Educación y formación de Don Santiago Ramón y Cajal

Tres parecen ser las fuentes principales para reconstruir el curso de una vida humana: los documentos en que cobraron objetividad visible o legible los eventos de esa vida, lo que de ella relataron sus testigos y lo que de si mismo, contemplándose o recordándose, quiso decirnos su autor. Sin olvidarnos de las últimas, vamos a atenernos, ante todo, a los escritos oficiales en que han quedado plasmados sus eventos escolares y sus inicios académicos, en especial, a la abundante documentación conservada en el Instituto de Bachillerato de Huesca y en la Universidad de Zaragoza.

La recreación autobiográfica de los primeros años escolares de Cajal sitúan sus estudios primarios en las escuelas públicas de Valpalmas y Ayerbe. No quedan documentos académicos de esta época, quizás porque la modestia de estas enseñanzas nunca precisó elaborarlos. Sin embargo las vivencias de estos días, -el rayo de la Escuela, el eclipse de sol, la cámara obscura-, despertaron en Cajal, por vez primera, la curiosidad por los poderosos y a veces imprevisibles misterios de la Naturaleza.

En 1862, cumplidos los 10 años, inicia Cajal su bachillerato en el Colegio de las Escuelas Pías de Jaca. Como recoge el expediente académico del futuro histólogo, su padre D. Justo Ramón, en instancia dirigida al Rector del Centro Escolapio solicita para su hijo que "... contando ya con la edad que las vigentes disposiciones prescriben para el ingreso en la segunda enseñanza tenga a bien ser admitido a examen previo de instrucción primada que el reglamento ordena para optar y obtener el ingreso en la expresada 2ª enseñanza".

Ya en Jaca, Cajal sufre el examen de ingreso. La "Hoja de examen de Instrucción primaria" conservada en su expediente, nos informa adecuadamente del contenido de este ejercicio. La primera parte, de Doctrina cristiana, recoge las siguientes preguntas: "1º ¿Quién se encarnó?, 2ª ¿Quién es Jesucristo?, 3ª ¿Qué quiere decir Jesús? La segunda parte, de Gramática castellana, comprendía otras tres preguntas: 1ª ¿Que es preposición?, 2ª ¿Que es artículo? y ¿Que es verbo?". Un dictado en el que no cometa ninguna falta y una operación de sumar, bien resuelta, completan las cuatro partes de la prueba. No consta calificación en la hoja de este examen. El éxito, sin embargo, parece que fue muy lisonjero.

Poco habla don Santiago de las asignaturas cursadas en el Colegio jacetano. Sus comentarios se centran en la crítica de los métodos pedagógicas y sobre todo en su desproporcionada aplicación por algunos de los frailes. Conocida es la severidad con que Cajal enjuicia al padre Jacinto Villán de San Francisco de Paula, mocetón de Ejea y formidable adversario de Cajal en estos años escolares.

Estas actitudes negativas parecen abocadas a un suspenso final irremediable. Sin embargo, el alumno Santiago Ramón, obtiene en las tres asignaturas de este curso la nota mínima de mediano. Como puede verse en su expediente. D. José Sanz Tarazona, catedrático de elementos de Matemáticas y D. Andrés Cabañero y Temprado, sustituto de Cátedra de Latín y Griego, firman las actas de este examen, celebrados en septiembre de 1863. Nada figura de las previsibles pruebas realizadas en la convocatoria de junio.

No sabemos si la experiencia escolapia decidió a don Justo, por un momento, retirar a su hijos de los estudios de bachillerato. La realidad es que no formaliza la matrícula de éste, en los días señalados para ello. Sin embargo días más tarde, el 18 de septiembre de 1863, el propio Santiago Ramón y Cajal "alumno de la escuela de los PP. Escolapios de la ciudad de Jaca", se dirige al M.I.S. Director del Instituto de Huesca, para exponer que: "... no habiendo podido admitir la matrícula los PP. de aquella escuela el diecisiete de este mes, por haberse pasado el tiempo oportuno... suplica se designe dispensarle la gracia de poderla realizar el día que lo crea oportuno".

La petición es atendida el 30 de septiembre. No obstante, su progenitor decide gestionar el traslado de esta matrícula al Instituto de Huesca. El cambio se consuma el 17 de abril, cuando tras diversas gestiones administrativas, el Director del Instituto oscense atiende una instancia, de don Justo Ramón, "solicitando la traslación de matrícula de su hijo D. Santiago".

Este traslado, se acompaña de un curioso informe con fecha 16 de abril de 1864, sobre faltas de asistencia, comportamiento académico y de todo cuanto al citado alumno se refiera, señalando "ocho faltas de lección en segundo de Latín, cuatro de Geografía y cinco en Principios de Geometría, sin ninguna voluntaria de asistencia". Estos antecedentes, unidos a su tardía incorporación a las aulas oscenses, hicieron inevitable su fracaso en los exámenes de junio. Según consta en su expediente, sólo en septiembre, consiguió Cajal aprobar las tres asignaturas del segundo curso.

El jovial y bullicioso entusiasmo con que don Santiago recuerda en sus memorias estos exámenes de junio, "en los que si no merecí honrosos diplomas, tampoco tropecé con las temidas calabazas", constituye una de las muchas discordancias entre el expediente y sus Recuerdos. Estos hechos, concuerdan más con la llamada a capítulo realizada por don Justo, al iniciar Santiago sus vacaciones en Ayerbe, para que se apartase de fútiles pasatiempos y desvarios artísticos y consagrase la canícula al estudio. También explica la enérgica decisión del padre de acomodarlo como aprendiz en una barbería oscense.

El expediente del Instituto altoaragonés también corrige otras inexactitudes de los Recuerdos cajalianos, Por un lado, la ausencia de anotaciones durante los periodos de 1864-65 y 1866-67 demuestra la pérdida de dos cursos académicos. Por otro, plantea dudas justificadas sobre las calificaciohes otorgadas al joven Santiago en algunas asignaturas y sobre las convocatorias en que fueron aprobadas.

Un curioso interrogante administrativo se plantea con las Matemáticas del curso 1866-67, calificadas de suspenso en la convocatoria de septiembre y sin que conste el aprobado de esta asignatura en ninguno de los cursos posteriores. Esta irregularidad se constata también en la certificación expedida a Cajal por D. Carlos Soler, catedrático y secretario del Instituto de Huesca, de fecha 27 de septiembre de 1869, previa la obtención del grado de Bachiller en Artes.

En Dibujo, el joven Santiago obtiene sobresaliente y premio. Desconocemos el carácter oficial o privado con que cursó esta asignatura. La formalización de matrícula y la calificación mencionada no aparecen en las certificaciones académicas. Por eso creemos que no corresponden a los estudios generales de Bachillerato en Artes, sino a la modalidad de aplicación a las profesiones industriales. Se trataría en este caso de la asignatura de Dibujo lineal y de figura.

Cursadas y aprobadas todas las asignaturas de la segunda enseñanza Santiago Ramón y Cajal solicita al Director del Instituto oscense su admisión a los ejercicios requeridos para aspirar al grado de Bachiller en Artes. La instancia fechada en Huesca, el 27 de septiembre de 1869, se acompaña de una certificación oficial de todos los estudios secundarios realizados. Las diligencias que acompañan a esta solicitud, indican que tras la autorización preceptiva ordenada por el Director y el pago previo de 10 escudos por derechos de examen, el secretario D. Carlos Soler, "procedió de acuerdo con los reglamentos vigentes a señalar la hora de los ejercicios y a citar por conducto del conserje a los jueces que debían componer los tribunales". En las actas no constan las materias examinadas ni las cuestiones planteadas. Si, en cambio, la obtención en ambos ejercicios, luego de votación secreta, de la calificación de aprobado. Don Santiago Ramón y Cajal, alcanzaba de esta manera el grado de Bachiller. Sin embargo, hasta el 30 de abril de 1873, cuatro años después, este título no sería recogido por el interesado.

Con el grado de Bachiller en Artes, Cajal se traslada a Zaragoza para iniciar sus estudios en la Escuela de Medicina, institución dependiente de la Universidad Literaria de Zaragoza pero creada y sostenida, desde 1868, por la Diputación Provincial y por el Ayuntamiento de esta Ciudad. Según consta en su expediente administrativo, Santiago Ramón y Caja solicita el 30 de Septiembre de 1869 la matrícula en las asignaturas de Ampliación Física y Química e Historia Natural, además de Primero de Anatomía y Disección. Por cierto que en el impreso de matrícula, don Santiago figura con 20 años de edad, tres más que los cumplidos hasta entonces.

Al referirse a estas actividades universitarias, Cajal señala que realizó la carrera sin tropiezos, aunque sin permitirse el lujo de sobresalir demasiado. Según escribe en su Recuerdos, estudia con esmero la Anatomía y la Fisiología. A las demás asignaturas, consagra la atención estricta para obtener el aprobado.

Hemos de reconocer lo ajustado de este juicio. Según la ficha académica conservada en la Universidad de Zaragoza, don Santiago Ramón y Cajal, obtiene en el transcurso de su licenciatura 18 aprobados y 4 sobresalientes, estos últimos, curiosamente, todos durante el curso 1871-72, correspondiente al tercer año de carrera. Tan altos aprovechamientos los alcanza don Santiago en las asignaturas de Terapéutica, Anatomía quirúrgica y operaciones y en las Patologías médica y quirúrgica.

Continuará