Dos preguntas vienen a poner de actualidad otras tantas cuestiones de interés para los aragoneses y su historia pretérita: ¿por qué no es San Pedro el patrón de Aragón?½÷r2por qué se ha relacionado su heráldica cuatribarrada con Roma y la sede pontificia?
En relación con la primera cuestión, en efecto, debería haber sido San Pedro, y no San Jorge, el santo al que el viejo reino, hoy comunidad autónoma del Estado español, se podía haber encomendado y consagrado, pues el primer monasterio organizador del territorio, de la vida económica y de la espiritualidad del viejo condado pirenaico, el de Siresa, tuvo tal advocación; como la tuvo el monasterio de tal nombre en Jaca y su primera catedral, la de la capital del reino establecida por Sancho Ramírez a partir de los años setenta del siglo XI (Sancho Ramírez, rey de Aragón y su tiempo, 1064-1094, Huesca 1994) como sucesor del primer rey privativo de Aragón, Ramiro I (Ramiro I de Aragón, A. Durán, Zaragoza 1993) .
La iglesia de Lárrede (¿mozárabe del siglo X o de repoblación del XI?) también se conoce como de San Pedro (Guía monumental y artística de Serrablo, A. Durán, Huesca 1987) y lo mismo la de San Pedro el Viejo de Huesca, panteón de los reyes de Aragón y centro de la comunidad mozárabe oscense en la ciudad musulmana. Y tantas otras parroquias e iglesias rurales y urbanas del solar aragonés, desde el Pirineo hasta Teruel, desde el Cinca hasta la frontera castellana o navarra. En 1068, hasta Roma viajó, además, el segundo rey de Aragón, y luego también de Navarra, Sancho Ramírez (Obra citada, VV.AA.), para postrarse ante el Papa y enfeudar el reino de su soberanía a San Pedro; y, después de Alfonso, Pedro fue el nombre más usado por los reyes de Aragón hasta el llamado Ceremonioso, que hizo el IV y último de los monarcas de tal onomástica; cuando en Castilla tan sólo hubo uno, Pedro I, y en Navarra ninguno, salvo Pedro I de Aragón que lo fue también de Navarra en tre 1094 y 1104 (Pedro I de Aragón y Navarra, A. Ubieto, Zaragoza 1951).En cuanto a la popularidad del nombre de Pedro, si tomamos, por ejemplo, la documentación de Sancho Ramírez (Colección Diplomática de Sancho Ramírez, A. Canellas, Zaragoza 1993) vemos que Pedro aparece mencionado 26 veces: como escriba, testigo, rey (futuro Pedro I), obispo, señor, archidiácono, etc. Y otro tanto sucede con los documentos del valle del Ebro (Documentos para el estudio de la reconquista y repoblación del valle del Ebro, J.M. Lacarra, 2 vols., Zaragoza 1982-1985), que para el siglo XII presentan en sus índices (a cargo de M.T. Iranzo y M.J. Sánchez Usón) hasta cuatro páginas completas con personajes del nombre en cuestión; cuando antes del siglo XI apenas se menciona este nombre (solo dos veces en los Documentos reales navarro-aragoneses hasta el año 1004, A. Ubieto, Zaragoza 1986).
Todo hace pensar, por tanto, que la visita a Roma de Sancho Ramíre z y la entrega del reino a San Pedro debió influir necesariamente en la difusión del culto a San Pedro y la utilización nominal del apóstol sobre el que Jesús edificó su Iglesia para que las fuerzas del infierno no prevalecieran sobre ella. Y en cuanto a la segunda cuestión, sabemos que un movimiento inicialmente acogido por el papado (dado su espíritu reformador coincidente con la reforma gregoriana de la segunda mitad del siglo XI, y luego rechazado como amenaza para la Iglesia, pues buscaba volver al primitivo cristianismo paulino), es decir el movimiento de los llamados patarinos (extendido sobre todo al norte de Italia en esa segunda mitad del siglo XI, coetáneo con Sancho Ramírez), ostentó por vez primera un gonfalón pontificio ("vexillum Sancti Petri") que llevaba los colores (esmaltes heráldicos) rojo y gualda (gules y oro) de los lemniscos o cordoncillos de las bulas papales (El blasón de Aragón, G. Fatás y G. Redondo, Zaragoza 1995). Colores que pudo trae r Sancho Ramírez por entonces de Roma para hacerlos su senyal y la de su familia.
Pues bien, ambas cuestiones se pueden relacionar a través de lo expuesto y justificarían mucho mejor, y con mayor antigüedad que el patronazgo de San Jorge, la consideración de San Pedro como patrón de Aragón antes que "el Señor Jorge de Capadocia", asociado en general al patronazgo de la caballería medieval europea y que en España se sustituye por el también apóstol Santiago, al ser la Orden de caballería de tal nombre una de las principales de la reconquista y de creación exclusivamente hispánica.