En estas fechas primaverales de 1996 coincide la celebración del 25 Aniversario de nuestra Asociación con el nº 100 de esta revista, que viene a ser el nexo de unión con todos los asociados, pues a través de ella se les informa de las actividades que se van realizando a la vez que se incluyen artículos sobre aspectos diversos de la comarca. Y es que no resulta exagerado aseverar que buena parte de la historia de «Amigos de Serrablo» está en esta revista que hoy llega a su número 100. Cuando pasen los años, muchos años, y se eche en falta la información oral de primera mano, ineludiblemente, los que quieran conocer los avatares de la Asociación tendrán que recurrir a esta publicación.
El origen de «Amigos de Serrablo» hay que buscarlo a finales de la década de los sesenta cuando surge en Sabiñánigo un grupo de personas interesadas en recuperar un conjunto de iglesias medievales en estado ruinoso, siendo San Juan de Busa el ejemplar-tipo que encarnaba tal empresa. Esa inquietud parte de unos artículos publicados por D. Antonio Durán Gudiol y que tienen su eco en el Sabiñánigo industrial y pujante de aquellos años, necesitado, al mismo tiempo, de arroparse culturalmente y vertebrar un entorno territorial muy extenso y en buena medida despoblado o semidespoblado, pero rico en un pasado histórico y artístico casi desconocido y muy poco estudiado y divulgado.
En este contexto, surge ese grupo de personas en Sabiñánigo dispuestas a "tirar hacia delante" para intentar recuperar un pasado. En el verano de 1969, el entonces Concejal del Ayuntamiento de Sabiñánigo, Julio Gavín, va a Huesca a solicitarle a D. Antonio Durán que escriba un artículo sobre las iglesias serrablesas para el Programa de fiestas de ese año..., luego vendría todo lo demás. Nada menos que de ahí sale la idea de crear una Asociación cultural con el nombre de «Amigos de Serrablo». Esto se fragüa definitivamente en Mayo de 1971, constituyéndose la primera Junta Directiva de la Asociación presidida por Carlos Laguarta.
En el primer número de esta revista ya se intuye la filosofía con la que nace «Amigos de Serrablo»: "... cuando poco a poco veamos que nuestras realizaciones van tomando cuerpo, podremos saborear los pequeños placeres que producirán los fines hacia los que nos encaminamos: lograr una conciencia general hacia un legado histórico que tenemos ante nosotros con solo abrir los ojos al salir del casco urbano de nuestra población y que, a pasar de ello, rara vez hemos sabido apreciar...". Eran momentos de mucha ilusión pero de pocos medios económicos. En los primeros tres o cuatro años se pusieron, sin embargo, unos sólidos cimientos a base de mucho esfuerzo y tesón, aún a pesar de la incomprensión e indiferencia de ciertos sectores de la cultura que auguraban una efímera existencia de la Asociación. Afortunadamente se equivocaron. Y es que « Amigos de Serrablo» no s e quedó en la simple denuncia, en la palabra, y pasó a la obra: así, pico y pala al hombro, un buen número de asociados, durante muchos fines de semana y periodos vacacionales, se dedicaron a trabajar duro, a trabajar por amor al arte de verdad. Las iglesias de Ordovés, Lasieso, San Juan de Busa,... fueron el escenario de estos primeros trabajos. La publicación en 1973 del libro "Arte altoaragonés de los siglos X y XI" de Don Antonio Durán, supuso un gran espaldarazo para esas personas que con tanta ilusión y ahínco trabajaban. Asimismo, relacionado directameute con la restauración de las iglesias serrablesas, nacen dos actividades que se han mantenido hasta la fecha: la Misa Mozárabe, en 1972, con la colaboración inestimable de los capellanes de la capilla del Corpus Christi de la catedral de Toledo (especialmente por parte de Don Balbino Gómez, y el Salón Internacional de Fotografía, en 1974, alentado constantemente por Don José Antonio Duce (en la actualidad, Javier Arna l y José Manuel Ara, son los que llevan el peso organizativo de este Salón).
Ciertamente, la labor de aquellos pioneros fue encomiable y digna del reconocimiento de todos; y, aunque la mayoría de ellos, por diversas circunstancias, ya hace tiempo que dejaron de colaborar activamente, no por eso nos olvidamos de lo que aportaron con su trabajo callado y anónimo. Fueron muchos y, por temor a caer en algún olvido imperdonable, no citarnos a ninguno. A todos les transmitimos el reconocimiento más sincero en este 25 Aniversario. Todos los que en estos veinticinco años han colaborado, unos más otros menos, son partícipes de los logros que ahora recordamos.
No cabe duda que «Amigos de Serrablo» había nacido por la idea de salvaguardar el grupo de iglesias mozárabes de la comarca. Eso fue así y, de hecho, ha sido siempre la línea maestra de la actuación de la Asociación. Pero, a los cuatro o cinco años, y sin renunciar en absoluto a la labor restauradora de las iglesias, surge un nuevo horizonte por descubrir: rescatar la cultura popular serrablesa, algo que estaba en franco peligro de desaparición.
Estamos en 1975 y Julio Gavín (que desde marzo de 1976 era el Presidente de «Amigos de Serrablo»), ayudado por un grupo de asociados, comienza una labor sistemática de recogida de materiales por toda la comarca con la idea de crear un museo etnológico. Paralelamente, se busca una casa tradicional y representativa donde ubicar el museo, y en estas circunstancias aparece en escena el escultor Ángel Orensanz que, recientemente, había comprado Casa Batanero de El Puente, una gran casa que representaba perfectamente la arquitectura popular serrablesa, aunque se encontraba en estado ruinoso Tras un acuerdo a tres bandas (Orensanz, Ayuntamiento de Sabiñánigo y la Asociación) se crea el Museo Angel Orensanz y Artes Populares de Serrablo. Nuestra Asociación restaura el inmueble, lo acondiciona para museo, reali za todo el montaje y catalogación y aporta una gran colección de piezas. Una docena de asociados colaboró activamente en este gran logro de «Amigos de Serrablo». Se inauguró en Agosto de 1979.
Este Museo, de titularidad municipal, fue dirigido hasta 1988 por Domingo Buesa y a partir de ese año por Enrique Satué. En todos estos años su enriquecimiento ha sido constante en todos los sentidos, contando con la colaboración de «Amigos de Serrablo». Próximamente va a ser ampliado.
Tras esa labor de restauración de iglesias y creación del museo mencionado, el abanico de actuaciones se amplia surgiendo la necesidad de realizar trabajos de investigación sobre diversos campos, ya sea a nivel divulgativo o de estudios más rigurosos. Así, se comienza a publicar varios libros y folletos que complementan la labor realizada. Añádase a ello la participación en Conferencias, Congresos,.... en fin, que «Amigos de Serrablo» sale de su ámbito puramente local y su labor se co noce y reconoce más allá de su propio entorno. Había llegado el momento de que las instituciones comenzaran a aportar algunas ayudas y así respaldar el gran esfuerzo que se venía realizando. En este punto hay que dejar constancia del agradecimiento hacia Don Sebastián Martin-Retortillo, quien, desde sus cargos de responsabilidad política e institucional, hizo todo lo que pudo por ayudar a «Amigos de Serrablo». Por otra parte, aquellos intelectuales indiferentes hacia la Asociación reconocieron que la "cosa" iba en serio. «Amigos de Serrablo» había conseguido su mayoría de edad.
A comienzos de los ochenta va a surgir una idea que parte de Julio Gavín, consistente en la posibilidad de crear un museo de dibujo en el ruinoso castillo de Larrés, propiedad de los Hermanos Castejón Royo. Estos, en un gesto que les honra, la donaron a la Asociación. Tras conseguir las ayudas comenzaron las obras de restauración en Agosto de 1983, concluyendo tres años después (en este momento es de destacar el gran apoyo de Don Antonio Almagro). Al mismo tiempo se trabó contacto con artistas españoles y galerías de arte, siendo la respuesta extraordinariamente positiva. En Septiembre de 1986 se inauguraba el museo con toda solemnidad, un museo que posee hoy unos fondos de un gran valor. Sin duda. “Amigos de Serrablo” tiene allí un patrimonio envidiable, pues tanto el inmueble como las obras que acoge son propiedad de la Asociación. Quizá, los propios serrableses no sopesemos realmente lo que supone este museo...
Las actividades que en él se realizan, mayormente en verano, son cursos de dibujo, exposiciones monográficas y conciertos de música clásica. Desde su creación lo dirige el Presidente de la Asociación, Julio Gavín.
Después de veinticinco años tenemos un presente del que enorgullecernos, gracias a los esfuerzos del pasado. Un conjunto de iglesias restauradas, creación de dos museo s y un buen número de actividades complementarias conforman una tarjeta de visita que puede sorprender a cualquiera. Pero ello no debe significar que nos detengamos y nos recreemos con esos logros, algo por otra parte lógico y que en este año celebramos. No. Esta celebración ha de servir, va a servir; seguro, para que "Amigos del Serrablo" recargue más, si cabe, las pilas para afrontar un futuro que consolide los logros y se marquen nuevas metas.
Si uno echa la vista atrás y borra todo lo hecho por “Amigos de Serrablo” en estos años le produce un gran escalofrío. No queda "casi" nada, sólo un vacío desolador. Y es que nadie puede negar que lo hecho por “Amigos de Serrablo” constituye lo mejor que puede ofrecer Sabiñánigo y comarca en el campo cultural. Es simplemente incuestionable. Además su labor ha trascendido más allá de lo puramente cultural. Ha calado la idea de comarca y se han consolidado unas señas de identidad con las que las gentes de esta tierra se han identificado. Si ello no fuese así, cómo explicamos, por ejemplo, que en el propio Sabiñánigo (e incluso en otros lugares) haya tantos establecimientos y empresas con el nombre de Serrablo. Hasta se tuvo el gran acierto de darle ese mismo nombre a la calle principal de la ciudad.
El turismo que acude a los museos y a la ruta de Serrablo, ¿visitaría Sabiñánigo y su entorno? o ¿pasaría de largo?. Miren, un ejemplo ilustrativo: la Asociación de Empresarios de Sabiñánigo en la última Guía de hospedaje, restaurantes y bares, que publicó hace poco tiempo, no tuvo mejor reclamo para su portada que incluir la imagen de los dos museos. Nos parece muy bien. Es más, hay que "explotar" todavía más esta riqueza que tenemos y ser más imaginativos y emprendedores. ¿Se imaginan en otras latitudes que una ruta anunciada en la carretera general quedara incompleta como la nuestra de Serrablo? Después de veinticinco años, no podemos por menos que pedir que esa Ruta de Serrablo no se detenga en Lárrede, que los autobuses no tengan que darse la vuelta allí. Los Ayuntamientos de Sabiñánigo y Biescas, la Diputación Provincial, los empresarios, las gentes de esta comarca,... todos debernos potenciar más la imagen turística de Serrablo; eso sí, con seriedad y rigor, tratando de atraer un turismo respetuoso v amante de la cultura y los valores de la naturaleza. Que no tengamos que esperar otros veinticinco años para recorrer esta ruta, desde Sabiñánigo a Biescas, como corresponde a estos tiempos.
Por lo que a “Amigos de Serrablo” respecta, el futuro sigue siendo esperanzador. Por supuesto, depende de lo que queramos todos los asociados. Se trata de sumar esfuerzos, algo en lo que todos estamos de acuerdo.