1931-1938 Sabiñánigo. Serrablo

B. LA GUERRA CIVIL

Llegan la primavera y los refuerzos

Hemos visto como a principios de enero de 1937 el frente serrablés desde el lado republicano se organiza como Agrupación Autónoma de Montaña, compuesta por dos batallones: Alto Aragón y Pirenaico y dos baterías de artillería. Pero la guerra ya no es cosa de pocos y voluntarios, sino que se va universalizando cada vez más. Con la estabilización definitiva del frente de Madrid, tras la batalla de Guadalajara, el equilibrio de fuerzas es patente y se está en disposición de luchar por cada palmo de tierra; hasta los lugares menos estratégicos van a ser reforzados y, por supuesto, también el Serrablo. Las quintas de reserva son llamadas una tras otra y es frecuente, en retaguardia, la constante labor de organización de nuevas unidades, dotándolas con los nuevos medios que van llegando.

En Caspe, desde principios de año, comienzan a formarse dos nuevos batallones: el Cinco Villas y el FETE (Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza). Para el Cinco Villas acuden numerosos voluntarios de aquella comarca que hasta entonces se hallaban repartidos en otras unidades del Ejército republicano. Como nos cuenta Dionisio Lacasa Abadía en su memoria Historia de un hombre de las Cinco Villas: «... En Barcelona existía el Centro Aragonés, donde había personas de edad procedentes de los pueblos de las Cinco Villas, los cuales nos informaron que, en Caspe, se iba a formar un batallón militarizado... para combatir en el mismo Arag6n. Se celebró una reunión de todos los milicianos en el Centro Aragonés y se decidió marcharse de la columna de del Barrio y salir para Caspe.... El campo de fútbol serviría como lugar de enfrenamiento. Entre los componentes, la mayoría ya llevaba meses combatiendo...».

Formados estos dos nuevos batallones, salen a finales de febrero para el frente del Alto Aragón, teniendo como primera etapa Boltaña, para, en los días siguientes, salir hacia sus posiciones concretas. El batallón Cinco Villas se ocupa de guarnecer la Guarguera, relevando al batallón pirenaico y el batallón FETE pasa a ocupar posiciones en el macizo de Santa Orosia. El Alto Aragón (el más veterano) cubría el frente en su parte norte, adentrándose en plenos picos pirenaicos, contando con una posición muy fuerte en Bujaruelo. Según dice el teniente Lacasa, su compañía se estableció en Cerésola. El puesto de mando del batallón Cinco Villas, a las órdenes del Esquinazau estaba en el Molino de Villobas.

Los sucesos barceloneses de mayo se van a dejar sentir en el conjunto de fuerzas del frente serrablés. Grupos del POUM se concentrarán en Fiscal para partir hacia Barcelona a defender los intereses de su partido. Es un movimiento similar, aunque en menor escala, al que se produce en el frente de Huesca, donde abandona sus posiciones de vanguardia la división anarquista Ascaso y la poumista Lenin, que serán detenidas en Barbastro. La división Lenin, más tarde 29 División del Ejército Popular de la República, será disuelta como consecuencia de estos hechos. A las afueras de Fiscal y apostados en la carretera esperan a los del POUM fuerzas de otros batallones, dirigidas por el Esquinazau[1] que los convencen por la fuerza, apaciguándose los ánimos de unos y otros. Será, quizás, una de las más importantes manifestaciones del control comunista del Ejército Popular de la República.

Los graves acontecimientos de Barcelona darán lugar a la intervención directa del Estado Central, sustituyendo la Consejería de Defensa catalana por el creado Ejército del Este, plenamente integrado ya en el Ejército de la República. Las grandes unidades del Ejército catalán se configuran con arreglo al patrón central. La, hasta ahora vista, Agrupación Autónoma de Montaña, pasará a constituir la 130 Brigada Mixta, igualmente autónoma, por el momento. La Brigada Mixta estaba constituida por cuatro batallones de cinco compañías (cuatro de fusiles y una de ametralladoras) con un total en plantilla de noventa oficiales, veinticuatro comisarios y más de tres mil hombres; una compañía de reserva, un pelotón de caballería; un pelotón de blindados en la tercera brigada de cada División; una batería de tres cañones; unidades de transmisiones, abastecimientos sanitarios, zapadores y una columna de municionamiento[2]. Los batallones de la 130 B. M. serán numerados del siguiente modo: 517 Alto Aragón, 518 Cinco Villas, 519 FETE y 520 Izquierda Republicana.

Como consecuencia de la proyectada ofensiva republicana sobre Huesca de junio de 1937 se incorpora a este frente la 72 Brigada Mixta, desplazada desde Guadalajara. Esta Brigada se formó sobre la base de los batallones de milicias aragonesas que organizó el diputado por Zaragoza Eduardo Castillo en los primeros meses de la guerra. Llegó al mando del mayor Angel Ramírez Rulí.

El quinto batallón de la brigada sirvió de base a los reservistas que en Castellón formaron la 102 Brigada Mixta que también salió para el frente de Huesca. La mandaba el teniente coronel de infantería Ernesto Morazo Monje, pronto sustituido por el mayor Sebastián García Peña.

Los batallones que componían ambas brigadas eran los siguientes:

  • 72 Brigada Mixta: Bón. 286, Bón. 287, Bón. 288.
  • 102 Brigada Mixta: Bón. 405, Bón. 406, Bón. 407, Bón. 408.

Estas tres brigadas pasaron a formar, unidas, la 43 División del Ejército Popular de la República, encargada de guardar el frente serrablés durante toda la guerra civil española.

Tras la ofensiva de Huesca, saldada con fracaso, la 72 B. M. se incorpora a la zona norte de la provincia mientras que la 102 es concentrada, junto con otras, al sur del Ebro para el ataque sobre Belchite. En esta batalla asume el mando de la 102 B. M. el militar José Hernández de la Mano, atraído como muchos otros militares profesionales a las ideas y al partido comunista. Tras Belchite, volverá al norte también esta brigada. Durante la gran ofensiva sobre Zaragoza luchará también en Villamayor algún batallón de la 130 B. M. como refuerzo de los atacantes. De estos refuerzos dirá Kléber que eran los únicos fogueados.

A la cabeza de la 43 División quedó el teniente coronel José Escassi Cerrada, teniendo como jefe de estado mayor al mayor de infantería Angel García Rollán y estableciendo el cuartel general en Boltaña. Como comisario de la división quedó Máximo Gracia.

La ideología política de todos estos hombres no dejaría de ser, en los primeros meses de guerra, una compleja gama de pensamientos: desde moderados republicanos hasta los más extremistas de los anarquistas. Pero, conforme va pasando el tiempo y estas huestes se encuadran formalmente dentro del Ejército Popular de la República, llegan a ellos las influencias comunistas de la mano de los jefes de milicias nombrados por el Ministerio de Defensa, donde la presión comunista es cada vez mayor, y de los militares profesionales, quienes desde su izquierdismo más o menos moderado, se vieron atraídos por la disciplina y la organización comunistas.

Los debates ideológicos eran continuos y, a veces, acalorados. Ya hemos visto los problemas con los del POUM, que en el mes de julio acabarán siendo desarmados y repartidos por otros frentes. En el batallón Cinco Villas, donde había muchos socialistas, los problemas con los comunistas también eran muy continuos y encrespados como nos cuenta Dionisio Lacasa, capitán de una compañía y que con el tiempo llegaría a mandar el batallón, el cual no se muerde la lengua cuando llama fascistas a algunos de sus compañeros de armas.

Los militares profesionales y los jefes de milicias se mantenían algo al margen de la cuestión y, muchas veces, sólo se preocupaban de los aspectos burocráticos. Era patente en la División la figura de Antonio Beltrán "El Esquinazau" de notable influencia política. Afiliado antes de la guerra al partido Izquierda Republicana, pasó a engrosar las filas del PSOE una vez iniciada la contienda y, sobre la mitad del año 1937, rompió este carnet incorporándose a las filas del Partido Comunista (5). La relevancia política de un socialista como Julián Mur quedó oscurecida con su prematura muerte; y no hay que olvidar que otro socialista, diputado por la provincia de Huesca, el jaqués Julián Borderas, era el comisario político del X Cuerpo de Ejército, en el que se englobaba la 43 División.

Con la llegada del buen tiempo las operaciones se van a reactivar tras el paréntesis invernal en el que solamente se habían hecho incursiones esporádicas: quizás la más importante de todas ellas fuera un ataque republicano en la Guarguera, donde consiguieron avanzar bastantes kilómetros, el 12 de diciembre de 1936. En esta fecha tomaron los pueblos de Cerésola y Avenilla y los caseríos de Ordovés y Alavés. Como continuación de la operación. el día 22 del mismo mes se ocupa el pueyo de Atós, llegando a la altura del kilómetro siete de la carretera de Orna a Jánovas. También los nacionales realizan algunas actividades en estos días. El 26, la Falange de Sabiñánigo junto a fuerzas del Ejército, montan una operación de castigo, sin ánimo de conquista, sobre Javierre del Obispo, Satué y alturas de Lárrede, en poder de los republicanos, interviniendo, con el apoyo de la artillería fuerzas del Regimiento Galicia y cinco escuadras de falangistas, regresando todos a sus destacamentos. El 27, once falangistas de Sabiñánigo pasan a reforzar la posición de Santa Cruz, en Layés. Los republicanos presionan estos días en el extremo sur del frente, acercándose con peligro a Lanave, en donde se intercambian fuertes tiroteos, teniendo los republicanos que cesar en su empeño a causa del tiempo.

El subsector de Orna y el Guarga será la parte más activa de frente durante el principio de la primavera. Los republicanos fijan su empeño en aislar Sabiñánigo cortando sus comunicaciones. El tren les cae a un paso y está descubierto al fuego de la artillería; se montan emboscadas de pequeñas patrullas para intentar volar las vías o atacar directamente a los convoyes. El 22 de febrero, una de estas patrullas ostiga el tren desde Orna hasta el Puente Fanlo. El 12 de marzo es la batería que manda el capitán Bueno, hermano del jefe de la 130 Brigada, quien apunta sobre el tren haciendo blanco en un vagón, el 14, desde la misma posición, otra vez se dispara sobre el tren, causándose destrozos en la vía y deteniéndose el tren. Al día siguiente se bombardea la estación de Orna. El centro de municionamiento funciona estos días en Boltaña a pleno rendimiento: lo coordina el teniente Palacín. La vía de suministro utilizada es la tortuosa carretera de Boltaña a Ordovés. Siguiendo con estas emboscadas a las comunicaciones, el 28 de marzo se intercepta el coche correo nacional de Sabiñánigo a Biescas. Son muy frecuentes los golpes de mano a los postes telegráficos y a las líneas eléctricas...

Los nacionales intentan recuperar el terreno perdido en los últimos días de diciembre y lanzan contraataques sobre Alavés y Atós, con actividad artillera sobre ellos: el día 1 de marzo sobre Alavés y el día 6, con gran temporal de nieve, sobre Atós. Se registran nuevos bombardeos nacionales sobre las posiciones republicanas de Fanlo y Alavés el 2 de marzo. Con preparación artillera se lanzan al asalto los nacionales a las posiciones de Atós el 30 de marzo, resistiendo los republicanos.

Se termina con estas escaramuzas una primera parte del año relativamente tranquila si la comparamos con lo que queda de guerra. La "drôle guerre" del Serrablo se acaba y, la tragedia de España va a hacer acto de presencia en los sucesivps meses con todos sus actos. De aquí en adelante ya no estaremos ante fuerzas irregulares ni milicias que se combaten unas a otras, sino que se enfrentarán los dos Ejércitos de España.

Continuará


Notas:

  1. Ramón Ferrerons y Antonio Gascón: "El Esquinazau, perfil de un luchador". Pág. 62.
  2. Salas Larrazábal: "Historia del Ejército Popular de la República".

Comentarios

Aunque con un poco de

Aunque con un poco de retraso, acabo de leer este minucioso trabajo sobre el frente del Serrablo, que tiene lugar durante la guerra civil. Aparte de la narración, lo que más me ha sorprendido es la cantidad de datos concretos que se vierten sobre las evoluciones del ejército republicano en una zona tan apartada de los grandes enfrentamientos bélicos de esa guerra. Aunque me interesa mucho todo lo que se publica del Serrablo, pues hay que ver la cantidad de escritores que os habéis echado a la calle para contar al mundo todo lo habido y por haber de esa zona, al ser yo originario de la Ribagorza media, me interesaría conocer las acciones bélicas que tuvieron lugar en aquella zona, o al menos los cuerpos de ejército que abandonaron y ocuparon, simultáneamente, aquellas tierras (La Fueva, el Ésera, Campo, Benasque, Valle de Lierp, Merli, el Isábena, Roda, etc.) durante la primavera del año 1938. Aunque he intentado buscar bibliografía, no he conseguido nada tan concreto y minucioso como lo que expones en tu trabajo. Mi aplauso a toda esa pléyade de escritores del Serrablo.