Por la sierra de Estaún.

La Sierra de Estaún es un cordal montañoso que va desde Escusaguá hasta Estallo y hace de divisoria entre los ríos Guarga y Matriz (o Rematriz). Aparentemente es un accidente insignificante, como pudieran parecer tantas cadenas prepirenaicas, pero cuando se comienza a caminar "a punta de cerro", empiezan a aparecer las sorpresas. El que esto escribe estuvo tres días recorriéndola y aún le quedan rincones por escudriñar.

TRAVESÍA DE LA SIERRA

Dejar el coche en Escusaguá (1.064 m.). Seguir la carretera vieja de Monrepós hacia el Norte durante unos 400 m. En seguida se ve a mano izquierda el camino antiguo, que a tramos está empedrado. Seguirlo hasta llegar a la loma de la Sierra (10 minutos). A partir de aquí y hasta llegar al Pilón de Estallo, al final de la Sierra, la senda va todo el rato más o menos a caballo entre ambas vertientes. No es demasiado evidente, pues se trata de varias trazas de animales consecutivas, pero se sigue sin ningún tipo de problemas.
No hay desniveles significativos. Desde Escusaguá hasta más allá de Punta Pueyo, las alturas oscilan entre los 1.070 y los 1.120 metros. Las vistas, tanto hacia "la Valle Mangueta", con sus pueblos Serué San Vicente y Aquilué, como hacia el Norte, sobre todo si está nevado el Pirineo, es magnífica. De Escusaguá hasta Estallo, el recorrido puede costar unas tres horas. El itinerario es recomendable entre octubre y abril, el resto del año hace mucho calor. En temporada de caza habría que ir con precaución y llevar ropas llamativas.

LA PARDINA DE ESTAÚN

Pardina de EstaúnDesde Escusaguá, si tomamos el camino descrito anteriormente, en 20 minutos habremos llegado a la pilona de electricidad levantada en la loma de la Sierra. En 15 minutos más, siguiendo "a punta de cerro", llegaremos a unos parapetos de piedra "de cuando a guerra". Desde estos parapetos, si miramos al Norte, veremos los edificios de la pardina de Estaún. Caminandoen línea recta, sin especiales problemas con la vegetación, llegaremos en unos 20 minutos de descenso.
A 987 m. de altitud, y en un promontorio desde el que se domina medio Pirineo y la totalidad de la Guarguera, se levanta, o mejor dicho se derrumba, la pardina de Estaún.
Hay un edificio principal de dos plantas, totalmente arruinado, que hacía las veces de vivienda y una cuadra adosada. Al Norte, a unos 300 metros, y al Sur, a unos 200, aparecen grandes "espedregales". Al Este hay unos grandes muros de contención con unas escaleras que permiten salvar fácilmente el desnivel. Son muy curiosos unos silos para guardar el grano, en número de tres, que encontramos junto a la casa. Dos están cegados, pero otro se encuentra en perfecto estado. Me consta que por la comarca hay más de ellos muy similares. En las ruinas de la casa se ven muchas piedras reaprovechadas de fábricas anteriores. Se ven trabajadas a maza y puntero. También son abundantes las huellas del fuego. No perdamos de vista la existencia de la aldea medieval homónima, documentada al menos desde 1139, y que debió despoblarse durante la segunda mitad del siglo XIV.
Casa Estaún de Lasieso, propietaria de la finca, recibe el nombre del topónimo que nos ocupa.

SAN SALVADOR DE SERUÉ O DE SIERRA ESTAÚN

Desde Escusaguá, "a punta de cerro", cuesta llegar aproximadamente una hora y cuarto. Cuando llevemos 60 minutos andando habremos llegado al gasoducto. Desde allí, siguiendo siempre por la loma, rápidamente nos tropezaremos con una alambrada ganadera. Unos pocos minutos más y veremos como la alambrada atraviesa un "espedregal", algo oculto por la maleza, pero evidente. El terreno es amesetado. Estamos en San Salvador.
Se trata de un monasterio, mejor dicho un "monasteriolo" medieval, propiedad de San Juan de la Peña, del que apenas hay información histórica. Posteriormente continuó como ermita perteneciente a la parroquia de Serué, pero a la que concurrían en romería los vecinos; de este pueblo y los de Layés, pues está justo en la muga.
En el "espedregal" se distingue la nave de una iglesia, de unos 5 x 9 metros, orientada E-W, con testero recto y acceso a Mediodía. Al SW hay otros edificios adosados, de pequeñas proporciones, en los que se distinguen muy bien las esquinas. Encontré una pieza de jamba de puerta, muy bien labrada, bastante voluminosa y pesada, con dos agujeros de "torrullo".

EL MITO DEL TABACO Y EL PAPEL DE LIAR

Se trata de una historia que se repite en innumerables puntos de nuestra geografía y que por ello, con el tiempo, lleva camino de convertirse en mito, si es que no lo ha hecho ya. Se da allí donde una u otra vez estuvo la línea del frente en la Guerra Civil de 1936 y como esta Sierra fue atravesada por ella, la encontramos también aquí. Me contó Mariano de Estaún de Lasieso que de noche, cuando cesaban los combates, los soldados de ambos bandos abandonaban sus puestos y desarmados se juntaban a fumar, en este caso entre la Pardina Estaún y los parapetos de la loma. Unos llevaban el tabaco y otros el papel. Y así un día y otro. Lo que les faltaba a unos lo tenían los Otros y viceversa.

Un mito que revela lo absurdo de las guerras que son dirigidas desde arriba y son libradas desde abajo entre hermanos, vecinos y paisanos. Aunque la Guerra Civil de 1936 fue consecuencia y causa de odios entre miembros de una misma nación, sin embargo el subconsciente colectivo del pueblo revela a través de este mito su inconformismo ante esta situación.

POZOS DE TIRADOR

Ya cerca de Estallo y frente a Aquilué es posible ver por la loma de la Sierra varios "pozos de tirador". Se trata de construcciones cilíndricas, hechas a base de piedra unida con mortero, de aproximadamente 120 cm. de diámetro, construidas por los militares durante las últimas décadas para realizar prácticas de tiro.
En una "ralla" que mira a Aquilué y en torno a los 1.000 metros de altura hay uno muy curioso, tanto, que cuando lo localicé de lejos con mis prismáticos, por un momento creí que se trataba de las ruinas de una torre medieval.

EL PILÓN DE ESTALLO

Se encuentra en la loma de la Sierra, a unos 900 metros de altitud y a unos 30 minutos del pueblo que le da el nombre. Tanto si se viene desde la Sierra, como si se sube desde Estallo, el monumento no puede ser más evidente.
Se trata de un pilón prismático de unos tres metros de altura, pintado de blanco y rematado por una cruz metálica. Hay un pesebre navideño y un buzón con un libro para firmar. En ese libro leí que la Fiesta Mayor de Estallo se celebra para San Martín, el 11 de noviembre, y la Pequeña para San Felipe, el 1 de mayo. Este día se subía al Pilón y se bendecían los términos. La tradición se perdió, pero desde hace pocos años se ha recuperado de nuevo. Hoy día suben al amanecer, bendicen términos, campos y ganados y almuerzan en hermandad.
La vista es magnífica. No sólo se ve todo el Pirineo, desde Collarada hasta Monte Perdido y las prepirenaicas sierras de Santo Domingo, San Juan de la Peña y Oroel, sino la desembocadura del Rematriz en el Gállego y los pueblos de Aquilué, Estallo, Caldearenas, Javierrelatre, Latre, Latrás, Orna, Arto y Hostal de Ipiés.