La ofensiva republicana en el Serrablo había causado al adversario 2.643 bajas desde el día 22 de septiembre de 1937 según el diario de operaciones de la 51 División.
Pero, la penetración inicial había sido cortada, convirtiéndose la batalla en una sangrienta lucha de trincheras. El frente estaba completamente rígido: la toma de Gavín y Biescas ofreció un fuerte avance para los republicanos, que se apoderaron de los montes de la orilla derecha del Gálle go, aunque, sin más valor, que el obtenido del ganado que lograron copar por estos parajes. El pueblo más avanzado era Acumuer. Frente a estas líneas los nacionales estaban fuertemente parapetados en el vértice Petro, Paco de Asún y Cruzota, dominando la Punta Güé y el Pueyo Mayor. Ante Senegué, el frente pasaba el río para proseguir por el tan traído y llevado pueblo de Casbas, dominando los nacionales la meseta de Santa Orosia, teniendo aquí los republicanos como pueblos más avanzados Ain ielle y Cortillas. Desde Santa Orosia y Yebra el frente descendía por el Basa con posiciones para los franquistas en Allué, cota II 90, Selva de Osán, casetas del Roldán, lomas de Campolargo y Campo Corona y cota 923. Otra vez volvía la línea de frente a la derecha del Gállego, apoyándose ahora los nacionales en el Mirador del Abuelo, el Coronazo y cotas 995, 992, 1064 y 1196; luego, formando un ángulo, en el vértice Santa Cruz, loma Casañora y Latre, Estallo y Aquilué, para internarse en la sie rra de Monrepós.
Al norte de Biescas las fuerzas nacionales habían quedado cortadas y su suministro se realizaba a través de filas interminables de mulos. Los de la compañía de esquiadores pasaron el invierno con ligeros tiroteos, los más importantes en el fuerte de Santa Elena y Polituara.
Las últimas intentonas nacionales tienen fecha de 25 de noviembre. A partir de entonces se desiste totalmente de desalojar a los republicanos. La atención de la guerra española se va a fijar e n otros frentes, concretamente en Teruel, una vez que Asturias ha sido dominada. Todas las fuerzas que habían operado en esta última región son trasladadas, casi íntegramente, al frente de Aragón.
El 28 de noviembre comienza el relevo de las fuerzas del Alto Gállego por la 63 División nacional al mando del general Tella, del Cuerpo de Ejército de Navarra (general Solchaga). La División 63 constaba de dos Brigadas (coroneles Ibañez de Aldecoa y Moreno Ureña) divididas en medias brigadas. Las unidades de infantería eran, respectivamente: batallones XIII y XVI de Zaragoza, IV de Arapiles, D de San Fernando, IX de Zamora y VIII de Mérida, y IV de Ceritíola, X de Zamora, X de América, B de Las Navas y el nº CXL, más el tercio de requetés "Ortiz de Zárate". Había un grupo de artillería de 70 milímetros y otro de 75, tres compañías de zapadores y una de transmisiones.
Los republicanos, en todo este periodo, habían utilizado nueve Brigadas:
Ambos bandos pasaron por una completa inactividad durante todo el invierno, dedicándose sólo a labores defensivas y a la vigilancia de la retaguardia. Casi podría decirse que estaban acuartelados. En el lado republicano se marchó del frente la 27 División de Del Barrio, bastante mermada y subió la Brigada que compl etaba la 43 División. que fijó su campo de actuación en la rivera del Guarga. De norte a sur las unidades republicanas eran, pues, la 130 Brigada Mixta, hasta Santa Orosia, la 72 B. M. en la zona media y la 102 B. M. en la Guarguera.
Sabiñánigo seguía sometido a un semicerco, aunque los republicanos eran conscientes de que si no cambiaba mucho la situación no entrarían nunca. Las incursiones aéreas y los bombardeos de artillería cesaron. Los primeros ya no eran útiles para molestar y des truir las fábricas, pues éstas escasamente funcionaban dado que no tenían suministro eléctrico, por estar estas fuentes dominadas por los republicanos. Respecto a los segundos, al marcharse la 27 División, la única artillería que quedó en este frente fueron dos baterías incompletas y con un servicio de municionamiento muy deficiente.
Comienza 1938 en Teruel con duros combates bajo cero y enfrentamientos frontales en la más grande batalla hasta ahora librada en s uelo español. Ambos Ejércitos han concentrado allí sus masas de maniobra, mientras que en el resto de España no se combate. Acabará la batalla en tablas, aunque con una situación mucho más ventajosa para los nacionales, que recuperan la capital de la provincia y ven como ganan una neta superioridad frente al Ejército Popular de la República en hombres y material.
Aprovechando la gran cantidad de tropas concentradas en Aragón, Franco decide asestar un golpe definitivo a este frente, prime ro al sur del Ebro y después al norte. El 25 de febrero, ya prácticamente liquidada la batalla de Teruel, daba el general una instrucción que señalaba las directrices de la operación. Había que batir a las fuerzas adversarias desplegadas al sur del Ebro, entre Fuentes y Vivel del Río, e iniciar seguidamente su persecución, neutralizando a la vez a las unidades que acudiesen a las zonas comprendidas entre el Ebro y el Guadalope y trasladando la línea final del frente al Valle de este último río. Las grandes unidades que iban a intervenir en la futura ofensiva eran el Cuerpo de Ejército de Galicia (general Aranda), el de Castilla (Varela), el italiano (Roatta) y el marroquí (Yagüe). Los combates tuvieron lugar del 9 al 17 de marzo y se saldaron con una gran retirada de todas las divisiones republicanas. Los nacionales lograron avanzar en estos días 100 kilómetros en profundidad, dominando un territorio de unos siete mil kilómetros cuadrados, con otro centenar de pueblos ocupados y 1 0.000 prisioneros. Alcanzada la línea definida por Alcorisa-Alcañíz-Caspe, desde ella se controlaban las rutas que conducen directamente al Mediterráneo.
El pacífico invierno en estas tierras del Serrablo iba a acabar a principios de marzo, cuando los nacionales dispusieron de las fuerzas suficientes para atacar con garantías de éxito. Los republicanos durante este tiempo se habían dedicado solamente a vivir y los mandos eran conscie ntes de que la correlación de fuerzas se había desequilibrado en perjuicio suyo, con lo que no les quedaba más remedio que defenderse para luchar por su supervivencia.
Como consecuencia del avance al sur del Ebro, la ofensiva general se completará con otra al norte de aquel río. Esta acción tendría por objeto cortar las comunicaciones entre Cataluña y el resto de España e impedir, mediante una acción constante, que el enemigo dispusiera de tiempo y espacio para organizar nuevas líneas de resistencia, aprovechando los accidentes naturales del terreno.
El general Dávila, jefe del Ejército del Norte franquista, desarrollaría la instrucción del general Franco en la parte que se refiere a la maniobra al norte del Ebro Se debería aprovechar el actual despliegue de las fuerzas nacionalistas al norte del Ebro y en las líneas del Gállego para lanzar sobre los republicanos ataques convergentes que fijen y envuelvan todas las líneas al oeste del Cinca, impidiendo la retirada de su s tropas.
Para esta maniobra al norte del Ebro se utilizarían tres Cuerpos de Ejército: el de Navarra, el de Aragón y el Marroquí. El primero rompería el frente de Huesca al norte y al sur, por Arascués y Cuezos. Sendas divisiones avanzarían según las direcciones Arascués-Bandaliés-Liesa y Cuezos-Vicién-Alcalá del Obispo. Envueltas así las líneas enemigas de Huesca y restablecido el enlace entre las dos divisiones, se progresaría luego según la dirección general Huesca-Barbastro para sit uarse en la línea El Grado-Barbastro-Monzón, sobre el Cinca, estableciendo dos cabezas de puente en El Grado y Estadilla. El Cuerpo de Ejército de Aragón rompería el frente en el sector Mascariello-Cuatro Cuartos, avanzando seguidamente dos divisiones acoladas y situadas a la derecha de la división de Navarra que rompiese el frente al sur de Huesca. Los objetivos primeros serían Sangarrén y Tardienta y, tras quedar envueltas las respectivas líneas fortificadas, se dirigirían acuellas divisiones a Sariñena y de ahí a Albalate de Cinca, al objeto de establecerse en la línea Pomar-Albalate-Ballobar, con una cabeza de puente sobre el Cinca en la segunda localidad citada.
El Cuerpo de Ejército Marroquí franquearía el Ebro, avanzaría sobre Bujaraloz y Candasnos, lanzando sobre Ontiñena una Brigada de Caballería y, el grueso de la tropa marcharía sobre Fraga, donde se constituiría otra cabeza de puente.
En virtud de estas órdenes, cada jefe de Cuerpo dio las que correspondería n a la gran unidad a su mando. El Cuerpo de Ejército de Navarra, a las órdenes del general Solchaga, debería fijar al enemigo en el frente entre Jaca y Puibolea, es decir, nuestro frente, y romperlo con un profundo ataque entre Puibolea y Lierta, haciendo caer por envolvimiento y en cooperación con el Cuerpo de Ejército de Aragón las fortificaciones en torno a Huesca. La 39 División de Navarra se extendería por toda la línea estabilizada del Cuerpo de Ejército hasta Bentué de Rasal; la 63 avanza ría según la dirección Apiés-Loporzano-Morrano-Adahuesca-Castillazuelo-EI Grado; la 62 operaría en un primer momento con el Cuerpo de Aragón y la 61 fijaría al enemigo primero en torno a Huesca y luego, una vez rebasadas y rodeadas las fortificaciones que la atenazaban, limpiaría la zona y seguiría por la carretera general hasta Barbastro, estableciendo una cabeza de puente sobre el Cinca a la altura de Estadilla.
La 43 División republicana, la veterana división que combatía en el Serrab lo desde que dio comienzo la guerra, tenía una difícil papeleta, pues sus posiciones no iban a ser atacadas directamente, sino que se iba a ver sorprendida por el sur mediante el ataque de otras divisiones nacionales. Por tanto, su suerte quedaría echada en gran medida por la actuación de las otras fuerzas republicanas más al sur. No le quedaba más remedio que una pronta retirada sin desorganización. Cuando, a pesar de las precauciones, la retirada se produjo en orden, era ya demasiado tarde y e l total de la división quedaba cercado.
Los republicanos, en previsión de un futuro ataque y, durante los meses anteriores, habían organizado una fuerte línea de resistencia con grandes obras de cemento y trincheras amparadas en las márgenes del río Cinca. En el extremo norte del frente se había barrenado la carretera de Biescas a Broto, entre Yésero y Linás, colocando cargas de dinamita en los túneles de Cotefablo para una eventual voladura de los mismos. En Broto se empalmaba con la fa mosa "linea del Cinca", que en la primera parte de su trazado se apoyaba en el río Ara. Boltaña estaba poderosamente defendida desde Broto y desde Campodarve. Había en torno a las dos rutas que confluían en Boltaña varias obras con amplios refugios para tropas dotados de agua, luz y teléfono. Otras obras similares había en Aínsa. Alrededor del pueblo de El Grado y, extendiéndose hasta Naval, las defensas eran muy importantes, con baterías instaladas en casamatas, trincheras para doscientos y tr escientos hombres y numerosos nidos de ametralladoras, con hormigón armado por doquier.
La 3ª División de Navarra se estableció en la zona serrablesa relevando a la 63 División, también del Cuerpo navarro. Estableció su cuartel general en Jaca, al igual que el cuartel general del Cuerpo de Ejército de Navarra, al mando del general Solchaga.
La 3ª División de Navarra estaba mandada por el general Iruretagoyena e integrada por tres Agrupaciones, a las órdenes, respectivamente, de l os tenientes coroneles Moliner, Navarro e Iglesias. Las unidades de infantería eran:
-batallones IV, VII y XI de San Marcial y III bandera de Falange de Burgos;
-batallones II de Burgos, II de Sicilia y XI de América y II bandera de F.E.T. de Palencia;
-VII, IX y LXIII batallones de Bailén, V de Arapiles y un batallón mixto de montaña.
Este Batallón Mixto de Montaña se formó sobre la base de la compañía de Esquiadores, aislada en las montañas durante todo el i nvierno, una compañía del Regimiento Galicia y la Centuria de Falange de Sabiñánigo.
La artillería estaba compuesta por dos grupos a tres baterías de 75 milímetros y los ingenieros por dos compañías de zapadores y una de transmisiones.
El día 22 de marzo comienza el ataque preparado al norte del Ebro y, salvo en Huesca, en todo el resto del frente al sur de esta ciudad, los nacionales arrollan las líneas republicanas con facilidad. El 23 de marzo ocupan Tardienta y el 24, Nueno, Sabayés, Apiés, Yéqueda y Banastás. Al sur de Huesca son ocupados entre muchos otros pueblos, Vicién y Albero Bajo. El 25 se pasa el río Flúmen ocupándose Bandaliés, Igriés, Tierz y Albero Alto. Al sur los nacionales entran en Poleñino y Robres. El 26 cae Sariñena y, al norte de Huesca, se pasa el Alcanadre ocupando los franquistas Angués y Pertusa. El 27 ocupan Abiego, Adahuesca, Lascellas, Ponzano, Berbegal y la Perdiguera.
La 43 División republicana queda largamente desbordada por el sur y el peligro se acentúa por momentos. El mando de la División decide enviar dos compañías del 288 batallón perteneciente a la 72 Brigada, entonces mandada por "El Esquinazau" a El Grado para intentar aguantar allí el mínimo tiempo que permitiera la retirada de toda la División. Otras unidades republicanas del sector de Huesca suben por El Grado en dirección a Francia abandonando el terreno sin luchar y corriendo sin ningún tipo de orden.
Como primera fase del repliegue de la 43 Divis ión y, ante la presión de los navarros, se decide abandonar por su escasa importancia y difícil defensa, el sector derecho del Gállego tras la desembocadura del Guarga, volándose el día 27 por la compañía de zapadores de la 72 Brigada el Puente Fanlo, un puente sobre el barranco de Fanlo y el de madera sobre el Gállego en el Hostal de Ipiés. Los nacionales entran inmediatamente en el terreno abandonado por los republicanos y ocupan, sin disparar un sólo tiro, Orna de Gállego, Arto, Latrás y Latr e. El 28 Prosiguen las destrucciones en esta zona para impedir el avance enemigo y se procede a la voladura de la carretera del Guarga a la altura del kilómetro 7,500; aún continúan los republicanos en posiciones tan avanzadas como San Félix, Aquilué, y noreste de Bentué, abandonando durante el día Casa Batanero y cota 11 00, que tanta gente habían costado. Los nacionales entran por la tarde en Ipiés, Jabarrella, Lasieso, Layés, Lanave, San Vicente y Serué. También en esta jornada cae Barbastro, cabecera del X Cuerpo de Ejército republicano, que, prácticamente a desaparecido en una semana. En la toma de San Vicente se distingue la III bandera de Falange de Burgos. Se reforzó a la 3ª de Navarra con una Agrupación de carros italianos con la misión de que fueran la punta de flecha para avanzar por la carretera del Guarga hacia Boltaña. El día 30 el avance nacional por la Guarguera es impresionante y, sin apenas oposición llegan a los pueblos de Laguarta y Matidero, ocupando las alturas de la sierra de Galardón. El 31 siguen los italianos abriéndose paso con los tanques por la carretera y llegan a Campodarve, cerca de Boltaña, aunque por la noche sufren un gran quebranto al ser sorprendidos por fuerzas del batallón Izquierda Republicana, que les cierran el paso. En este mismo día la 63 División navarra ocupa Graus, con lo que el cerco de la 43 División del Ejército Popular de la República está a punto de completarse.
Al ser nombrado el teniente coronel Escassi, jefe de la 43 División, comandante militar de la plaza de Lérida, puesto que nunca ocupará pues escapará cruzando la frontera, es nombrado jefe de la misma División Antonio Beltrán, "El Esquinazau".Bajo sus órdenes, teniendo como asesores al jefe de su estado mayor, Leopoldo Ramírez y como comisario de División a Máximo Gracia, forman la 130 B.M. (comandante Lacasa y comisario Berdala) con los batallones 517, 519 y 520. El 518 o "Cinco VilIas"en los primeros días de la ofensi va nacionalista había sido enviado de refuerzo a Barbastro; la 72 B.M. (comandante Gómez y comisario Pérez Funés) con los batallones 286, 287 y 288; y la 102 B.M. (comandante Hernández de la Mano y comisario Serrano) con los batallones 405, 406, 407 y 408. En artillería, al mando del comandante Sánchez y teniendo como comisario a Castellví, sólo les quedaban tres piezas de montaña.
"El Esquinazau"; hombre enérgico y decidido, se plantea definitivamente la retirada impartiendo a sus soldados las órdenes, no se sabe de quien, de destruir todo lo que pudiera servir al enemigo; casi, una política de tierra quemada.
Con más retraso que sus otras divisiones hermanas, la 3ª de Navarra comienza a atacar al norte de Sabiñánigo el día 2 de abril de 1938. El día anterior los republicanos habían abandonado amplias zonas de terreno, entrando el enemigo en Acumuer, donde parte de la población optó por huir, Asún, Yosa de Sobremonte, Escuer y Arguisal. El día 2 cae Aso de Sobremonte. Ante Biescas los republicanos resisten para asegurar el repliegue. De Biescas han partido en jornadas anteriores muchos civiles con los enseres que han podido cargar, formando lentas colas de carros por Cotefablo en dirección a Broto. Cerdos y otros animales de la villa se matan a tiros para que no puedan ser aprovechados. En Biescas dejan, sin embargo, en pié, un puente de tablas por donde sólo podían pasar personas. Entran los nacionales el día siguiente en Biescas que aparece incendiado. Se ocupa en el mismo día Espierre y Gavín y más adelante Yésero. En Broto y, tomado Boltaña, los republicanos no pueden seguir adelante con camiones y coches y una cincuentena son quemados en Fiscal. Broto también aparece en llamas cuando llegan los nacionales. El 2, éstos logran cruzar el Ara con el agua al cuello, encontrando fuerte resistencia. El túnel de Cotefablo es volado en ese día. El 4, y con el Batallón de Montaña a la cabeza, los nacionales logran ocupar Linás de Broto, V iú y Fragen y a últimas horas se ocupa Torla. Los últimos republicanos tienen que pasar por Ordesa en largas filas hasta el Valle de Pineta y Añisclo. En Plan les ha cortado el paso la 63 División franquista. Los republicanos combatientes en el Serrablo durante casi dos años quedan cercados en Bielsa.
-Jaca: Diario "La Unión".
-Zaragoza: "Heraldo de Aragón". "La Voz". "El Noticiero".
-Doble diario de la guerra civil española: "ABC" Sevilla y Madrid.
"Defensa".
"Medios Pes ados".
"Historia 16".