Cuando accedemos a la primera planta entramos en el lugar más importante de casa Batanero, la cocina-hogar. Una enorme chimenea cobija el hogar rodeado por cadieras y con las piezas propias del mismo: calderizo, ollas, sesos, estrébedes, espedo... ; en el resto de la cocina se sitúan la mesa, una cantarera, el cucharero,... y en la fregadera anexa toda una colección de piezas de barro de uso doméstico (pucheros, pichelas, orzas, etc.), procedentes casi todas de los alfares de Naval y Bandaliés. En esta parte de la casa pasaban muchas horas sus moradores, pues no sólo se reunían para realizar las comidas sino que en torno al fuego del hogar, sobre todo en invierno, se charlaba largamente. Ha sido el marco que ha servido para ir transmitiendo la vieja cultura tradicional, de generación en generación.
En el recibidor de esta planta se expone un reloj de pared, de los que se traían del sur de Francia, un arca de Artosilla, fechada en 1866 y de bella factura, y una silla de novia con su correspondiente compairón (pieza de lana y ricamente decorada; uno de sus dibujos es el logotipo del museo). En la misma sala puede contemplarse una serie de fotografías antiguas de la comarca tomadas a comienzos del siglo XX por Fritz Krüguer, Ricardo Compairé y Ramón Violant i Simorra.
A continuación se pasa a un dormitorio con su correspondiente alcoba. En la estancia se aprecia todo el sabor de las viejas habitaciones donde no falta el armario con las típicas mantas y colchas de Biescas, los trajes propios de la comarca y piezas complementarias diversas.
La sala contigua está dedicada al mundo de los pastores, al que nos podemos trasladar sin grandes dificultades debido a la claridad con la que se expone todo el ciclo pastoril. La trashumancia, el esquileo, el marcaje del ganado, la elaboración del queso, una variada gama de esquillas (procedentes mayormente de Nay, localidad del sur de Francia), piezas elaboradas con boj,... nos dan una visión muy completa de esta actividad tan importante en la vieja sociedad tradicional serrablesa. Todo ello acompañado de esclarecedores gráficos y fotografías.
Siguiendo el recorrido por esta primera planta entramos ahora a una sala dedicada a la medicina popular y desde la que, a través de una ventana, puede observarse el interior del lagar que se comunica con la bodega.
Por fin, llegamos a una gran sala en la que nos encontramos todo lo relacionado con el mundo del tejido: cáñamo, lino y lana. Todos los procesos de extracción y elaboración textil están perfectamente expuestos por medio de paneles explicativos y una gama variada de piezas: cascaderas, esforachas, devanaderas, demorés, ruecas, fusos,... No faltan, expuestos en vitrinas, los diferentes tejidos que se obtenían tras el duro trabajo de las mujeres o en su caso también por bataneros y tejedores. En una salita adjunta se dedica un espacio a la infancia: andadores, juguetes, etc.