1931-1938 Sabiñánigo. Serrablo

LA GRAN OFENSIVA REPUBLICANA.

A finales de agosto de 1937 el general rojo, jefe del estado mayor del Ejército Popular de la República, preparaba un nuevo ataque con un doble fin: táctico de poner en peligro Zaragoza y estratégico de ayuda a Asturias. El estado mayor reunió seis divisiones con un total de 80.000 hombres al mando del general Pozas. Pero para iniciar el ataque era necesario asegurar la retaguardia, lo cual pasaba por la disolución del Consejo de Aragón. Toda la organización de las colectividades, con el grandioso trabajo y esfuerzo invertido en ellas, va a dejar de funcionar de la noche a la mañana. El Consejo, durante los meses en que había operado, amplió su composición con representantes de todas las organizaciones políticas y sindicales, aunque el anarquismo seguía predominando y se obraba según las directrices de esta ideología en cuestiones de orden público, economía, etc. Negrín, inquieto por ello, confió el estudio del caso a Julián Zugazagoitia, que sentenció en su informe: «Los detalles de cada queja escalofriaban... Delegué en un amigo de mi absoluta confianza una discreta observación sobre el terreno. Tenía que huir de los informes oficiales y de las exageraciones partidistas. Dictamen: las denuncias tenían un ochenta por ciento de exactitud».

Con la operación proyectada por Rojo se trataba de romper el frente por tres sitios y envolver Zaragoza. La ofensiva comienza, en un secreto absoluto, el 24 de agosto; a medianoche, la 27 División (Trueba), había roto el frente y había llegado hasta la estación de Zuera, que ocupa momentáneamente. La 45 División internacional (Kléber) penetró hasta Villanueva de Gállego, aunque no la pudo ocupar. Al sur del Ebro el ataque fue más eficaz y la 5ª División de Lister realizó una penetración de 30 kilómetros, siendo detenida en la línea Mediana-Fuentes de Ebro. Quinto y Belchite resistieron el tiempo suficiente para que el mando nacional pudiera movilizar sus reservas. El frente quedó nuevamente estancado tras una dura batalla frontal.

El ataque en el frente de Aragón fracasó, pero el mando republicano preparó otra ofensiva para amenazar Zaragoza. Para ello se propuso desencadenar un fuerte ataque en la zona pirenaica con el objetivo de tomar Jaca y con la finalidad de que fuera un importante foco de atracción de las reservas nacionales en todo el frente para golpear de nuevo al sur del Ebro. El mando del Ejército del Este republicano consideraba que el sector nacional Yebra de Basa-Sabiñánigo-Biescas estaba muy poco guarnecido, de ahí su intención de crear en este frente una amenaza efectiva y desconcertante. Se trataba de llevar a cabo un doble ataque para envolver y aniquilar las fuerzas situadas en aquel sector, a fin de ocupar la línea Castiello de Jaca-sierra de Novés kilómetro 8 de la carretera Jaca-Pamplona, siendo Jaca el objetivo final de la operación, así como el primero la conquista de Sabiñánigo.

Se trataría de una operación de audacia, siendo sus características esenciales el secreto, la sorpresa y la rapidez.

En el caso de la hipotética toma de Jaca los medios ya no daban para más; era, en resumidas cuentas, una operación de corto alcance, si bien hizo traer a suelos de Serrablo toda la potencia bélica de las armas hasta entonces conocidas y utilizadas.

Fuerzas contendientes.

Por parte nacional continuaba al mando del Sector de Jaca el coronel Caso, con cuartel general en esta población. A principios de septiembre las fuerzas a su mando tenían la siguiente situación:

  • En Jaca, como reserva, se encontraba una denominada compañía de voluntarios de Jaca.
  • En el monte de Santa Orosia el VI batallón del Regimiento Galicia.
  • En Sabiñánigo el V batallón del mismo regimiento.
  • En Cartirana el III batallón del Regimiento Galicia y la X bandera de Falange. En esta bandera se integraba la Centuria de Falange de primera línea de Sabiñánigo, que, en estas fechas y, desde finales del mes de julio tenía su plana mayor en el Ventorrillo. En el mes de agosto estos falangistas se limitaron a realizar servicios de emboscada sobre Oliván y Berbusa y rechazaron un ataque republicano el día 24 de agosto sobre Casbas de Jaca. En la posición del Ventorrillo. donde estaban las cocinas de la Centuria había una falange (denominación que se daba para designar una sección normal de infantería). En la Torre del Moro había dos escuadras de falangistas, encontrándose el resto de la centuria de guarnición en el pueblo de Casbas.
  • Las posiciones al sur de Sabiñánigo estaban ocupadas por la IV bandera de Falange.
  • En Panticosa estaban las compañías de esquiadores y los Voluntarios del Valle de Tena.

Por el lado republicano iban a intervenir en la batalla dos divisiones: la conocida y popular 43 División, aunque incompleta, ya que la 102 Brigada se encontraba en el sector del sur del Ebro y, también faltaba un batallón de la 72 Brigada. Por tanto, de esta División intervendrían la 130 Brigada, al mando de Bueno Ferrer, y la 72, al mando de Beltrán "El Esquinazau". El mando supremo de la 43 División lo ejercía el teniente coronel Escassi.

A esta división se le agregó la 27 División del Ejército Popular de la República, traída desde el sector de Tardienta y fogueada en numerosas batallas. Al frente de esta división se encontraba el mayor de Milicias del Barrio, que asumía el mando de todas las fuerzas y de la operación en sí. Del Barrio había sustituido a su colega del PSUC Trueba debido a la mala actuación de éste en la ofensiva sobre Zaragoza de finales de agosto. El jefe del estado mayor de esta división era el mayor de infantería Eligio Mateo Sousa. La 27 División estaba formada por tres brigadas: la 122 Brigada Mixta (mayor de Milicias Marcelino Usatorre Roig); la 123 Brigada Mixta (mayor de infantería Enrique Oubiña Fernández-Ciel); y la 124 Brigada Mixta (teniente coronel de la Guardia Nacional Republicana Alfredo Semprún Ramos).

A estas dos divisiones se les agregó como artillería tres baterías de 105 milímetros de montaña y una batería pesada de 155 milímetros. También intervinieron desde el principio como fuerza atacante, un batallón de ingenieros, una compañía de blindados y una emisora de radio.

Con estas tropas de infantería, artillería, ingenieros y blindados se constituyeron dos Agrupaciones encargadas de llevar a cabo la penetración por los ejes de maniobra previstos. La Agrupación Norte la formaron la 130 Brigada Mixta, un batallón de la 72 Brigada Mixta, una batería de 105 milímetros y una compañía de ingenieros, concentrándose en la noche del 18 de septiembre en la zona Yésero-Orós Alto-Artica. La 130 B. M. fijó su puesto de mando en Linás de Broto. La Agrupación Sur, compuesta por el resto de las tropas, se concentraría en el sector Villobas-Ordovés.

Idea de la maniobra

El propósito del Mando del Ejército del Este republicano está contenido en la orden de operaciones para la ocupación de Jaca contenido en el Archivo de la Guerra de España, Documentación Roja, Ejército del Este, legajo 771, carpeta 19 del Servicio Histórico Militar.

La Agrupación Norte iniciaría su avance en la madrugada del día 20 de septiembre, aunque, de hecho, se retrasaría hasta el día 22, posesionándose de Gavín y Biescas. Logrados estos objetivos, un batallón de la Agrupación avanzaría en la dirección Biescas-Acumuer-Bescós de la Garcipollera-Castiello de Jaca. Otro batallón motorizado de la Agrupación estaría preparado para penetrar hacia el sur, siguiendo la carretera y envolviendo Sabiñánigo por el noroeste, tomando el pueblo de Cartirana. La Agrupación tendría que destacar dos compañías y una sección de ametralladoras al norte de Biescas para protegerse de los ataques enemigos procedentes del norte. El resto de la Agrupación avanzaría por la carretera Biescas-Sabiñánigo-Jaca con el objetivo final de tomar Jaca y salir a la línea de la sierra de Novés, ocupando posiciones y fortificándose.

La Agrupación Sur debería romper, mientras tanto, y, también de madrugada, el frente enemigo en el sector Castillo de Lerés-Campo Corona, avanzando sobre Jaca, que sería el objetivo principal, hasta el kilómetro 8 de la carretera Jaca-Pamplona. Desde el primer momento esta Agrupación tendría que destacar dos batallones para completar el cerco de Sabiñánigo por el suroeste al final del primer día de operaciones. La Agrupación, para asegurar su flanco meridional, debería ocupar la cota 744 al noreste de Latre con un batallón. Las fuerzas de la 72 Brigada Mixta atacarían simultáneamente las posiciones enemigas de las alturas de San Pedro -Sardas- cotas 1.190, 1.286 y Allué, obligándose al enemigo a la rendición y ocupándolas.

Como reserva se mantendría una Brigada de la 27 División.

Pese al secreto y al factor sorpresa de la operación, el mando franquista del sector tuvo conocimiento de lo que se estaba preparando por el informe de un Guardia Civil presentado en las líneas nacionales el día anterior al ataque, lo que hizo que, con gran rapidez, acudieran a Sabiñánigo las primeras reservas disponibles: un batallón de infantería y una batería de 77 milímetros que son apostados frente a Biescas.

Comienza la batalla

Al amanecer del día 22 de septiembre de 1937 los primeros hombres del batallón Cinco Villas de la 130 Brigada Mixta se presentan ante las vigilancias nacionales de Gavín y rodean el pueblo, mientras que el batallón Alto Aragón se descuelga por las montañas que dominan Biescas, cayendo sobre el pueblo y rodeándolo igualmente, salvo el estrecho cordón de la carretera, que queda batida por el fuego de una ametralladora. Antes de lanzarse al asalto del primer pueblo, la artillería republicana cañonea sin cesar Gavín, que es destruido casi en su totalidad. Colabora en ello la aviación republicana; la franquista también hace acto de presencia. En las primeras horas del ataque a Biescas se ordena la evacuación de mujeres y niños; en el puente de Biescas se monta un gran parapeto para pasar por el mismo ya que estaba expuesto al fuego enemigo. Pasadas pocas horas será imposible salir del pueblo y, para una eventual retirada habrá que esperar a la noche.

En la zona centro del sector la 72 Brigada de "El Esquinazau" ocupa sin demasiados problemas las posiciones nacionales de las Cucullas, la cota 1.100, el pueblo de Allué, la ermita de San Pedro y las cotas 923 y 900. En la ermita de San Pedro se copó a la guarnición, que se rinde, haciendo los republicanos veinticinco prisioneros.

En el sur del dispositivo republicano la 27 División arrolla las posiciones fascistas de primera línea y avanza hasta el Gállego, ocupando Lasieso y Valdocirán y dejando envueltas las defensas nacionales de Jabarrella, Castillo de Lerés y Lanave.

En las cimas pirenaicas se enfrentan los esquiadores de los dos Ejércitos, atacando los republicanos la posición nacional de Brazato, de donde no logran desalojar a los franquistas. También lo intentan en la posición de Sabocos. El fuerte de Santa Elena sufre dos ataques sin resultados.

La tarde del día 22 sigue siendo triunfal para los atacantes y los republicanos toman Escuer, aunque resiste durante algunas horas, y las importantes posiciones del Pueyo Mayor, Pardina de Pardinilla y la punta de Güé.

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El mando nacional no cuenta con reservas y espera la llegada de las más próximas desde el frente de Huesca. Se trasladan con urgencia cuatro centurias de Falange, el batallón C de Ceriñola, dos compañías de ametralladoras del Batallón de Ametralladoras de Reserva nº 52, dos compañías del Regimiento Galicia nº 19 y alguna batería de 77 milímetros que llegarán a Sabiñánigo a media tarde. Por la noche llegan, además, dos banderas de la Legión (la II y la XV) y la Mehal-la de Tetuán, ambas fuerzas pertenecientes a la Brigada Móvil.

En las últimas horas de la tarde, con la infantería de reserva llegada (Regimiento nº 19) y la Centuria de Falange de Sabiñánigo (unos 300 hombres en total), se monta una fuerza de contraataque para desalojar a los republicanos de Güé y del Pueyo Mayor, donde tras duros combates se retirarán hacia Escuer. Los nacionales se aseguran así el control de estas vitales alturas que cierran el paso a los atacantes. El batallón de reserva de ametralladoras nº 52, al mando del comandante José Andraguer, tras un breve descanso en las lomas de los Capitiellos, sale por la noche hacia Orna, siguiendo la carretera de Navasa. De madrugada atacan frente a Lanave para intentar liberar a los allí copados, pero ante la superioridad republicana retroceden y se fortifican en las inmediaciones de Baranguá y una sección de una de sus compañías pasa a reforzar la casa del Puente Fanlo. La tercera compañía de este batallón refuerza Casbas de Jaca.

Ya en el día 23, la 27 División sigue presionando en dirección a Orna y en el Gállego se ocupan por los republicanos el pueblo de Jabarrella y la cota 700. Se ataca frontalmente el Puente Fanlo, donde en medio del puente cae muerto un alférez franquista. Sobre la vía del ferrocarril también caen muertos dos guardias civiles. Los que están dentro de la casa, al mando del alférez Liria, huyen como pueden; el alférez pierde aquí una de sus manos. Los que se encuentran en la torre de Baranguá no corren mejor suerte y se ven forzados a retirarse, todavía ordenadamente, hacia Arto. En Baranguá deja su vida un sastre de Orna. En el cementerio de Arto se apostan todas las tropas que se han venido retirando junto con una bandera del Tercio de la Legión para intentar detener a los republicanos. Estos se han apoderado, durante la jornada, de la estación de ferrocarril de Orna, cortando el paso de los trenes, aunque éstos no circulaban de hecho desde el día 21. Al caer la tarde se produce el choque frente al cementerio de Arto; la inferioridad de los nacionales es evidente y quedan copados. La bandera de la Legión es puesta fuera de combate casi en su totalidad, sufriendo numerosas bajas. Ahora, los franquistas corren hacia atrás en desbandada, con dirección a Camparés, abandonando todo el material que les molesta para la huida.

Los que parece que tampoco tienen muchos problemas son los de la 72 Brigada, que en la jornada del 23 ocupan Casa Batanero y la cota 1.190.

Al norte del sector los nacionales han plantado cara más decididamente, aunque los republicanos siguen conquistando terreno. Se reduce el último foco aislado de resistencia en Escuer y se progresa hacia Arguisal, tomando el Ventorrillo, donde hacen prisioneros al cocinero de la Centuria de Falange de Sabiñánigo y a otro falangista. Los nacionales, en la madrugada del día 23 y, partiendo del Pueyo Mayor, forman una columna al mando del coronel Galera para intentar romper el cerco de Biescas, donde todavía se defiende el comandante Cabrerizo. La columna está formada por dos tabores (batallones) de la Mehal-la de Tetuán, la II bandera del Tercio, dos compañías del Regimiento Galicia y la Centuria de Sabiñánigo. Pero, una vez recuperado Escuer, se tienen noticias de que los republicanos han entrado en Biescas. Se decide, entonces, que la columna se fortifique en la línea El Petro-Paco Asún-Cruzota, donde quedan las fuerzas precisas, marchando las restantes a Sabiñánigo, que comienza a estar amenazado seriamente.

En Biescas, de madrugada, se había capturado una batería completa de cuatro cañones en la orilla derecha del Gállego. Cayeron los republicanos por sorpresa y cogieron durmiendo a los sirvientes; un sargento de esa batería era de Biescas. Inmediatamente obligan a los soldados nacionales a enfilar las bocas de fuego contra las mismas tropas que bajan por las montañas de Escuer. Ante Biescas y en la casa que llamaban de las Ratas, los carabineros que la defendían se rinden al segundo asalto, después de que el oficial asaltante les proponga la rendición. Cae el teniente de Carabineros que mandaba la posición y el sargento que se hace con el mando anuncia su rendición a cambio de que se les respete su vida, cosa que los republicanos se comprometen a salvaguardar. Se hacen presos a 32 carabineros que son conducidos al Estado Mayor de Operaciones en Orós Alto. Se posesiona de Biescas un hijo de la localidad que manda el batallón 517, más conocido como Alto Aragón.

Gavín fue el último pueblo cercado en caer. Desde los sucesos de noviembre del pasado año, en los que resultaría muerto el anterior Alcalde de Jaca, Julián Mur, la población había sido evacuada y el lugar se había convertido poco menos que en una fortaleza. Se apoyaban las defensas en el buen mirador de la torre de la iglesia, en una casa al lado de la carretera y en la denominada casa Parejas. Los nacionalistas no reblaron ante el ataque y se defendieron ardorosamente. Había en el pueblo fuerzas del Ejército y voluntarios del Valle de Tena, mandados por el capitán Fanlo, de Sallent. El pueblo fue batido por la artillería republicana hasta que sólo quedó en pie la torre de la iglesia; el resto de Gavín era un montón de escombros. Reducidos poco a poco todos los focos de resistencia, solamente quedaba como último reducto la torre, donde el alférez provisional Miguel Blasco Vilatela se había hecho fuerte con algunos de sus hombres. Al sacar la bandera blanca en señal de rendición y ver acercarse a los republicanos enfiló contra ellos el fuego de un fusil ametrallador, cosa que volvió a realizar una vez más, lo cual hizo enardecer la furia de los atacantes. Falto ya de municiones, los republicanos se apoderaron de la torre. Del alférez, unos dicen que se pegó un tiro y otros que fue muerto a bayonetazos. Veamos como nos cuentan este episodio Ramón Ferrerons y Antonio Gascón en su monografía sobre la vida de "El Esquinazau": «... Cuando en un momento dado, faltos de munición, izan bandera blanca los sitiados y se dejan ver entre el humo y el polvo, sucios de sangre, salen los milicianos de sus parapetos lanzando gritos de victoria, ocasión que aprovecha Blasco para disparar de nuevo causando bajas, con lo que la lucha continúa. Pronto se le encasquillará el arma siendo entonces capturado. Muerto uno de los hermanos rusos por los últimos disparos del alférez, se abalanzan sobre él los otros dos y le matan a bayonetazos. Mientras Miguel Blasco se hace acreedor de la Cruz Laureada, los prisioneros son fusilados a causa de la jugarreta, por orden expresa del mando».

Blasco Vilatela era ya jefe de la Falange de Teruel antes de la guerra y recibió la medalla militar individual por la defensa de la capital turolense durante los primeros meses de guerra en el invierno de 1936 a 1937. Por su actuación en Gavín se le concedió la Cruz Laureada de San Fernando por Orden Circular de 15 de marzo de 1939, Boletín Oficial del Ejército nº 78. Años más tarde se daría su nombre a la escuela construida en el Barrio de la Estación de Sabiñánigo. Los prisioneros fusilados fueron enterrados en las inmediaciones de Yésero.

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El 24 de septiembre continúa el ataque y los nacionales siguen cediendo terreno en la zona sur del sector. Ocupados Baranguá y la estación de Orna, el avance penetra hacia Camparés, donde siguen estando amenazados los franquistas. Los republicanos llegan hasta el Coronazo, en las inmediaciones de Ibort, cuya suerte depende de horas. En el extremo sur, los nacionales, amenazados de quedar embolsados, evacúan Serué y se atrincheran ante Aquilué y la estación de Caldearenas.

En los tres primeros días de ofensiva los republicanos aseguran haber capturado 300 prisioneros y recogido abundante material de guerra entre el que destacan 4 cañones, 20 ametralladoras, 260 fusiles, 12 morteros y miles de cartuchos, sobre todo al haberse apoderado del polvorín de Orna, que servía de depósito para todas las tropas nacionales al sur de Sabiñánigo.

El 25, los nacionales parecen haber retenido el avance de sus enemigos en el norte, a la altura del monte Güé, donde los republicanos no cejan en su empeño de conquista. En el Pueyo Menor, sobre Escuer, ocupan las trincheras republicanas una sección de legionarios y parte de la Falange de Sabiñánigo. Aunque se registran intensos combates en estas cimas, los atacantes no logran dominarlas, lo que les cierra la llave de Sabiñánigo y de posteriores avances hacia Jaca. Sin embargo, en la zona sur las cosas no van tan mal y los nacionales pasan por una situación verdaderamente apurada. Durante este día, los republicanos entran en lbort y se apoderan de la pardina de Centenero y del Mirador del Abuelo y de la Ermita de Santa Águeda sobre Rapún. La artillería nacional bate incesantemente estas alturas cercanas a Sabiñánigo e intenta asaltar las trincheras del Mirador del Abuelo sin conseguirlo. El temporal de agua, que había comenzado unos días antes, se intensifica y los caminos se convierten en barrizales. Los ríos casi se desbordan, lo cual no facilita la labor de los republicanos, que para pasar el material por el Gállego se sirven de cuerdas y poleas fijadas en las orillas.

En el sector de Biescas, el único pueblo que se ocupa en la jornada del 25 es Betés. En toda la zona norte los republicanos se dedican a recoger el ganado suelto y se hacen con varios miles de cabezas ovinas y con 200 vacas.

Continuará