Ibort, en tierras del Gállego

2.- Una mirada al pasado: siete momentos de la historia.

2.1. - Toponimia.

El topónimo IBORT puede tener un doble origen:

  • del celta "ibor" = tejo. Hay más topónimos celtas por los alrededores.
  • del eúskaro "ipar" = al Norte, aludiendo al emplazamiento del Viejo Pueblo.

Durante la Edad Media se escribió de las siguientes maneras: Iuor, Iuorte, Ivorte, Isvor, Hiuort, Ybort[10].

2.2. - La primera cita documental.

Los datos más antiguos que poseemos sobre el lugar se remontan a 1036, cuando se cita a doña Emeteria de Ibort. Figuran en el llamado "Cartulario de San Andrés de Fanlo"[11]

2.3. - Despoblados medievales.

Durante la Edad Media, en el término de Ibort hubo los siguientes poblados:

  • IBORT, en diferente emplazamiento al actual.
  • ARACASTIELLO, junto a la actual pardina de Camparés.
  • HOSTES, entre Ibort y Rapún.

2.4. - El antiguo pueblo de Ibort: la leyenda del "lugar atau a un cagico".

Dicen que antiguamente había dos pueblos que tenían que estar "ataus a un cajico": Ibort y Bergosa. La razón de tan insólito imperativo es que los corrimientos de tierras y fallos del terreno amenazaban la estabilidad de los cimientos de la población. Por eso, para evitar peligros, los habitantes de estos dos lugares ataron con una soga enorme sus pueblos a sendos "cajicos".

A pocos centenares de metros del actual Ibort se encuentra el Ibort Viejo. El aterrazamiento provocado por la Repoblación Forestal de los 60 hace inútil cualquier tipo de prospección, pero al menos quedan restos de muros, "espedregales" y el imborrable recuerdo de la tradición oral.

A finales del siglo XVI o principios del XVII, debido a un fallo del terreno -aquel que les obligó "atar o lugar a un cajico"- y quizás también a un exceso de población, los hijos de Ibort decidieron trasladar su pueblo a un emplazamiento más seguro. Ahora bien, sólo movieron las casas, la iglesia siguió en el emplazamiento antiguo. Todos los domingos, para oír misa, los hijos de Ibort iban del pueblo nuevo hasta el antiguo, como si de una peculiar romería se tratase.

Pero un buen día, allá por el siglo XVIII, un siglo después del traslado del pueblo, una "abuela" se quedó rezagada en la procesión dominical y al cruzar el barranco, se resbaló, cayó al agua y se ahogó. Desde aquel día, los de Ibort determinaron levantar iglesia en el pueblo nuevo.

Por eso la iglesia de San Lorenzo no es anterior al siglo XVIII. Por eso en sus muros se advierten numerosos sillares reaprovechados, pero ningún paramento antiguo.

Cierto o no, las historias de "abuelas" como protagonistas en la despoblación de viejos lugares son un lugar común en el panorama legendario de estas montañas. Hay decenas de ellas.

El entorno de Ibort está lleno de "cajicos" centenarios que sólo se abarcan entre varios hombres.

Vista esta historia, uno duda de si el topónimo IBORT viene del celta "ibor" tejo o del eúskaro "ipar" = al Norte, donde el emplazamiento del viejo pueblo. La respuesta queda necesariamente en el aire.

2.5.- Pascual Madoz.

El ministro isabelino, que redactó junto con su equipo el famoso "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar", entre 1845 y 1850, refiere para Ibort la siguiente y sabrosa cita:

"IBORT: lugar con ayuntamiento en la provincia de Huesca, partido judicial y diócesis de Jaca, audiencia territorial y capitanía general de Zaragoza. Está situado en un llano próximo a la margen derecha del río Gállego, donde disfruta de buena ventilación y CLIMA, aunque frío, saludable. Se compone de 7 CASAS y una iglesia parroquial (San Lorenzo), cuyo edificio todo de piedra es bastante regular; está servida por un cura párroco, y tiene el cementerio contiguo que no perjudica la salubridad del vecindario, sirviéndose los vecinos para beber y demás usos domésticos, de las aguas de una fuente. El TERMINO confina: Norte Ipiés, Este Centenero, Sur Lerés, y Oeste Fanlo. El TERRENO es de mediana calidad y produce cereales y algún cáñamo y lino; cría ganado lanar y cabrío, y el mular indispensable para la labranza del campo. POBLACION: 6 vecinos, 36 almas. CONTRIBUCION: 1.913 reales, 14 maravedíes"[12].

2.6.- El trago amargo de la despoblación.

Sabido es que durante la década de los 40, el gobierno del general Franco apostó, en la medida de sus escasas posibilidades, en favor de la agricultura como la base más firme sobre la que levantar la Nueva España. También se defendieron los valores rurales frente a los urbanos. La industria, no es que se descuidase, lo que ocurre es que dada su peculiaridad, su desarrollo fue mucho más precaria que el sector primario.

Para ello el Régimen creó organismos como el Instituto Nacional de Colonización (INC), el Patrimonio Forestal del Estado (PFE) y el Servicio Nacional de Concentración Parcelaria y organización Rural (SNCPOR).

El PFE, aunque en realidad fue una creación original de la República, sin embargo se mantuvo inoperante hasta 1940. En 1971 se transformó en el ICONA y en la década siguiente, con las autonomías, en el COMENA.

La principal preocupación del PFE fue repoblar las ya entonces desgastadas laderas de los montes hispanos con vistas a generar una hipotética riqueza futura y otros fines como la conservación del suelo y la corrección hidrológica de las cuencas.

En 1952, el ingeniero de montes don Ignacio Claver escribía: "Pensemos que en Huesca, como en España, hay millares y millares de hectáreas desprovistas de vegetación arbórea y la consecuencia de tal pensamiento nos debe conducir a laborar con fe, ahínco y entusiasmo para vestir nuestras tierras desnudas; y así, en la ejecución de este esfuerzo, al parecer prosaico, se irá escribiendo sobre ese indigente y soledumbre pergamino, con la letra del árbol en idea material bella y magnífica, la bucólica más sentida y la égloga más inspirada que puede concebir la inteligencia humana"[13].

Para ello, generalmente, el PFE siguió una línea encaminada a la sustitución de la propiedad particular, adquiriendo montes, fincas y hasta pueblos enteros. En el Alto Aragón son especialmente abundantes los pueblos y aldeas comprados por esta institución y convertidos en montones de ruinas rodeados de centenares de ondas concéntricas de pinos. Hay decenas de ellos. Ibort es uno de tantos. Ocurrió a principios de los 60.

Y la gente se fue a las ciudades. Es cierto que la Montaña estaba superpoblada y sobraba gente. La naciente industria necesitaba mano de obra y la tuvo. Lo malo fue que aquellos pinos no han crecido lo que se esperaba de ellos. Y lo que es peor, hay gente que se fue con dolor y continúa llorando. Ya no hay remedio.

En 1966 se marcharon los miembros de las siguientes casas de Ibort: Clérigo, Fabián, Juan Sieso y Puente. En 1967 lo hicieron los de López y Navarro. Sus habitantes y descendientes viven en Zaragoza, Sabiñánigo y Jaca.

2.7.- Los repobladores.

El 20 de junio de 1986, tras casi veinte años de abandono y ruina creciente, llegaron los primeros repobladores a Ibort.

Como suele suceder en estos casos, se trata de gente totalmente ajena a estas tierras, provenientes de la gran ciudad, que trata de descubrir una vida más sencilla, plenificante y profunda, basada en el contacto con la naturaleza y en las relaciones interpersonales más cercanas y directas.

Los repobladores forman sociedad con sus colegas de Aineto y Artosilla, entre los tres forman la entidad conocida como ARTIBORAIN. El COMENA les autorizó a rehabilitar sus respectivos pueblos y a vivir en ellos.

Desde 1986, en Ibort se ha trabajado duro:

  • Se ha desescombrado y desbrozado gran parte del pueblo.
  • Se ha reparado la cubierta de la Iglesia.
  • Hay varias casas reconstruidas y pajares rehabilitados como vivienda.
  • Se han recuperado huertos y caminos.
  • Se ha efectuado la traída de aguas desde la Fuente del Salz.
  • Hay luz y teléfono.
  • Se ha abierto un albergue.

No podemos omitir sus campos de trabajo y campamentos juveniles de verano.

  1. UBIETO ARTETA, Agustín: Toponimia aragonesa medieval, Valencia, 1976, voz: Ibort.
  2. UBIETO ARTETA, Antonio: op. cit. voz: Ibort.
  3. MADOZ, Pascual: Diccionario Geográfico-Estadístico e Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. (1845-50). Edición Facsímil. DGA, Valladolid, 1986. voz: Ibort.
  4. CLAVER, Ignacio: Visión Forestal de la Provincia de Huesca, en Conferencias Forestales, Institución Fernando el Católico (CSIC), Zaragoza, 1952, pág. 90.