El humor
Las obras sobre el humor son dos títulos editados en tres pequeñas publicaciones. La más enjundiosa es su "Ingenio y buen humor. Cuentos, chistes, anécdotas"(1940). Las otras dos son dos series separadas que tienen el mismo título general: "Cancionero Aragonés, patriótico y humorístico" (1938).
Estas dos últimas son una serie de cuartetas que a modo de coplillas va recogiendo diversas coplas populares y quizá alguna que otra de cosecha propia. En total son 234 cuartetas, 117 por cada serie. Todo lo que se puede encontrar en la páginas responde a una pequeña acotación inicial: "nada que ridiculice al tipo aragonés". Era una de las obsesiones sanas y constantes de don José. Estaba cansado de que lo aragonés fuese utilizado como asunto para la risa fácil y para la mofa.
En esta serie de cuartetas, los temas que recorre se pueden agrupar en varios grupos: relaciones hombre-mujer, familia, sicología de los individuos, exaltación de lo aragonés, canto de España y también de Franco, algunas mazadas de "sabiduría" y, por último, de tema religioso. Rescatamos un ejemplo de cada grupo:
relaciones hombre-mujer
El calor del matrimonio
no es igual que otros calores;
lo mismo te hace sudar
que te da frío y temblores
familia
Estoy de familia solo;
no tengo más que un cochino;
me quiere porque lo engordo;
yo lo quiero pa lo mismo.
sicología de los individuos
El hombre que paice afuera
igual que un gobernador
acostumbra a ser en casa
el ordenanza mayor.
exaltación de lo aragonés
Si se te olvida la bolsa
cuando has salido de viaje,
si pasas por Aragón
por posada no t'espantes.
canto de España y de Franco
Que no se empeñe ninguno
en que es una selva España
es una nación que quiere
ser una, grande y cristiana.
mazadas de "sabiduría"
No te fíes de ninguno
que te se ríe por nada
son como las peladillas
que por dentro son amargas.
tema religioso
El Pilar de Zaragoza
tiene defensas de hierro
formadas de corazones
tan fuertes como el acero.
La lectura pormenorizada de cada una de las series es una tarea densa y extensa en la cual, ahora, no entramos. Dejamos para otra ocasión la reconstrucción del universo simbólico de nuestro montañés. De ese conjunto, se podría bosquejar el imaginario social de su mundo. Por una parte, la corriente tradicional en la que interviene el poso de los años. Por otra, con una presencia importante, las ideas patrióticas que envolvía a las gentes que formaron parte del bando nacional en la Guerra Civil. El ingenio de mosén José se manifiesta en la observación, ordenación y recopilación de los dichos populares que, en forma de cuartetas, elaboran un repertorio animado y sugerente.
En un segundo paso, la obra con más empaque, dentro de este campo, es su "Ingenio y buen humor. Cuentos, chistes, anécdotas". Recoge, como en las dos anteriores, lo que circula de boca en boca. Son cuentos y anécdotas populares. Aquí son pequeños relatos, algunos con más de cinco páginas, otros con unas mínimas líneas como el que termina el libro que lleva por título "Para, hombre". Dice así:
-¿Otro crío, Nemesio?
-Así paice.
-¡Chiquio, once ya. ..! Como no pares...
-¡Claro! Si pariese tamién yo... serían lo menos ventindós.
Los relatos no tienen pérdida. Es una labor notarial y arqueológica. Se da testimonio de lo que se escuchaba entre la gentes y se rescata del olvido fijándolo por escrito, preservando parte de la tradición oral de su fragilidad intrínseca.
De nuevo, como en las dos primeras obras, lo más sugerente del texto es el prólogo de mosén José. Allí, como antes, se decantan las ideas y objetivos del autor. Estos se pueden resumir en uno: dignificar lo aragonés y poner su humor en un lugar adecuado. Presentar "al baturro con sus características, no de zafiedad, sino de ingenio y agudeza". Es una reivindicación de lo aragonés con un tono distinto al que usaban sus coetáneos "sin necesidad de recurrir a lo denigrante para Aragón".
Incluso se muestra un enfado profundo con los escritores que se quedan en la simpleza:
"Para escribir cómicamente o ridiculizando son necesarias cultura, gusto y observación, cualidades que no tiene cualquiera a quien se le ocurra escribir"
Para don José está claro que "pocos escritores ha habido que hayan sabido pintar el tipo aragonés en su verdadero modo de ser...". Lo cual no es ni petulancia ni significa que sólo él tenga razón. Todavía hoy nos llegan esas malas simientes que han hecho de lo aragonés y su humor una reducción bochornosa y denigrante. Los chistes de maños mantienen encendidos esos rescoldos. Sufrimos indigestión de cachirulo-mal-llevado.
Entre esa preocupación elabora un pequeño tratado sobre lo cómico y el humor:
"La gracia de lo cómico consiste y divierte tanto más cuanto mayor es la desproporción, la inarmonía o contraste opuesto entre la idea y la forma, la intención y el acto, el medio y el fin.
Un humor que cuando se incardina en Aragón cobra unos rasgos particulares:
"Lo cómico en la descripción del tipo aragonés, lo que verdaderamente produce la risa, no es su cortedad o ignorancia: son sus salidas ingeniosas, ocurrencias desconcertantes, sátira aguda, terquedad y amor propio, su altivez indomable, todo en contraste opuesto a su aspecto exterior de sencillez, ruda naturalidad y despreocupación por todo lo que no sea su nobleza y su Virgen del Pilar".
Para mosén José ser aragonés o baturro como algunos dicen no es ser rústico, hombre de campo, ni tonto, ni nada denigrante. Al contrario, el origen de lo baturro viene directamente de battuere, lo que significa batir, pelear, vencer. Nos quedan dos tareas: echar unas risas con el humor rescatado de don José y continuar la defensa concienzuda de lo aragonés.