1931-1938 Sabiñánigo. Serrablo

JUNIO 1937. SANTA OROSIA.

Pasado el duro invierno y los sucesos de Barcelona de mayo hemos visto como los republicanos adoptan la forma de Brigada Mixta como unidad de combate. La primera en ocupar posiciones en el frente pirenaico ha sido la 130 Brigada, de momento autónoma. En el invierno los republicanos se han asentado en el terreno que ocupan y han organizado su retaguardia tras el desbarajuste de los primeros tiempos. En materia de Sanidad, por ejemplo, han emplazado dos hospitales de evacuación en Laguarta y en Boltaña. En Laguarta en la gran casa que hay a la entrada del pueblo. Además de militares se atiende también en ellos a civiles. En las cabeceras de la carreteras que dan al frente se fijan ambulancias para la evacuación de los heridos: hay puestos de éstos en Yésero y Orús. Hasta aquí, los heridos no graves son trasladados en caballerías en las que se acopla un apero con un asiento a cada lado. Los heridos que no pueden ser atendidos en Laguarta son trasladados a Boltaña y, de Boltaña, al hospital del Cuerpo de Ejército de Barbastro, junto con los heridos de los hospitales de Apiés, Lienas y Siétamo.

Las direcciones de los suministros y evacuaciones seguían las carreteras que, perpendicularmente al frente, atravesaban la zona; por el norte la dirección Boltaña-Broto y por el sur Boltaña-Laguarta-Ordovés.

--oOo--

En el mes de junio los actos de hostigamiento a las comunicaciones y a las instalaciones fabriles habían llegado a su punto máximo. A principios de mes los republicanos tomaron Casa Batanero, con lo que el ferrocarril y la carretera quedaban a tiro de fusil.

Los nacionales pasaban momentos de apuro, a lo que se unía la imposibilidad de recibir refuerzos dada la delicada situación por la que atravesaban otras partes del frente de Aragón, más importantes táctica y estratégicamente. La defensa del frente aragonés desde los Pirineos hasta Huesca estaba encomendada a la División 51 mandada por el general Gustavo Urrutia, con cuartel general en Ayerbe y formada por las siguientes fuerzas:

  • Infantería: dos regimientos de infantería: Galicia nº 19 y Valladolid nº 20; seis banderas de Falange, dos tercios de requetés: el navarro "Doña María de las Nieves" y el aragonés "Doña María de Molina", una compañía de esquiadores y los llamados Voluntarios del Valle de Tena y los Voluntarios de Santiago de Huesca.
  • Caballería: un escuadrón de sables con un pelotón de armas automáticas del Regimiento de Castillejos.
  • Artillería: dos grupos de 75 milímetros (del 9 Ligero), un grupo de 105 milímetros (del 10º Ligero) y una batería de ametralladoras de posición y apoyo de 8 milímetros.
  • Ingenieros: un batallón de zapadores (de la Agrupación nº5), un batallón de trabajadores y una compañía y sección de transmisiones.

Los efectivos en hombres eran muy superiores a los de una división normal: sobre los 17.000.

Veamos como estaban distribuidos los nacionales en el frente del Serrablo: a principios de junio de 1937 el sector estaba al mando del coronel Caso, con cuartel general en Jaca, cabecera de la primera Brigada de la División 51. El frente estaba dividido en dos sectores y un subsector. En el primer sector (Biescas) se situaba en Panticosa la compañía de esquiadores; en Gavín, una compañía de infantería con dos fusiles ametralladoras, un mortero de 81 milímetros y dos de 50 (unos 120 hombres). En una segunda línea había en Biescas y en blocaos a la izquierda del Gállego una sección de infantería y cuarenta Panteras del Valle de Tena (unos 80 hombres en total como refuerzo inmediato).

En el sector de Sabiñánigo ocupaban las trincheras y fortificaciones de Senegúé una compañía de infantería. En Sabiñánigo y posiciones dependientes un total de cinco compañías de infantería, una de carabineros y una de ametralladoras con siete máquinas (más de 800 hombres). En Yebra había dos secciones con una ametralladora y en Osán, una sección.

En el subsector de Orna, dos compañías de infantería (unos 250 hombres).

En cuanto a la artillería, en Cartirana estaba emplazada, como ya sabemos, una sección de tres cañones antiaéreos de 76,5 milímetros. En Sabiñánigo, en las inmediaciones de la estación, una sección de cañones de 75 milímetros en montaje antiaéreo. También en Sabiñánigo, una batería de viejos cañones de 9 centímetros. En el Hostal de Ipiés y Arto, una sección de 9 centímetros y otra de 15 centímetros.

Todos estos hombres estaban ya fogueados y gozaban de una buena moral amparada en una efectiva propaganda y en una férrea disciplina militar. Las unidades de milicias falangistas y los requetés estaban revestidos de un entusiasmo inusual y de gran capacidad combativa y de sacrificio, aunque la disciplina no fuera siempre total. En la mismísima Falange de Sabiñánigo se produjo la deserción de un falangista que se pasó al lado contrario: se llamaba Romeo.

Hasta junio de 1937 se habían movilizado del lado nacional las quintas de 1931, 32, 33, 34, los excedentes de 1935, la quinta de 1936 y la de 1937, estando en movilización la quinta de 1930[1].

En estas fechas la guerra de España toma otro rumbo. Caída Málaga, el esfuerzo principal nacionalista se va a fijar en el norte, donde Mola ejerce como auténtico virrey. El 31 de marzo el Ejército del Norte desencadena su ofensiva con cuatro Brigadas navarras a las que se añaden una división y una brigada italianas. Aún siendo superiores los vascos en número la abrumadora ventaja blanca en material, sobre todo, contando con la Legión Cóndor, les hará retroceder poco a poco. El avance será lento y el 20 de abril Mola impulsa nuevamente su ofensiva; las tropas vascas se repliegan luchando por cada palmo de terreno. En esta situación se llega al mes de junio, en cuyos días 11 y 12 se rebasan los primeros puntos del "Cinturón de Hierro" de Bilbao. La caída de esta ciudad es cuestión de días.

Para aliviar la presión nacionalista sobre las líneas vascas el estado mayor republicano lanza ataques secundarios de diversión sobre otros frentes. El primero de ellos, a finales de mayo y dirigido a la ocupación de los pueblos de la Granja y Balsain, en la sierra madrileña, que se salda con la ocupación del primero y la estabilización de las líneas.

La otra maniobra de diversión, más importante, tiene como fin la ocupación de Huesca con un ataque proyectado para el día 12 de junio. El asalto se encomendó a un Cuerpo de Ejército y a las divisiones 45 y 28, que llevarían el peso principal de la batalla. La División 451 con parte de su componente internacional, sufre un grave percance el mismo día 12 al perder a su jefe, el escritor húngaro Zalka (Luckas), al ser alcanzado el coche en el que viajaba al atravesar una zona batida por la artillería en las inmediaciones de Igriés. La 28 División (Jover) se encargó de realizar el eje principal de la maniobra descendiendo por el norte desde la sierra de Gratal para alcanzar la carretera de Jaca y cortar así la única vía de salida de la capital oscense. En la noche del día 12, las avanzadillas republicanas se habían descolgado desde las cercanías de Bolea hasta Esquedas, ocupando momentáneamente el pueblo. Por la mañana la 28 se estrelló sangrientamente ante las líneas nacionales del carrascal de Chimillas y del monte Mondó. Combates encarnizaos se suceden estos días entre trincheras y las bajas por ambos lados son numerosas. Un nuevo intento de asalto el día 16 produjo también resultados infructuosos. Quedó parado este frente con gran acumulación de tropas y de medios, estabilizándose con posiciones férreas y fuertemente fortificadas. En estos días fueron continuos los bombardeos de Huesca y de otras poblaciones, entre ellas, el día 16, Ayerbe, buscando el cuartel general de la división nacional.

Como complemento de la ofensiva sobre Huesca y para fijar las reservas nacionales de Jaca se encomienda por el alto mando a la 130 B. M. un conjunto de acciones secundarias. Los servicios de información de la 130 Brigada, en infiltraciones sobre territorio enemigo, habían estimado que, a parte de las fuerzas encargados de vigilar el frente, en Jaca había un batallón organizado de 800 hombres del Regimiento Galicia nº 19, además del sexto batallón de este Regimiento en organización. También habían detectado que en Ayerbe acababan de realizar la instrucción 1.200 hombres siendo enviados al frente de Huesca, quedando sólo de guarnición la plana mayor y una compañía de infantería.

Las fuerzas de la 130 B.M. en la proporción conveniente que estimase su jefe, efectuarían tres golpes de mano: uno sobre el lago de Bachimaña; otro sobre el fuerte de Santa Elena, ocupándolo si fuese posible; y un tercero sobre la carretera de Sabiñánigo a Yebra de Basa para cortarla y aislar la guarnición de este último pueblo. Estas acciones se llevarían a cabo el día 12 de junio. En el primer golpe de mano se enfrentarán los esquiadores de los dos Ejércitos en una guerra rápida sobre nieve. Desde Bujaruelo se intentan ganar las alturas de esas montañas sin poder conseguirlo. Un contraataque de la compañía de esquiadores nacional sorprende a una patrulla republicana en sierra Tendeñera, causándole varias bajas.

El ataque al fuerte de Santa Elena no tuvo especiales consecuencias, resistiendo los nacionales amparados en los gruesos muros del fuerte.

La tercera acción de las programadas si tuvo más éxito y contribuyó a hacer más estrecho el cerco que amenazaba Sabiñánigo. La artillería se cebaba estos días con las fábricas y el ferrocarril tenía el paso difícil, sin circular algunos días. El día 13 de junio, los republicanos ocupan las coronas de San Juan y el monte de las Cucullas, interrumpiendo el tráfico de la carretera a Yebra. El teniente Lacasa entra el 13 en Casa Batanero; el corte del ferrocarril se muestra como una posibilidad muy factible. Los nacionales, que han resistido la embestida, logran recuperar en la noche del 14 al 15 el pueblo de Allué, conquistado por los republicanos a primeras horas del día. Quedaba aislado, momentáneamente el pueblo de Yebra de Basa.

La situación en que habían quedado los nacionales era delicada: casi cien hombres encerrados en Yebra, una pérdida muy importante dada la precariedad del número de combatientes, y pérdida de posiciones dominantes que imposibilitaban el tráfico por la carretera de Yebra y el acercamiento a Sabiñánigo por las crestas montañosas más elevadas. Era muy importante recuperar el terreno perdido y enlazar con la guarnición de Yebra que corría el peligro de ser aniquilada. Para ello se planeó una pronta operación de desalojo para el día l6 de junio con el fin de liberar del fuego republicano la carretera de Sabiñánigo a Yebra, batida desde San Román y alturas del Coronazo, al norte de la carretera, y altura de las Cucullas al sur de aquélla.

Para llevar a cabo esta operación, a las fuerzas locales se unieron otras de la Brigada Móvil, que constituía la reserva general del frente aragonés, y con todas ellas se formaron dos Agrupaciones, para actuar en forma de columna, al mando de los comandantes Cáceres y Clarós. La primera, partiendo de Osán y de Yebra, ocuparía San Román y, la segunda, saliendo de Allué, alcanzaría la Cucullas por detrás.

Las dos Agrupaciones estaban integradas por:

  • Agrupación Cáceres: dos compañías de fusiles y una sección de ametralladoras (tres máquinas) del Regimiento Galicia; la compañía de voluntarios del Valle de Tena y cincuenta carabineros. (En total unos 350 hombres).
  • Agrupación Clarós: dos compañías y una sección de ametralladoras del mismo regimiento y la centuria de Falange de Sabiñánigo (igualmente, otros 350).

Como artillería figuraba una batería de montaña de 105 milímetros. En reserva quedaba una Mehal-la de moros de Tetuán.

Tras vivo tiroteo y, ante la superioridad de las fuerzas atacantes, los republicanos se retiraron de sus posiciones anteriormente ocupadas. Se salda pues la operación con el desalojo de las Cucullas y la ocupación de San Román (Triste destino el de estos pueblos de cambiar de bando continuamente).

El día 17 hubo tranquilidad y no se operó, pero el día 18, el coronel Caso, jefe de la primera Brigada de la División 51 encargada del sector de Jaca, decidió, aprovechando las dos Agrupaciones formadas, despejar el ángulo sur de Sabiñánigo para liberar, así, la presión republicana sobre las vías de comunicación paralelas al Gállego: la carretera y el ferrocarril. La segunda Agrupación partió desde la pardina de Centenero con la intención de asaltar frontalmente las cotas de Bailín y Casa Batanero. La primera, en forma de flecha, intentaría envolver dichas posiciones partiendo de Ipiés.

En Casa Batanero los republicanos plantaron cara con decisión. El ataque comenzó de noche, sobre las dos de la madrugada, bombardeando el edificio y las trincheras adyacentes con abundante fuego de artillería y de mortero. Allí se encontraban unos cien soldados de la República al mando del teniente que fechas atrás había allí entrado. Resistieron durante toda la noche y parte del día, pero al caer herido el teniente sobre el mediodía, los republicanos abandonaron la posición. Las bajas fueron importantes para los dos bandos.

--oOo--

Pero, todo lo visto no eran sino operaciones preparatorias o de limpieza. Casi todos los días se registraban escaramuzas. El día 27 Sabiñánigo sufría un duro cañoneo; era como la gota que desbordaba el vaso. Como nos dice el general Ponte y Manso de Zúñiga: "... por todo ello se fueron haciendo poco a poco pequeñas operaciones con los elementos locales que nos llevaron a la ocupación de los pueblos y posiciones de Allué, San Román, Cucullas, Batanero y otros que nos iban aproximando y desbordando la meseta (de Santa Orosia), hasta que el 28 de junio de 1937 con ocasión de estar la mayor parte de la Brigada Móvil en los carrascales de Huesca... decidí cortar el combate dejando en ellos la menor fuerza posible, llevar en camiones al atardecer la mayor parte de la columna a Sabiñánigo y, en unión de las fuerzas del sector, escalaría por distintos puntos en una marcha nocturna y atacar sus posiciones en la madrugada del 29" [2].

La Brigada Móvil, al mando del coronel Galera, con cuartel general en Zaragoza, constituía la reserva general de todo el frente aragonés, guarnecido por el V Cuerpo de Ejército nacional. Estaba estructurado en dos medias brigadas con abundante componente de fuerzas legionarias y moras. El total, en junio de 1937 era de unos 7.900 hombres.

  • Primera Media Brigada: un batallón del Regimiento de Carros, la bandera de la Legión "General Sanjurjo", dos tabores de la Mehal-la de Tetuán nº 1 y la bandera de la Guardia Imperial.
  • Segunda Media Brigada: un batallón motorizado del Regimiento de Carros, la II bandera de la Legión, una Mehal-la Jilifiana del Rif nº 5, fuerzas diversas de la Guardia de Asalto de Zaragoza, dos compañías de requetés del tercio "del Pilar", dos compañías del batallón Calvo Sotelo y la 14ª bandera de la Falange.
  • Caballería: dos escuadrones de sables con un pelotón cada uno de armas automáticas (números 1 y 2 del Regimiento de Caballería Castillejos nº 9) y un escuadrón del mismo regimiento con armas automáticas.
  • Artillería: un grupo de 77 milímetros (tres baterías), un grupo de 75 milímetros (3ª, 5ª y 9ª baterías del Regimiento Ligero nº 9), un grupo de 105 milímetros ( 5º y 8ª baterías del Regimiento Ligero nº 10), una batería de 155 milímetros más una sección del Regimiento Ligero nº 10; una batería de 105 milímetros de montaña y una batería de ametralladoras de 8 milímetros.
  • Ingenieros: un batallón motorizado (el III de la Agrupación nº 5).
  • Transmisiones: una compañía de teléfonos y óptica y una sección de radiotelegrafía.

La toma del macizo de Santa Orosía tenía sus dificultades, contando con la posición privilegiada de los observadores republicanos que les permitía divisar por el día cualquier movimiento de tropas enemigas. Por ello, era imprescindible realizar una infiltración a lo largo de la noche, explotando así el factor sorpresa. Otra dificultad residía en al transporte del material pesado, que se tenía que hacer a lomos de caballerías siguiendo los angostos caminos. El número de mulos no era suficiente por lo que las compañías de ametralladoras tuvieron que subir sus máquinas a la espalda.

Para el ataque a Santa Orosia se formaron dos columnas. La primera saldría de Senegúé para operar sobre el lado izquierdo del macizo, con la orden de ocupar el monte Oturia. La segunda partiría, simultáneamente, de Yebra de Basa, encargada de subir por el lado derecho para ocupar las alturas de esta parte. Las dos columnas tendrían que converger sobre la ermita donde el batallón FETE y el batallón Pirenaico estaban atrincherados fuertemente y contaban con bunkers de cemento, que hoy todavía pueden apreciarse. En la segunda columna y, a la cabeza, nos topamos de nuevo con la infatigable centuria de Falange de Sabiñánigo.

Las columnas parten a las doce de la noche, perfectamente sincronizadas, y, la de la izquierda, media hora más tarde de la salida cae con su punta de lanza de regulares sobre los pueblos de Susín, Casbas de Jaca, Javierre del Obispo, Satué, Latas e Isún, ocupando igualmente la torre del Moro, donde se hacen unos pocos prisioneros. Estos pueblos, aunque nominalmente en poder de los republicanos, estaban situados en tierra de nadie y no había en ellos ninguna fuerza digna de destacar. Una vez fijados estos puntos de partidas las columnas se detienen para que el amanecer les coja frente a las posiciones que esperaban atacar Se encarga a la primera compañía del tercio de requetés "Nuestra Señora del Pilar" que asalte la punta de Oturia y, hacia allí se lanzan sus hombres, seguidos por el resto del tercio, lo que les costará 8 requetés muertos: tres sargentos y cinco oficiales. Uno de los sargentos se llamaba Manuel Fernández García, de 15 años [3].

Sobre las tres de la tarde las dos columnas logran envolver a los republicanos que, ante la difícil situación, huyen (algunos más ordenadamente que otros). El mando nacional asegura haber enterrado 71 cadáveres del enemigo y haber aprehendido un botín de dos ametralladoras, 1 fusil ametrallador, 23 fusiles, 5 mosquetones, 1 carabina y municiones, además de otros pertrechos.

Este mismo día, los sabiñaniguenses, a la hora de las noticias nocturnas de las diez, que siempre comienzan por el parte de guerra, (de ahí la costumbre que nos ha quedado de dar el nombre de "parte" a las noticias de la radio o la televisión) van a escuchar lo siguiente: "... Ejército del centro. Se operó al este del Gállego, ocupándose importantes posiciones que aseguran la carretera de Biescas y el pueblo de Sabiñánigo de las agresiones enemigas...".

Pero la toma de la ermita de Santa Orosia no acaba con el combate en el macizo. El contraataque republicano para recuperar las vitales posiciones perdidas no se hizo esperar. Los falangistas sabiñaniguenses anotan en su diario que el día 30 lo empeñaron en realizar "intensos" trabajos de fortificación. El día 3 toman los nacionales la importante posición del Cuezo. El 4 de julio comienza el contraataque. Fuertes tiroteos y duelos de artillería se registran en los días siguientes, durando aproximadamente hasta el día 10, fecha en que el mando republicano desiste y se resigna a la pérdida del macizo, que ya no cambiaría más de mano. En el Cuezo, la Falange de Sabiñánigo resiste desde el día 4 hasta el 9, cayendo allí, para siempre, algunos de sus falangistas. Las bajas de los atacantes serán también cuantiosas. En el parte nacional del día 5 se asegura haber recogido 45 fusiles y enterrado numerosos cadáveres, quedando otros al aire libre por estar en zona batida.


Notas:

  1. En Orna de Gállego la recluta de mozos se realiza de la siguiente manera; no sin problemas:

    De los nacidos en 1915, a quienes corresponde incorporarse a filas en el reemplazo de 1936, hay cuatro mozos: ninguno de ellos puede ser reclutado pues todos se encuentran huidos en zona republicana. Son: Pascual Betés Arnal, Antonio Gracia Navasa, Vicente Malo Pardo y José Rivarés Lacasa. En sus informes correspondientes constan como prófugos y en su calificación política como desafectos, sin ninguna persona que pueda avalarlos, salvo en el caso de José Rivarés, donde sale su madre.

    En el remplazo de 1937 vuelve a haber cuatro mozos disponibles para el Ejército. Sólo uno de ellos se incorpora a las filas nacionales: Eladio Guadalajara Expósito, hijo adoptivo y con residencia en Baranguá, muerto después en el frente. Los otros tres se encuentran también en zona republicana: Arturo Ara Malo; Aquilino Escartín Giménez y Jesús López Villacampa. Se les califica de igual manera.

    Repasando las actas de 1938 son dos los nacidos en 1917: Procopio Jarne Escartín y Domingo Rabal Piedrafita, que resulta excluido. El primero se incorpora al Regimiento Valladolid nº 20 y acabará la guerra con 22 meses en primera línea.

    Igual número son los nacidos en 1918: Magín Lasaosa Escuer, que se alista como voluntario en la X bandera de la Falange de Aragón y que pasa posteriormente al Grupo de Esquiadores nº 1 El segundo de ellos, Cipriano Lanaspa López, estaba ya en filas en el Regimiento Aragón nº 17.

    Respecto a la famosa "quinta del Biberón", de 1940, hay en Orna otros dos mozos disponibles: el primero de ellos, se fugó primeramente a la zona republicana, luchando en las filas de la 43 División republicana, y se pasó después a los nacionales el 2 de abril de 1938 en Graus. El segundo, único estudiante de todo el grupo, sirve en el Grupo de Tiradores de Ifni nº 5, alcanzando el grado de sargento.

    En cuanto a los archivos de otros pueblos, escasa es la información que nos ofrecen sobre este aspecto. Es de suponer que hayan desaparecido, incluido el de Sabiñánigo, donde los primeros datos sobre quintas son de 1943. Se conservan en muy mal estado varias hojas de algunos lugares de la rivera del Guarga, algunos de ellos quemados en gran parte y otros prácticamente ilegibles.

  2. General Ponte: artículo "Cuando Aragón era yunque". Revista Ejército, marzo de 1940.
  3. Rafael Casas de la Vega: "Las milicias nacionales". Madrid, Editora Nacional, 1977.

Continuará