatense Pedro donaba a Jordán de Gavín y a su esposa "la iglesia y casa de San Pelay de Gavín con su heredad" con la condición de que "hiciera cantar misa en ella". De aquí se si gue que en el siglo XIV subsistía la iglesia de San Pelay y junto a ella una casa de labor que, estructuralmente, debía de responder a las dependencias del antiguo monasterio.

El patrimonio de San Pelay, anterior a su despoblación monacal, a tenor de lo que es dado saber, debió de consistir, aparte las tierras del entorno del monasterio en la posesión de las iglesias de San Pedro de Oz (actualmente Hoz), en el valle de Tena, y de Santa Engracia sita en las cercanías de Santa Elena, según un documento de 1309 referente a la honor de Senegüé, mas otros bienes en Orós Bajo, Oliván y Gavín. Después de su conversión en simple decanía, poseyó otras fincas en Lárrede, Busa y Banasto, así como el señorío de la villa de Orós -probablemente, Orós Bajo-.

La donación del monje Íñigo, hijo, como queda señalado, del senior de Biescas, uno éste de los ocho laicos que en 1079 cedieron el despoblado monasterio a San Juan de la Peña, induce a pensar que la zona de influencia de Sa n Pelay en su época monástica llegaba, además de los lugares nombrados antes, a Casbas de Jaca y a la misma villa de Biescas.

En el folio 88 del Libro Gótico pinatense se encuentra una "memoria "de parte del patrimonio de San Pelay, la que poseía Pedro España de Biescas, escrita con letra del siglo XIII: dos muelas para hacer harina y cuatro mazos propannos de lana gualzire en un molino cercano al puente de Biescas; una tierra junto a la era en la misma villa; otra tierra en Podiumrotundum sobre el camino; otra debajo del camino; y otra en la serra de Astes; cuatro tierras en Orós Bajo; dos en Orós Alto; una viña en Oliván; una viña en Biescas; y otra viña en Gavín, delante de la villa.